TRAFICAR CON UN DERECHO

Marisa

¿Desde cuando en un Estado Democrático se permite traficar con los derechos de los ciudadanos?

Estoy indignada, no me lo puedo creer. He oído que se está negociando con el pueblo de San Andrés el construirles su dique de protección y su refugio pesquero a cambio de que acepte el pelotazo de suculentos beneficios para unos pocos, de la construcción de una marina privada en una costa pública, cuyos pantalanes costaran una fortuna y que se puede hacer en otro lugar, sin tener que privar a ese carismático entorno de lo que es suyo, su costa y su visión del mar.

No entiendo como se pone sobre una mesa de negociaciones algo tan ilegal. Un pueblo tiene derecho a que se le proteja, digo derecho, no digo favor, en este caso de los embates del mar, de ese mar que se deja sentir en su avenida costera con gran virulencia algunas veces y que todos hemos visto a lo largo de muchos años, causando desperfectos y no se si alguna vez daños personales, lo desconozco, pero que podría producirse si no es porque cierran la misma en esos casos mencionados, con las consiguientes molestias y trastornos que ocasionan a propios y visitantes, que es medio Santa Cruz, por lo menos.

Todos los ciudadanos tenemos derecho a que el Estado proteja nuestro patrimonio y nuestras vidas, es algo recogido en la ley, derecho que nadie tiene la potestad de apropiárselo y traficar con ello, y el colmo es que lo haga un ente público como la Autoridad Portuaria, digo traficar porque eso no es negociar, se negocia con lo propio no con lo ajeno y los derechos son de las personas, de los pueblos, de las naciones…

Señores del Gobierno cumplan con sus obligaciones y construyan el dique de protección y el refugio pesquero al que tiene derecho el pueblo de San Andrés y llamen al orden a quien corresponda, no sean cómplices de este engaño. Ya tienen la experiencia de lo que pasa cuando se arrebata indebidamente algo a los ciudadanos.

El día que San Andrés decida plantar batalla para defender y exigir lo que les pertenece, su dique de contención y su refugio pesquero, yo no llevaré mi toalla, pero si mi pancarta y mi garganta.