"La toponimia puede ayudar a rescatar el lenguaje de los primeros canarios"
Francisco-Pablo de Luca ha publicado la obra "Notas de etnolingüística canaria", trabajo en el que estudia desde la raíz una serie de topónimos, antropónimos y vocablos comunes existentes en todas las Islas, términos que guardan una estrecha relación con dialectos de los bereberes del norte de África.
RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe.
Francisco-Pablo de Luca es el autor del libro "Notas de etnolingüística canaria", obra en la que este profesor de Matemáticas y vicepresidente del Centro de Estudios Imazighen de Canarias profundiza en las "auténticas raíces de nuestro pueblo canario, cuando constata que éste contiene numerosos elementos antropológicos, etnoculturales y lingüísticos comunes con la Tamazgha continental".

El propio autor aclaró que esta obra es una recopilación de una serie de artículos que publicó desde 1996 en periódicos como EL DÍA, a los que ha añadido otros recientes. El libro contiene una serie de trabajos a los que "no he querido darle un carácter exclusivamente lingüístico o técnico, sino un componente etnolingüístico que completa la información".
El proceso seguido en la elaboración de este estudio, que incluye textos relacionados con todas las Islas, aunque la mayoría se refieren a Tenerife, según De Luca, ha sido "coger un topónimo, un antropónimo o un vocablo común y analizar su raíz y comparar la bibliografía existente sobre el tema".
El autor asegura que hay "un caudal inmenso en la toponimia, antroponimia y los vocablos comunes de Canarias, en orden decreciente, que investigando sus raíces podemos llegar a la conclusión, que la arqueología ya ha demostrado, de que el pueblo canario es norteafricano, de etnia bereber, que llegó aquí a traves de romanos y fenicios", e insiste en que son "términos que tienen una traducción objetiva. Es lo que persigo con estos artículos, demostrar y probar que detrás de estas palabras se esconde toda una lengua".
Otro de sus objetivos es explicar cuáles son los significados de nombres como Tacoronte, La Orotava, Gúímar, Las Teresitas, entre otras 251 palabras, y demostrar la relación que hay entre el bereber (el dialecto que más abunda es el de los tuareg, Marruecos central y Kabilia) y palabras guanches.
De Luca está convencido de que muchos de los términos que ha estudiado son palabras que han sido castellanizadas. "Son deformadas del bereber".
Por último, aclaró que una de las principales conclusiones a las que ha llegado tras este meticuloso estudio ha sido que "la toponimia y la antroponimia pueden ayudar a rescatar el lenguaje que hablaban los primeros canarios. En cada topónimo y antropónimo hay una raíz, una radical, y es cuestión de hacerla salir y podemos llegar al origen, a su lugar de procedencia concreta".
Tres premisas y rigor
Francisco-Pablo de Luca, que nació en Marruecos, motivo por el que conoce los dialectos del norte de África, asegura que su trabajo, en el que ha utilizado las normas gramaticales, tiene rigor científico. "Si una palabra no la juzgo correcta para interpretarla no la interpreto. Primero tengo que determinar la fuente, de dónde procede. Segundo, hago un análisis etimológico del vocablo, y tercero, estudio el significado. Si no cumple una de estas tres premisas, no doy vía libre al topónimo o antropónimo y lo dejo". En este sentido, confirma que "todas las palabras estudiadas en el libro están archidemostradas. Lo explico, lo argumento y le añado un componente etnográfico que quita aridez al tema". Esta obra, realizada con un claro sentido divulgativo y pedagógico, además de facilitar numerosas referencias bibliográficas (fuentes documentales, autores..) y aportar el análisis lingüístico de cada término, también incluye datos sobre la procedencia, la etimología y la justificación de su estudio, además de describir el ambiente etnográfico que rodea al mismo.
* Publicado en periódico El Día, 23-03-2005