LA VERDAD DE PLAYA CHÓ VITO
En la costa de Candelaria existe un poblado marinero llamado Chó Vito desde mediados de los años cuarenta, época difícil para la supervivencia de los canarios y, en especial, para los habitantes de Candelaria. Se pasaba hambre debido a la situación de crisis agrícola y económica, lo poco que había lo controlaban los señores caciques y los intermediarios. También había miedo debido a la falta de libertad, al hostigamiento y a la persecución que sufrían los que no seguían las directrices de estos ricos señores. Muchos vecinos de nuestro pueblo tuvieron que emigrar a tierras lejanas para poder alimentar a su familia, pero otros, para salir adelante, decidieron buscar una economía alternativa dentro de su entorno. Unos pocos hombres y mujeres se trasladaron de las medianías al mar y encontraron en la pesca su medio de vida, se asentaron en playa Chó vito, y desde allí, intentaron su progreso y el de su pueblo.
Esta gente luchó para mantener sus costumbres y tradiciones, trabajó de sol a sol para construir sus casas, nadie les regaló nada, trabajaron para dejar a sus descendientes una vida mejor, la que ellos, desgraciadamente, no habían tenido. Así poco a poco, con el trabajo de sus habitantes, Chó Vito, se fue convirtiendo en un conjunto de edificaciones populares y tradicionales, hoy, casi desaparecidas por la vorágine constructora.
Sus vecinos, trabajadores humildes, como sus padres y abuelos, han conseguido mantener un poblado de gran interés paisajístico, etnográfico y cultural, orgullo de toda nuestra Villa, que debería defenderse y protegerse, pero no ha sido así.
Estos vecinos vivían tranquilos y felices hasta que a los nuevos señores caciques, Corporación Municipal y Costas, tentados por la avaricia, elaboran un plan consensuado, y en diciembre de 2003 pactan el proyecto de demolición de las casas de Chó Vito para realizar un paseo marítimo y trece adosados que, reportarán grandes beneficios económicos a conocidos constructores del entorno caciquil.
Después del paso del tiempo, el Ayuntamiento de la Villa, valiéndose, de su mayoría absoluta, prepotente y altanero, elabora el Plan General de Ordenación Urbana llevado a cabo unilateralmente, en cuya memoria llama ilegales a los vecinos de Chó Vito y, además, hace responsable a Costas de la demolición de sus casas ¡Pero el plan lo ha hecho usted, Sr. Alcalde! ¿Cómo es que este plan tacha de ilegales a personas que allí viven desde hace más de 50 años y tienen sus escrituras de propiedad registradas?
El Ayuntamiento les concedió cédulas de habitabilidad, pagan sus impuestos, luz, agua, teléfono... y además, usted les pidió el voto, y algunos, se lo dieron.
¡Mlente, Sr. Alcalde! Las personas que viven en Chó Vito no son ilegales, cumplen todos los requisitos legales, menos el que usted les ha quitado, ¡el derecho a una casa digna!
¡Miente, Sr. Alcalde! Cuando dice defendernos. No lo ha hecho, se ha plegado a las pretensiones de Costas con la notificación del derribo inminente de sus casas. Nos habría defendido, si como le pedimos, se hubiera puesto al frente y solicitado a Costas la Concesión Administrativa del territorio.
¡Miente el esbirro de Costas! Cuando dice que los vecinos no han presentado alegaciones. Hay 30 alegaciones de Chó Vito, Sr. Alcalde.
¡Escuche Sr. Gumersindo! Este barrio no quiere perder su identidad, por ello tiene que entender que los vecinos estemos en pie de guerra, No Nos Moverán. Si tenemos que ponernos delante de las excavadoras, lo haremos, pero No Pasarán. No piense que nos van a comprar ni pisotear, estamos defendiendo la herencia de los nuestros, y eso, entra dentro del orgullo y del honor de un pueblo, y esto. Sr. Alcalde, es patrimonio del alma.
Pero el Plan General no sólo afecta a Chó Vito, sino a toda nuestra Villa de Candelaria y, para modificar tan desafortunado Plan, es necesaria la participación de todos los vecinos de nuestro pueblo en aras de un futuro crecimiento armonioso y sostenible en el seno de un movimiento vecinal que tiene el lema Candelaria se defiende. Por todo ello, llamamos a la ayuda, colaboración y participación en este gran proyecto.
PLATAFORMA CANDELARIA SE DEFIENDE, a 11 de julio de 2005