Trastorno Cementopático Canariensis Canariorum
José Tomás Bethencourt
Benítez *
La
American Psychiatric Association (APA), en su Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders – Text Revised - (DSM-IV-TR) en su última edición, acaba de
incorporar un nuevo desorden mental denominado “Trastorno Cementopático
Canariensis Canariorum”
(TCCC). En castellano pueden consultarse las publicaciones de First, Frances y Pincus: DSM-IV-TR : Guía de uso.
Barcelona. Masson. 2005, y de Florez
i Formenti: DSM-IV-TR: Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales. Barcelona. Masson.
2003.
El TCCC se caracteriza por un apego y afecto
desmesurado hacia el cemento, por un pensamiento obsesivo-compulsivo focalizado
en el cemento, por un comportamiento especulador urbanístico e inmobiliario,
por una acentuada fobia hacia los espacios naturales y por un apetito voraz e
insaciable por el dinero. La denominación de “canariensis”
obedece, según la APA,
a que dicha patología ha sido especialmente identificada en el Archipiélago
Canario, mientras que por su parte, el rótulo de “canariorum”
responde al origen de esta enfermedad mental, localizada en la isla de Tamarant (Gran Canaria) de dicho Archipiélago, allá por los
años 60 del siglo XX cuando el boom turístico de masas.
La APA advierte de que la prevalencia
de ese trastorno mental en Canarias es muy alta y se corre el peligro de su
rápida extensión por otros lugares de la geografía planetaria. Asimismo, señala
que entre los grupos poblacionales más afectados por el padecimiento de esa
enfermedad se encuentran los políticos y los empresarios, todos en la órbita de
los trillizos (PP + PSOE + CC), los cuales han contagiado a otros grupos y
sectores de la sociedad canaria.
La APA señala que este nuevo trastorno comportamental
es el resultado de un proceso de alineación psicológica, de enajenación mental,
de aculturación, de destrucción de la tradicional cultura Maga, en definitiva,
como diríamos en canario, se trata de un proceso de “bichado”, como cuando nos
referimos a las papas que se ponen malas por el ataque de ciertos bichos
dañinos.
Tal proceso mórbido suele ser fomentado por metrópolis
colonialistas, que encuentran en el mismo, una vía de explotación económica de
considerables beneficios y ganancias. En el caso concreto que nos ocupa del
Archipiélago Canario, el TCCC podría ser una derivación del desequilibrio
mental cementopático en su variante “Hispanicus, Ibericus”.
Como ilustración de las características psicológicas
negativas del desorden mental TCCC, la
APA refleja el caso de un señor conocido como “Pepe el
peseta”, natural de Canarias, residente en un barrio costero de un municipio
sureño en la isla de Tenerife.
“Pepe el peseta” es de profesión maestro interino de
educación primaria, casado con maestra funcionaria también de educación primaria.
“Pepe el peseta” se ha presentado varias veces a las oposiciones para maestro
funcionario pero nunca las ha aprobado, él es de esos que llegan los últimos y
salen los primeros del centro de trabajo, siempre va corriendo y tiene mucha
prisa. Tiene una hija que estudió en un colegio privado sin concertar y se
encuentra actualmente estudiando en la Universidad, como no, la carrera de ADE
(Administración y Dirección de Empresas). Para “Pepe el peseta” la enseñanza
privada es mejor que la pública, él trabaja en la pública pero lo único que le
interesa de ella es su sueldo público, pues de lo demás pasa. Su esposa, que
también trabaja en la escuela pública, recoge firmas de parejas jóvenes con
hijos en edad escolar, para presentar en su centro y enviar a la Consejería de Educación
del Gobierno Autónomo de Canarias, con el propósito de asegurar que no le
eliminen su plaza de funcionaria y no verse desplazada hacia otro colegio
público.
“Pepe el peseta” trabaja incansablemente, buscando
nuevos solares que poder comprar para edificar, dedicando para ello sobre todo
los fines de semana o por las tardes, dado que su jornada laboral en su centro
escolar es continua de 8,30 a
13,30 y ello le permite disponer de mucho tiempo libre. Lo más importante es
que “Pepe el peseta” posee una vivienda en el barrio de la Cuesta del municipio de La Laguna, la cual está
alquilada, también tiene otra vivienda en el casco de La Laguna, en la que reside su
hija universitaria con otras compañeras a las que les cobra alquiler. En el
municipio sureño donde reside posee una vivienda en las medianías deshabitada,
una vivienda en la que reside, dos alquiladas y de momento tres solares
esperando ser edificados para continuar alquilando.
Precisamente en su municipio de residencia, “Pepe el peseta” es miembro de la Junta Directiva de
una de las varias comunidades de propietarios, por aquello del tráfico de
influencias y de la información privilegiada. Este sujeto también se
caracteriza por jamás asistir a manifestaciones de protesta, por no participar
en luchas sociales, por no formar parte de movimiento social reinvidicativo alguno, en cambio, todo lo que hace y a
todos los lugares a los que acude es para obtener algún beneficio económico
directo, es lo que se llama “una persona interesada”.
La esposa de “Pepe el peseta” cuando hablan con ella
dice que su marido es tan agarrado que ella no tiene ni para comprar bragas, no
va a la peluquería pues su marido le tiñe el pelo en casa, nunca van de viaje
ni siquiera entre islas, nunca salen a comer fuera de casa, no le paga a su
hija el carné de conducir por no gastar, todo el dinero tiene que ir destinado
a comprar más solares para fabricar y luego alquilar, esa es la rueda infernal
en la que “Pepe el peseta” está atrapado. Probablemente la hija de este señor
que estudia ADE terminará montando una inmobiliaria para gestionar todo ese
patrimonio de su padre, pero él que no es bobo ni se
chupa el dedo, tiene sus propiedades registradas a nombre de sus familiares,
para que la hacienda española o canaria no le moleste.
La incidencia de esta enfermedad del TCCC en el sur de
la isla de Tenerife es tan grande, que cada vez son más las inmobiliarias que
se instalan en S. Isidro de Granadilla, municipio gobernado por el psoísta Jaime González Cejas. Como ejemplo de esas
inmobiliarias podemos nombrar Don Piso, MA Consulting,
Grupo Viviendas Personales, Metro Cuadrado, Nexo, etc...
La ilustración que hace la APA con el caso de “Pepe el
peseta” obviamente no es el único, ya que señala que existen otros muy señalados
como los I. González, los Rodríguez de la Chatarra, los Plasencia,
los Cobiella, los Suárez, etc...
Finalmente, respecto al tratamiento de la enfermedad
TCCC se recomiendan dos vías, una primera individual, con varias pautas
consistentes en aislar a los afectados, desalojarlos de los puestos de poder y
gobierno, someterlos a expropiación de bienes y capitales, y ponerlos a
trabajar en la agricultura, pesca o ganadería. La otra vía de tratamiento
colectiva, apunta a la necesidad imperiosa de consumar el proceso de
descolonización e independencia nacional, como procedimiento drástico y de
choque para la paralización inmediata de la extensión del mal.
* José Tomás Bethencourt Benítez es Profesor Titular de Psicología
Universidad de La Laguna