CanariasSemanal.com 2 de abril de 2005
Editorial LA TORTURA Y LA COMPLICIDAD DEL SILENCIOLa tortura provoca terror, no sólo en aquéllos que la han sufrido sino también entre quienes únicamente han oído hablar de ella. Y es que, además de servir como instrumento para obtener información, uno de sus objetivos fundamentales es el de aniquilar la perseverancia de opositores o discrepantes, utilizando como arma eficaz la "epidemia" social del terror, eso explica, tal vez, que se hable tan poco de ella.
De acuerdo con los reiterado informes de Amnistía Internacional y de la Comisión contra la Tortura de las Naciones Unidas, en el Estado Español se practica la tortura en las dependenicas policiales. Treinta años después del fin de la Dictadura se cuentan aún por centenares los casos de torturas denunciados por organismos internacionales de reconocido prestigio. Sin embargo, el desconocimiento que el conjunto de la ciudadaniía tiene sobre ello es casi absoluto. Los informes de Amnistía Internacional son utilizados frecuentemente para ilustrar la profunda maldad de los países enmarcados dentro del llamado "Eje del mal". Sus datos sirven para glosar las crónicas periodísticas o los comentarios televisivos. Pero una hermética sordina se aplica a las menciones de este organismo cuando se pronuncia afirmando que en España se continúa torturando en las comisarías. ¿Â que obedece el silencio en este caso? ¿Al terror o a los lazos de conivencia cómplice con el Poder?
Vienen estas reflexiones a propósito del reciente nombramiento, como Comisario provincial de Santa Cruz de Tenerife, de un funcionario condenado por el Tribunal Supremo, en 1989, por torturar a un ciudadano que terminó falleciendo víctima del trato que se le infingió en una comisaría madrileña. Canarias-semanal.com recoge esta semana un extenso artículo en el que se investigan los permenores del caso.
Estimamos que tal designación constituye un hecho de extrema gravedad. De una gravedad sin paliativos ?Cómo puede ponerse la seguridad de los ciudadanos de la provincia en manos de un funcionario setenciado como torturador por el más alto Tribunal del Estado? ¿Qué increíble desatino iresponsable ha podido llevar al primer representante del Gobierno de Mdrid en el Archipiélago, el Sr. Segura Clavel, a poner al frente de las Fuerzas del Orden Público a un delincuenta convicto de haber sido autor de los delitos más repugnantes que puede cometer un ser hamano? ¿Con qué garantías contarán los tinerfeños -todos los tinerfeños- cuando las circunstancias los lleven a pasar por una dependencia policial?
Pero, si resulta sobrecogedor un nombramiento de estas características no lo es menos el silencio cómplice que ha envuelto el caso. No nos referimos sólo a la prensa y a los medios de comunicación masivos que, al fin y al cabo, responden siempre a la voz de su amo. Lo que alarma hasta producir zosobra es la ausencia de pronunciamientos políticos en aquellos se3ctores a los que muchos estimamos con sensibilidad hacia los problemas sociales? ¿Dónde están las voces, por ejemplo, de Jueces para la Democracia, que tan justamente susceptibles eran cuando el PP intentaba arrollar las libertades ciudadanas? ¿Y los sindicatos? ¿Tan atrapados están en los engranajes del sistema que hasta eluden la reivindicación de cuestiones tan elementales como la dignidad social? ?Y a nuestros periodistas progresistas? ¿No les preocupa que sea un torturador quien, como el Gran Hermano, vigile nuestros pensamientos? ¿Y a los partidos de Izquierda, ONGs, "Justicia y Sociedad", ecologistas, comunidades cristianas y Organizaciones humanitarias?
Qué pavorosa soledad.
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LA ATRIBULADA HISTORIA DE UN COMISARIO TORTURADOR
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