¡Vaya
veranito!
Justo Fernández Rodríguez
Parece que ha terminado el verano
político. Un estío plagado de calamidades, agresiones bélicas, inoperancias e
indiferencias y, sobre todo, de cinismo y desvergüenza política. Sin variación alguna,
los dirigentes del PP, teledirigidos por la FAES, de Aznar,
controlados, ideológicamente, por la
COPE y apoyados por El Mundo, ABC y La Razón, han mantenido
e incrementado su estrategia de crispación, basada en la bronca permanente y la
negacion o descalificación de todo lo que hace el
Gobierno de Rodríguez Zapatero, alcanzando niveles de cinismo difícilmente
igualables.
De cualquier forma, buscando algo positivo
en la acción de oposición del Partido Popular, hemos observado un cambio. El
subalterno del empleado de Murdoch, Mariano Rajoy, ha pasado de amenazarnos con la "España
rota", de la campaña contra el Estatuto de Cataluña, que nadie se ha
creído, a la España
del "suicidio del Estado eficaz". Algo es algo.
Los análisis de los expertos de la FAES anunciaban que, por
estas fechas, la situación económica y social sufriría un deterioro tal que
posibilitaría convertirla en el centro de una ofensiva contra el Gobierno de
ZP, en la proximidad de la convocatoria de elecciones municipales y
autonómicas. Sin embargo, los datos que se vienen publicando por organismos
nacionales e internacionales están siendo más que satisfactorios y oscurecen
los argumentos de los que se empeñan en pronosticar una
panorama económico desastroso. El Producto Interior Bruto, en el segundo
trimestre, ha crecido en 3,7% y el empleo el 3,1%, a pesar de la subida del
petróleo y los tipos de interés. Repunta la inversión, mejora la exportación y
la industria se recupera. En los primeros siete meses de 2005, la contabilidad
nacional registra un superávit de 10.673 millones de euros, un 53% más que el
año anterior. Es decir, el 1,11% del PIB. Los beneficios empresariales se han
disparado.
En los ultimos
días, los datos del Banco Central Europeo reflejaban que, en el segundo
trimestre, después de Grecia, España ha sido el país de la Union
Europea con mayor crecimiento económico, manteniendo la tasa
de paro, en julio, en el mínimo historico del 7,8%.
La reforma laboral, en solo dos meses, ha triplicado la cifra de contratos
temporales convertidos en fijos (124.259).
En el mismo sentido, la Comisión Europea
elevaba la previsión de crecimiento de la economía española, en 2006, del 3,1%
al 3,5%. El indicador adelantado del IPC, en agosto, bajó dos décimas en tasa
interanual. La Encuesta
de Coyuntura Laboral, elaborada por el Ministerio de Trabajo trimestralmente,
entre 12.600 empresas de distintos sectores y tamaños, refleja las más altas
expectativas de creación de empleo de los últimos seis años. Los trabajadores
afectados por ajustes de empleo han descendido un 31%, en el primer trimestre.
Por ultimo, la UGT asegura que los acuerdos
conseguidos con el Gobierno, en materia de dependencia, igualdad y pensiones,
permitirán que el gasto social en España comience a reducir el diferencial con la
media europea, incrementado durante los gobiernos de Aznar.
La dirección del Partido Popular ha tenido
que buscar otros escenarios, aun a costa de mostrar, en toda su crudeza, su
capacidad para el cinismo político. Accidente del metro en Valencia, la misión
del ejército en Líbano, los incendios en Galicia o la inmigración.
Los partidos políticos, sobre todo cuando
están en el poder, suelen padecer una fuerte alergia a la constitución de
comisiones de investigación, en caso de desastres o escándalos de corrupción.
Sin embargo, peor es cuando gozan de una cómoda mayoría absoluta. Entonces
aceptan la creación de la comision, pero imponen su
composición, el tiempo de duración de la investigación y sus resoluciones. Lo
sucedido en Valencia, en el caso del accidente en la línea 1 del metro, cuya
inseguridad había sido denunciada, reiteradamente, por usuarios, trabajadores,
técnicos y sindicatos, y cuyo accidente costó la vida a 43 personas, es un
claro ejemplo de hasta donde puede llegar la degradación de la política y de la
democracia. La mayoría absoluta, impuesta por el PP, en la Comision
de Investigación, condicionó la duración, vetó testigos, impidió pruebas y
eludió responsabilidades. El accidente más grave de la historia de España tuvo
la investigación más corta jamás puesta en marcha. Pese a su mayoría absoluta,
el PP se negó a que la votación de las resoluciones fuera secreta. En medio del
rechazo de la oposición y el repudio de los familiares de los fallecidos, el PP
impuso su criterio de que el accidente era inevitable y la responsabilidad
única recaía en el conductor fallecido, por imprimir una excesiva velocidad en
la marcha del tren. Mientras, Rajoy miraba para otro
lado. Un año antes, con motivo de la tragedia de Guadalajara, donde murieron
once personas, dimitió la consejera del área de Castilla-La Mancha, a exigencia
del PP. En la de Valencia, nadie ha dimitido, pese a la evidencia de las
responsabilidades de la Generalitat.
Desde hace años, la Comunidad Autónoma
de Valencia parece haberse convertido en el centro neurálgico de la corrupción
en España. Superan el centenar los escándalos de corrupción que han aparecido
en los medios de comunicación. La guerra entre campsistas
y zaplanistas y la confusion
entre intereses públicos y privados, han hecho saltar a los medios de
comunicación múltiples escándalos de especulación, corrupción urbanística,
desvío de fondos públicos y cobro de comisiones ilegales, sin que la direccion del PP haya tomado medidas disciplinarias contra
los numerosos cargos públicos implicados. La decisión de los socialistas del
PSPV de presentar un moción de censura, dada la
mayoría absoluta del PP, tiene serias dificultades de prosperar, pero es un
necesario ejercicio de higiene política democrática. Rajoy,
muy dado a exigir responsabilidades y dimisiones cuando los escándalos afectan
a otras formaciones política, ha dado su respaldo a
los cargos del PP investigados por la justicia.
La pérdida del poder del PP en Galicia ha
originado una gran ofensiva incendiaria, aprovechando la desastrosa política de
bosques de los gobiernos de Fraga y las desfavorables condiciones climáticas,
con fuerte calor y viento del nordeste. Más de doscientos incendios, iniciados
con varios focos simultáneos, reiniciados, una y otra vez, después de apagados,
alrededor de ciudades, en zonas de fácil recalificacion,
hacían imposible una respuesta eficaz del Gobierno gallego, cogido por sorpresa
y sin los medios adecuados para hacer frente a tal monstruosidad ecológica,
denunció la estrategia premeditada y la posibilidad que pudiera existir una
trama con intereses económicos y políticos. Rajoy y
sus terminales mediáticos pusieron el grito en el cielo por la acusación, que
iba cogiendo cuerpo entre los ciudadanos. Mas de
veinte mil gallegos, convocados por Nunca Mais,
exigían una nueva política rural y el castigo de los "mercenarios del
fuego". El Pulsómetro de la Cadena SER, realizado
el 5-9-2006, mostraba los resultados a una pregunta "¿Cree usted que en la
oleada de incendios de este verano en Galicia puede haber algún tipo de trama
organizada? El 65,4% contestaron sí. El 21% optaron por el no.
Sin embargo, el colmo del cinismo se ha
alcanzado en las críticas del Partido Popular, al Gobierno de Rodríguez
Zapatero, por el envío de tropas, bajo el mandato de la ONU a Líbano, intentando
engañar a los ciudadanos con una contradicción inexistente.
La invasión ilegal de Irak y el
ametrallamiento y bombardeo de civiles inocentes, sin mandato de las Naciones
Unidas, fue una decisión de tres farsantes, que intentaron justificarla
engañando al mundo, con la existencia de unas armas de destrucción masiva, que
ellos sabían que no existían. Por el contrario, al Líbano las tropas españolas,
con inevitables riesgos, van para mantener la paz y bajo el mandato de la ONU.
Sobre el grave problema de la inmigración,
si la autoridad competente lo permite, escribiré el próximo domingo.