DESDE EL GUINIGUADA
EL VALOR SAGRADO DE LA VIDA
Félix M. Arencibia
El sol de la tarde recorre lentamente su camino hacia el ocaso. Gara Sánchez, la trabajadora social, reflexiona sobre la horrible matanza ocurrida en Londres. Quiere escribirle un correo a una hija de su amiga Carmen que está en la capital inglesa trabajando y practicando el inglés.
Hola Yanira: Te escribo con tristeza por la muerte de tantos inocentes y me alegro que no te hayas visto implicada en la masacre. Lo hago para animarte a que sigas preparándote y para compartir contigo la reflexión sobre este y otros sucesos, como hacíamos en la playa en las tardes de verano. Muy lamentable lo que ha pasado, la vida debería ser lo más valioso y respetable de cuanto poseemos, pero ya vemos que muchas veces no es así. Me ha extrañado el recorte de la información de número de víctimas, más me ha perecido una forma de Blair y los que le rodean de tratar de evitar que les afecte a su carrera política, que por las razones que se esgrimen, donde se trata a los ciudadanos como si no fueran adultos.
Yanira, el impacto informativo, a pesar de que se ha tratado de amortiguarlo, ha sido enorme. Hasta cierto punto es normal, pero las vidas de todos los seres humanos parece que no tienen el mismo valor. Los millones de personas que mueren por el hambre, apenas merecen un pequeño comentario. Esas imágenes, en que se reflejan el aspecto horrible de los niños hambrientos, apenas les damos importancia. En la Cumbre del G8 se ha hablado de ayudas y condonación de deudas. Las donaciones interesadas en el pasado han supuesto nuevos endeudamientos y un apoyo a los dictadores corruptos defensores de los intereses de los "países ricos", veremos cómo se utilizarán el presente.
Creo, mi niña, que los países empobrecidos de África más que ayudas necesitan justicia. No tiene una explicación razonable que muchos países africanos tengan grandes riquezas en oro, diamantes, materias primas y se les catalogue como "países pobres". Hace falta que los países y multinacionales que explotan las riquezas de estos países inviertan y compartan con ellos sus ganancias. Sí, Yanira, es cuestión de justicia más que de limosnas. Se ha tener un comercio justo con los mal llamados países pobres, que no se les pague con precios de esclavitud sus materias primas.
Mi niña, la vida de las personas parece que tiene diversas categorías dependiendo de donde sean las víctimas. No se valoran igual los muertos en Nueva York, Londres, Madrid… que los de otros continentes. No parece tener el mismo valor la vida de los miles de niños muertos en Irak como consecuencia del bloqueo económico, ni tampoco la de las personas abatidas por los horribles bombardeos del principio de la guerra y de los que actualmente mueren cada día. Yanira, no parece que tengan la misma consideración los muertos en Afganistán, Chechenia, Palestina… Los miles de fallecidos a causa del maremoto en el Sudoeste Asiático, pronto se han olvidado. ¡Así somos de injustos, Yanira! Sigue preparándote y sobre todo siendo una buena persona.
La noche de famélica luna se va adueñando del paisaje arropándole bajo un manto de sombras. Mientras, Gara Sánchez va recuperando la serenidad.
SUMARIO
─ La vida debe ser lo más respetable y valioso de cuanto poseemos.
─ Los países empobrecidos, más que limosnas, necesitan justicia para librarlos de la muerte por hambre.