«Un toque de atención»

YO...

Cuando he conseguido realizar unos estudios, acabar un curso, terminar una carrera, encontrar un trabajo... parece que puedo respirar tranquilo. ¡Ya he llegado!

Aunque luego hay que seguir subiendo; y otra vez exámenes, un nuevo empleo, un noviazgo de ensueño, y a dormir tranquilo. ¡Ya he llegado!

LOS DEMÁS...

He llegado. Lo he conseguido. Mi trabajo es bueno, y mi vida feliz. Mientras tanto, en todo el ardor de la lucha por la vida, me he olvidado de los demás.

¿Que los demás no hayan podido estudiar? ¡mala suerte! ¿Que tienen un trabajo de perros? ¡todavía hay clases! ¿Que no son felices? ¡así us la vida!

TODOS

Y así es la condición humana. Quizá sí lo sea estadísticamente: unos mejor y otros peor, unos bien y otros muy mal. Pero, ¿puede serlo humanamente?

Que la «renta per cápita» suba, ¿significa que todos van a disfrutar por igual de ella? Que ahora estudien más alumnos, ¿quiere decir que todos tengan oportunidades? Que yo sea más feliz —dejémoslo en «más tranquilo»— ¿quiere decir que los demás también lo sean?

¿No será quizá que si yo ahora soy más feliz es porque otros lo son menos? Sí, de acuerdo: la felicidad no se lleva en vasos comunicantes. Pero hay algo de esto. La realidad nos dice, no que cada vez hay más ricos, sino que cada vez hay más pobres. Y que los ricos cada vez son más ricos; y los pobres, cada vez más pobres.

NO NOS ENGAÑEMOS

Al decir: ricos y pobres, felicidad y fracaso, puede parecer una vez más que es equivalente el éxito con el dinero, y el fracaso con la pobreza. Aunque uno puede ser muy rico
en otras cosas y no precisamente en dinero.

Lo que se quiere decir y denunciar, es que ya está bien de querer llegar solos a la meta. Sobre todo, cuando para ello es imprescindible —ley de vida: ¡qué vida!— hundir a los demás.

Si yo «subo» es porque me apoyo en los otros. ¿Quién es el hombre que se ha hecho
así mismo, que «no ha utilizado a los demás»?

Los que hoy están «arriba» —frase muy expresiva - es única y exclusivamente porque otros están «abajo»-peor todavía: «debajo»--. No nos engañemos.

(Tomado de Tres por cinco, ICCE, 1, 3).