VEHÍCULOS A MOTOR Y PISTAS FORESTALES

Al consejero insular de Medio Ambiente

Sr. consejero:

Me dirijo a usted con la intención de ponerle de manifiesto mi absoluta disconformidad con la Resolución dictada por su Consejería el pasado 5 de junio de 2006, en la que se prohibe la circulación de vehículos a motor por las pistas forestales que hasta este momento y desde hace décadas veníamos utilizando.

Me gustaría hacer constar que los usuarios del monte con vehículos a motor somos un colectivo importante, con los mismos derechos y deberes que otros usuarios, para hacer uso y disfrute de las pistas forestales de nuestros montes. Por otro lado, somos conscientes del mal uso que hacen algunos usuarios con sus vehículos cuando circulan por las pistas de forma irresponsable, cometiendo irregularidades o con comportamientos poco cívicos. Pero entendemos que deben ser estos individuos los sancionados por la administración y no optar por prohibir la circulación a todos los demás, que de una forma responsable paseamos por las pistas para disfrutar de nuestros paisajes.

Creemos que existen opciones para controlar la circulación a motor por el Monte y hacer convivir de forma equilibrada a todos los usuarios, sin que el ecosistema se deteriore para las futuras generaciones. Y quedamos a disposición de su consejería para plantearles posibles medidas a tomar, como hemos hecho en estos días en los que hemos contactado con técnicos de su consejería para intentar solucionar la situación actual.

Durante años hemos luchado por adecuarnos a las leyes y expulsar del monte a aquellos que no tenían sus vehículos con las preceptivas homologaciones en cuanto a ruido, emisión de gases, seguros, etc. Por todo esto y por razones de tradición en el uso responsable de las pistas forestales en nuestros montes es por lo que le pedimos que no sea nuestro Cabildo, ahora, el que nos deje fuera de la Ley y sin la posibilidad de disfrutar de una forma cívica, legal y responsable del monte con nuestros vehículos.

Control, responsabilidad, equilibrio, civismo, legalidad y diálogo: Sí. Prohibición radical: No.

Nicodemus Florido Medina