Tres lacras por erradicar
Justo Fernández Rodríguez
En el mundo desarrollado, con todos sus defectos, carencias, abusos, malos tratos, explotacion, injusticias, pobreza o abandono, la situación de los niños no puede compararse con la de los países subdesarrollados, sometidos a tres grandes lacras que necesitan del esfuerzo de todos -ciudadanos, ONG, sindicatos, partidos políticos, gobiernos y organizaciones internacionales- para ser erradicadas, dada la tibia voluntad de sus gobernantes para hacerlo.
Niños soldado.
Uno de los peores horrores con los que hemos de convivir en la actualidad es la creciente utilización de niños y niñas como soldados. Se estima que más de 300.000, una tercera parte niñas, algunos con menos de ocho años, combaten en conflictos bélicos en 44 países en todo el mundo y que otros tantos son miembros de ejércitos estatales o han sido captados por grupos armados de oposición. La situación es especialmente alarmante en África, pero también afecta a otras regiones del mundo.Muchos jefes militares prefieren a los niños porque tienen más vigor, luchan mejor por la supervivencia en los matorrales, no se quejan y siguen las órdenes sin rechistar. Rara vez exigen la paga y pueden llegar a convertise en fieros y sanguinarios luchadores. Los fusiles de asalto modernos, ligeros, fáciles de manejar, se fabrican para su utilización por niños y niñas.
Generalmente, los niños comienzan realizando tareas de apoyo: cargan y descargan, preparan la comida, vigilan a los prisioneros. Pero, cuando hacen falta combatientes son enviados al frente. Irán enviaba batallones de niños mal armados y peor entrenados contra la tropas iraquíes, acompañados de cintas con consignas religiosas y una cadena con una llave para "abrir las puertas del paraíso".
Reclutados o secuestrados con frecuencia para obligarlos a unirse a los ejércitos, muchos de estos niños, algunos menores de 10 años de edad, han presenciado o participado en actos de una violencia inimaginables, en muchos casos contra su propia familia o comunidad.
La guerrilla mozambiqueña rapta a niños, los tortura física y psicológicamente, obligándolos a regresar a su aldea y matar a algún pariente o conocido sin ocultarse, lo que les impide regresar. En ocasiones, en Guatemala, Perú, Colombia o Nicaragua, los gobiernos han reclutado niños a la fuerza, para establecer un cierto control sobre las problaciones afines a las guerrillas.
Amnistía Internacional, en mayo de 2004, denunció que en Liberia hay unos 21.000 niños soldado. Entre ellos, se encuentran niños a los que se les han proporcionado armas de fuego y obligado a combatir o a cargar armas y municiones y niñas que han sido secuestradas, violadas y obligadas a prestar servicios sexuales.
Países que tienen niños soldados, en las fuerzas armadas gubernamentales, en grupos paramilitares o guerrillas de oposición, son Colombia, México, Perú, Rusia, Turquía, Yugoslavia, Argelia, Angola, Burundi, Chad, República del Congo, Eritrea, Etiopía, Ruanda, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Uganda, Irán, Irak, Israel y territorios ocupados, Libano, Afganistán, India, Indonesia, Myanmar, Nepal, Pakistán, Filipinas, Islas Salomón, Sri Lanka, Timor Oriental, Tayikistán, Papúa Nueva Guinea y Uzbekistán.
El Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño, impulsado por Naciones Unidas en 2002, elevó la edad mínima de reclutamiento y participación en conflictos de 15 a 18 años. El último Informe Global sobre Niños Soldado denuncia a África, Asia y Gran Bretaña por reclutar menores para sus Fuerzas Aarmadas. Gran Bretaña es el único país europeo que todavía recluta sodados de 16 años y los envía al frente a los 17.
El informe establece que los niños son reclutados debido a que son más "baratos y es fácil lavarles el cerebro, para convertirlos en crueles guerreros". No sólo combaten en el frente de guerra, sino que realizan tareas de "espías, guardias, mensajeros, sirvientes y esclavos sexuales".
Explotacion laboral.
El trabajo infantil es una de las peores formas de explotación. Pone en peligro la salud, seguridad y educación de los más pequeños, atentando contra su desarrollo físico, mental, moral y social. Más de 250 millones de niños y niñas son explotados u obligados a trabajar para poder sobrevivir.Un factor que ha contribuido a incrementar el trabajo infantil ha sido la globalización, que obliga a la búsqueda de reducción de los costes de producción. La solución ha sido recurrir a los niños, con escasos sueldos y nula protección social.
Cerca de 50 países han ratificado el Convenio 138 de la OIT, sobre edades mínimas para trabajar. Establece que 15 años es la edad mínima aceptable en países industrializados y a los 12 en países más pobres. Asímismo, prohibe el trabajo que pueda amenazar la salud, la seguridad o la moral para niños menores de 18 años.
La explotación infantil es, al mismo tiempo, consecuencia y causa de la pobreza. Sus consecuencias son visibles en muchos países subdesarrollados: analfabetismo, enfermedades, malnutrición y envejecimiento prematuro. No existen estadistícas de los niños que mueren, cada año, manipulando pesticidas en las plantaciones de plátanos del Caribe. En Bangladesh, Nepal y la India son las plantaciones de té las que incorporan más niños, con largas jornadas y reducidos salarios.
Pero, el hecho de que el trabajo infantil varíe considerablemente entre países de similares niveles de desarrollo económico, cuestiona esa afirmación. En China, en las últimas décadas, se ha reducido drásticamente el trabajo infantil, porque se tomó la decisión política de mandar a los niños a las escuelas.
Es preciso romper esta espiral, considerada por los ’gurús’ de la mundialización como una inevitable "fase de crecimiento en víias de desarrollo".
Prostitucion infantil.
Cada día aumenta el número de niños y niñas prostituídos en todo el mundo. Según datos de la UNICEF, 1,2 millones de niños al año son "traficados" y se calcula que dos millones de niñas son explotadas sexualmente. En Asia, los occidentales contribuyeron a desarrollar el negocio de la prostitución infantil. Algunos burdeles datan de la guerra de Vietnam o están situados alrededor de bases militares estadounidenses. Más de un millón de niños y niñas son esclavos sexuales en Camboya, India, Filipinas, China, Tailandia, Taiwán y otros países. El desarrollo económico del Sureste Asiático y la desigual distribución de sus resultados, no ha contribuido a reducir esta plaga. Una gran parte de la población continúa viviendo en la miseria y cuando no es la propia gente del país la que compra o rapta a los niños y niñas, para obligarlas a prostituirse, son los propios niños y niñas los que, para sobrevivir, se ofrecen en cualquier esquina.El principal flujo de turistas ávidos de sexo infantil proviene de países de la Unión Europea, América del Norte, Australia, Nueva Zelanda, Japón y delos Estados del Golfo Pérsico y se extiende por los países más pobres del Sureste Asiático, África, América Latina y el Caribe. En los últimos años, algunos países de Europa del Este han comenzado a atraer turistas sexuales y a exportar niños y niñas hacia las zonas vecinas.