LA VERDAD Y LA ESPANTADA DE SOCIALISTAS LAGUNEROS
Fidel Campo Sánchez
En Juan 8:32 –uno de los 4 evangelistas– leemos... y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.
Aunque el portavoz del PSC en el Ayuntamiento lagunero suponemos que no habrá leído a Sócrates, quien disertara sobre el sofismo en política o la razón aparente o argumento falaz con que se quiere persuadir o defender lo falso, la mentira, la exageración ...creemos que como discípulo aventajado del ínclito Alfonso Guerra, "alguito" se le debió haber pegado de su habilidad culta y no tanto para manipular y pretender pasar gato por conejo pero, lamentablemente, es evidente que lo que natura non da La Laguna non presta.
De la lectura del Orden del Día del último plenario, encontramos la explicación que justifica la espantada. En los puntos 20 y 31, en lo referente a la aprobación definitiva del PEP, que en su día contó con el apoyo de los socialistas y en la abstención del PGO de Montaña Pacho, que fue revalidado y servido en bandeja de plata con el abandono de todos los ediles presentes. ˇDe pena y vergüenza ajena!
La huida del plenario evidencia el poco respeto que tienen a sus votantes y demuestra que no son acreedores a tener un Grupo Municipal propio que es costeado en su totalidad con el dinero de los contribuyentes.
Habida cuenta que si en gran parte de la legislatura solo se han dedicado a hacer ruido, a manipular para ocultar que había acuerdos con el equipo de Gobierno para el PEP, derribo innecesario del edificio de los juzgados, Montaña Pacho, pelotazos por doquier, consideramos oportuno dar nuestra opinión sobre lo que ha resultado de una oposición que carece de criterio socialista y que se dedica a engañar.
Pudiera ser que cuando doña Ana, esa dama de hierro como en más de una ocasión nos hemos atrevido a calificar y como mejor cabeza pensante de ATI, utilizó el vocablo de no tener vergüenza, ˇque visto lo que se ve!, pudiéramos compartir ya que nosotros estimamos que la señora Oramas hizo uso de su conocimiento de esa verdad que hace al hombre libre, como el nuestro a opinar de la manera que lo hacemos, como soberanistas y desde nuestra independencia partidista.