Los vecinos son el alma de un pueblo. Las asociaciones
de vecinos, son asociaciones -ya lo dice la palabra- solo que de algunos vecinos.
En un mismo barrio puede haber una o cien. O ninguna. No representan sino a sus
afiliados y afiliadas. Como organizaciones sociales son importantes, pero, los
vecinos lo son más. Tienen la función de canalizar, denunciar, etc. los
diversos intereses. Nunca ser delegaciones del partido gobernante. Jamás
ostentar la representación de los vecinos ante el Ayuntamiento.
Las AAVV no votan.
Votan los vecinos. A éstos no se les puede usurpar su acción política,
desgraciadamente sólo de forma delegada cada cuatro años, en lugar de hacerlo
directamente y sin intermediarios. Como los grupos ecologistas, sindicatos,
asociaciones culturales, deportivas, juveniles, cámaras agrarias o
empresariales, etc. son para que la sociedad se organice, para crear
conciencia, para luchar por sus intereses. Nunca para decidir. Eso deben
hacerlo uno a uno cada ciudadano y cada ciudadana. Las asociaciones de vecinos
son así, agentes sociales, no sujetos políticos, los únicos estos últimos, en
donde reside la soberanía del pueblo.
Tengo en la cabeza, un
sector de las AAVV de
Este tipo de AAVV están a lo que les dicen. Viven de lo que les echan. En el
pesebre de las subvenciones amigas, son una pieza fundamental para un gobierno
basado en clientes que ha convertido los Ayuntamientos en “empresas privadas”
gestionadas con dinero público.
ATI-CC en
Sin embargo, otros que
tal bailan, son quienes, como réplica a este descaro, vienen ahora con formas
de participación ciudadana en las que repiten de nuevo el modelo, pero eso sí,
con maneras ilustradas, con personas cualificadas y relevantes, dicen. Padecen
el síndrome de Colón -la historia comienza con ellos-. Antes no existía nada.
Elites expertas en el control “suburbano”, con técnicas de delegación, y que se
mueven entre bastidores usurpando de nuevo la lucha vecinal.
Porque pueblo, lo que
se dice pueblo, no hay más que uno y ese habita en cada casa, en cada puerta.
No necesita que nadie decida por él. La participación ciudadana debe ser
participación, pero ciudadana. Y el poder, para
15 octubre, 2006
* Agapito de Cruz Franco es Concejal
de Iniciativa por
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Artículo aparecido en el periódico