SERIO TRASPIÉS DE SORIA

Ramón Moreno

Que la política en Canarias tiene ciertos ribetes kafkianos no es una novedad. Ahora bien, lo sucedido, primero en el proceso para conformar el gobierno de colación CC / PP, y 22 meses después con el cese fulminante de los consejeros populares, tiene tintes de tragicomedia, y pone de manifiesto, una vez más, los verdaderos intereses en juego.

El pasado sábado fue el día clave. Mientras el Comité Ejecutivo Regional del Partido Popular se reunía en Las Palmas, y José-Manuel Soria abogaba por mantener el Pacto de Gobierno y permanecer en el ejecutivo canario, en Santa Cruz, una hora más tarde, el Presidente Adán Martín -en un acto de coherencia personal y política, poco usual-, convocaba una urgente rueda de prensa para comunicar la destitución inmediata de los Conejeros: Águeda Montelongo, Australia Navarro y Luis Soria.

Las razones esgrimidas por el Presidente fueron "pérdida de confianza" y el continuo "cortocircuito" al que el PP sometía cualquier acuerdo con Madrid. Lo curioso del caso, es que días antes se habían producido unas premonitorias declaraciones de José-Carlos Mauricio (indiscutible vencedor de la crisis y el gran beneficiado), que daba por roto el pacto y culpaba al Partido Popular de "boicotear los intereses de Canarias".

Terminaba así, un largo "idilio" entre CC y PP que se remontaba a la época de Manuel Hermoso como Presidente autonómico y de José-Miguel Bravo de Laguna como presidente de los populares, con José-María Aznar presidiendo el Gobierno español. ¡Y ahí están las claves del asunto!. Aquí estamos ante un problema político de gran calado, que trasciende las meras escaramuzas entre partidos, y que tiene como telón de fondo, la importante e insoslayable cuestión de las relaciones Canarias – Estado.

Antes de las elecciones del 14M, en el "tripartito canario" -Martín, Mauricio, Soria-, se las prometían muy felices porque, aparte del gran predicamento que tenía Mauricio en la cúpula del PP, todo apuntaba a que Aznar repetiría mandato, y "aquí paz y en el cielo gloria". Pero el nefasto 11M, con los execrables atentados de Madrid, cambiaron en gran medida el curso de los acontecimientos. Porque a nadie se le esconde, que si la autoría de la masacre hubiera sido obra de ETA (de ahí la insistencia del Gobierno del PP en atribuírsela), el Partido Popular hubiera ganado las elecciones por mayoría absoluta. No fue así, y el PSOE resultó justo y legítimo vencedor de los comicios. Desde ese mismo momento, el pacto CC / PP ya estaba tocado del ala y abocado a la ruptura.

Era solo cuestión de tiempo. No solo, porque dicho pacto suponía una enorme contradicción (CC siempre había pactado con quien gobernara España, y con el triunfo del PSOE quedaba en claro "fuera de juego"), sino porque uno de sus protagonistas, José-Manuel Soria, siguió miméticamente el "discurso opositor" de su partido que se "echó al monte" -la derecha española no digiere nada bien las derrotas-, dedicándose desde entonces a un permanente enfrentamiento con el Partido Socialista y con ZP como blanco de sus furibundos ataques.

Soria, que ha sufrido un serio traspiés político, ha sido, en mi opinión, el gran perdedor de esta crisis que él solo ha propiciado, y que le lleva irremediablemente al "ostracismo grancanario", parapetado ahora en un peligroso y suicida insularismo que puede dilapidar su indudable capital político. Sus sorprendentes declaraciones -toda una primicia informativa, por lo inéditas- de que: "Mauricio y yo pactamos hacer lo posible para cargarnos CC en Gran Canaria", no solo son enormemente reveladoras, sino que confirman la debacle de Coalición Canaria en esta Isla y la crisis interna en el seno de CC. No obstante, y sin desestimar otros aspectos que también incidieron en la ruptura del pacto CC / PP (Gran Marina, prospecciones, etcétera), el tema tiene, además de la lectura política, otras connotaciones que conviene tener muy en cuenta a la hora de un análisis imparcial y riguroso.

Este "comportamiento" de José-Manuel Soria, que seguro repetiría con otros actores si la situación fuera a la inversa, tiene una explicación, desde mi punto de vista. En primer lugar, los "líderes" de los dos grandes partidos "sucursalistas" que operan en Canarias, PSOE y PP, siguen al pié de la letra las instrucciones de Madrid, con lo cual anteponen las políticas de partido a la defensa de los verdaderos intereses de Canarias, que queda relegada ante los llamados "intereses de Estado".

En segundo lugar, es evidente que estos partidos de "obediencia nacional" y, por tanto, "nacionalistas españoles", son por su propia naturaleza y en esencia, contrarios a los "nacionalismos periféricos", y ahí tenemos los ejemplos de Cataluña y Euskadi.

Y en tercer lugar, las "sucursales" canarias del PSOE y PP son, en la práctica, auténticas "franquicias políticas", donde la "Franquicia Matriz", la "Casa Central", impone de forma implacable sus leoninas condiciones que los "franquiciados" de aquí se ven obligados a cumplir religiosamente, so pena de quedar excluidos y postergados de la vida política.

Pues eso exactamente, es lo que le ha pasado a José-Manuel Soria, que como "franquiciado Nº 1" del PP en Canarias no ha podido "desmarcarse" de las consignas "incendiarias" de los Rajoy, Zaplana, Acebes y del propio Aznar, que sigue manejando el cotarro. En lugar de defender desde el pacto de gobierno con CC los asuntos canarios (de los que tanto blasona, acusando ahora a Adán Martín de "apartarse de los intereses de Canarias"), ha sucumbido la antropofágica disciplina de partido. ¿Así quiere llegar a Presidente del Gobierno Autonómico?.

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Canarias, Mayo de 2005