Un tercio de españoles quiere ser europedo
Andrés VÁZQUEZ de SOLA
L
os trapisondistas del bipartido único se glorificaban; un tercio de españoles, decían ufanos ellos, ha picado en el anzuelo del Sí. Un tercio de españoles compró la estampita. Un tercio de españoles votó Sí, sin haber leído, ni tener la más zorra idea de lo que significaba ese Tratado para un proyecto de Constitución Europea; un tercio de crédulos o paniaguados había votado Sí, sin saber que eso nos rebaja a subditos coloniales, carne de cañón del impero yanqui, como siempre, con la complicidad de los vendepatrias elegidos para representarnos. Los otros dos tercios de españoles tampoco leyeron ese tocho para un proyecto de Constitución Europea, porque se lo impidieron; pero comprendieron que pretendían timarlos leyéndoles sólo la parte que no dice nada, y ocultado cuanto de leonino, ruinoso, belicoso, dictatorial, encierra la letra pequeña. Impidieron por todos los medios, ilegales sobre todo, la expresión a quienes pretendían explicar, dar a conocer, invitar a leer, el susodicho documento.Dos tercios, unos con el No y otros con la abstención, reivindicaron su dignidad de ciudadanos libres al negarse a avalar un compromiso sin conocerlo ni estudiar previamente sus pros y sus contras. Dos tercios negándose a refrendarlo, mostraron su respeto por una Europa, pacífica, fraternal, solidaria, ajena a todo bloque agresivo, celosa de sus libertades, libertades siempre soñadas y nunca gozadas. Una Europa, entendida como territorio geográfico, madre de pueblos, naciones, culturas y Estados diferentes, si así lo desearan sus ciudadanos, pero siempre unida y solidaria.
Dos tercios de escaldados españoles no se tragaron esta vez la estafa intelectual, con los mismos sofismas arguméntales, de quienes nos incitaron a votar Sí a la OTAN, de lo cual pagamos hoy las indecentes consecuencias. Dos tercios de españoles arrancaron sendas máscaras risueñas, de estulticia o de hipocresía, a quien nos aseguraba que el chapapote era un hilo de plastilina, y a quien, con tan buen talante, nos engañó retirando las tropas de Iraq para llevarlas a Afganistán. Todas las argucias previas al referéndum y todas las trampas y pucherazos, los mismos que cuando la OTAN, han sido insuficientes para conseguir un mínimo decoroso de respaldo popular; un tercio en todo y por todo.¡Triste triunfo pírrico fue el de los chalanes de Sí!
Aún así, este dictatorial Fuero de los europeos hubiera podido entrar en vigor, si los ciudadanos franceses y holandeses hubieran sido tan papanatas como los subditos españoles o tan esquiroles como nuestros representantes electos. Vergüenza debería darles. Los trileros del bipartido único pusieron un Tercio en Flandes.
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