La Razón, sábado 5 de febrero de 2005

LA "UNANIMIDAD" MARROQUÍ SOBRE EL SÁHARA MATONISMO DEL MAJZÉN

Mohamed VI moviliza al Estado para frenar cualquier disidencia sobre el Sahara Intenta también que Chirac expulse de Francia al antiguo ministro del Interior de Hasan II

Mohamed VI ha ordenado movilizar el aparato del Estado para acallar las voces disidentes sobre la posición oficial sobre el Sahara. El ex ministro del Interior Dris Basri, partidario de la autodeterminación del pueblo saharaui, el periodista Ali Lmrabet y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos están siendo objeto de presiones y amenazas por diferentes «asociaciones marroquíes» arropadas por los medios oficiales y el aparato judicial y policial. El Rey quiere acallar cualquier disidencia con la posición del Reino sobre la «irreversibilidad de la marroquinización de la provincias del sur».

Pedro Canales

Rabat- El régimen marroquí está dispuesto a no tolerar ninguna posición que disienta con la manifestada por el Rey Mohamed VI acerca del conflicto del Sahara Occidental. Mientras que Naciones Unidas continúa apoyando el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, al tiempo que pide a «las partes en conflicto», el Reino de Marruecos y el Frente Polisario, que «hagan un esfuerzo negociador para encontrar una solución definitiva», el Monarca ha reiterado la «irreversibilidad de la recuperación de las provincias del sur», y sólo acepta una solución que «respete la soberanía de Marruecos sobre el Sahara». El antiguo ministro del Interior de Hasan II, Dris Basri, que llevó las negociaciones con el Polisario durante 15 años, se ha pronunciado por el respeto a las resoluciones de la ONU. Según Basri, actualmente residente en París, «ésta fue siempre la posición de Hasan II». En respuesta a sus declaraciones, un grupo de asociaciones marroquíes en Francia ha lanzado una campaña contra el ex ministro, pidiendo al presidente de la República, Jacques Chirac, que tome medidas inmediatas. Mehdi Rachidi, presidente de la asociación «Víctimas de Dris Basri», exige «en nombre de un colectivo de asociaciones marroquíes de Francia Oeste», su expulsión. En caso de que Dris Basri decida residir en España, como pretende la prensa marroquí, los firmantes del comunicado «le seguirán y le perseguirán».

Prensa amordazada. Al tiempo que el Estado marroquí utiliza sus resortes contra el ex ministro del Interior, en Marruecos se están produciendo movilizaciones y amenazas contra el periodista Ali Lmrabet y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Varias decenas de ciudadanos saharauis traídos desde El Ayun, se han manifestado estos días frente al Parlamento de Rabat, denunciando al periodista Lmrabet quien, según ellos, «rompe la unanimidad nacional y atenta contra los valores sagrados de la nación». Las manifestaciones han sido recogidas por todos los medios de comunicación, periódicos, radio y televisión que le han dedicado un gran espacio. Diversas «asociaciones de derechos humanos en las provincias del sur» se han lanzado a las calles para denunciar los ataques, supuestamente cometidos por Lmrabet, «contra la dignidad y al honor de nuestros hermanos secuestrados en Tinduf».

Contactado por LA RAZÓN, Ali Lmrabet explica que esta campaña se hace a causa de una entrevista que él realizó en Tinduf al secretario general del Polisario Mohamed Abdelaziz hace tres meses, y de un reportaje publicado en España hace dos meses. Además, Lmrabet, subraya que él fue el primer periodista marroquí que denunció la detención de los soldados marroquíes en Tinduf hace más de 5 años, en una portada editada por el semanario independiente «Le Journal» en el que trabajaba entonces, y que ha sido el único reportero que en una rueda de prensa celebrada en Argel pidió al gobierno argelino y al Frente Polisario que se liberasen sin condiciones los 400 presos marroquíes que aun mantiene el Polisario.

Por su parte, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, ha emitido un comunicado en Rabat en el que denuncia el acoso del que está siendo objeto por «manifestantes que se declaran pertenecer a Asociaciones de derechos humanos en las provincias del sur», y reitera su apoyo a la libertad de expresión y de publicación, y a una «solución democrática» al conflicto del Sahara Occidental.

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