LA VERDAD SOBRE LAS ELECCIONES EN VENEZUELA

 

Andrés García Montes

 

A solo unos días de las elecciones, está claro que el triunfo de la Revolución Bolivariana va mucho más allá de los votos, pues de nuevo la estrategia de Chávez y su equipo le asestó una devastadora bofetada al asqueante rostro del imperio y sus lacayos.

 

El imperio y sus serviles tenían montado todo un cuidadoso plan que les permitiera crear las condiciones de inestabilidad, desorden, inseguridad, que al saberse derrotados les permitiera gritar fraude e ilegitimidad y, sobre todo, crear una gran convulsión nacional e internacional con miras a aplicar la llamada Carta Democrática de la O.E.A,  que no es otra cosa  que declarar al país ingobernable y gritar que está en peligro la democracia, para formar un ejército mancomunado de Estados Unidos y sus serviles  mandados y dirigidos, ya sabemos por quién, y legalmente invadir y sustituir a Chávez. Que esto estaba planificado así  lo denuncia entre otras cosas el que la policía decomisó 40.000 franelas negras con un letrero en blanco que decía fraude y que se proponían regalar.

 

Conscientes que su capacidad de convocatoria no era suficiente para crear ese grado de desestabilización, en su plan y al mejor estilo fascista, entraba el que el día de las elecciones o poca antes, ellos asesinaban a su propio candidato, Manuel Rosales, alegando luego que fue Chávez porque tenía las elecciones perdidas, de allí algunas encuestas acomodadas en las cuales estaban empatados o ya Rosales lo superaba. Las declaraciones de Manuel Rosales erigiéndose en víctima del gobierno y acusando a Chávez de lo que le pudiese pasar, acompañado de la algarabía de los medios denunciando esta posibilidad. Al parecer a Rosales se le había convencido de que esgrimiera estos alegatos para, erigiéndose en víctima, no solo desprestigiaba al gobierno sino que conquistaría votos.

 

Los  últimos días de la campaña arreció y cundió el miedo y el terror, sembrando  la desconfianza en sus reiterados mensajes. La embajada gringa se dio el lujo de recomendar a sus súbditos en forma pública la compra de comida y medicinas y el almacenamiento de agua, ante la inminente posibilidad de fuertes disturbios. Las compras nerviosas agotaron muchos productos y era voz pópuli los seguros disturbios después del primer boletín del C.N.E., incluso antes, y las llamadas de los medios a defender los resultados que eran seguros favorables a Manuel Rosales. Esta imagen prevaleció hasta el final de las elecciones y cuando todo el mundo esperaba después del primer boletín que dio a Chávez como ganador, que Manuel Rosales no solo no reconociera los resultados sino que hiciera un llamado a la defensa de su supuesto triunfo. Pero todos quedamos sorprendidos cuando hizo todo lo contrario, reconoció su derrota y se comprometió a organizar la deshecha oposición, al tiempo que reconocía la limpieza del proceso. ¿Qué había pasado?

 

La lectura que personalmente le doy a este hecho, a la luz de lo que Chávez denunció unos dos o tres días antes de las elecciones, en la cual dijo  que con pruebas en mano se estaba investigando el intento de asesinar a Manuel Rosales para luego echarle la culpa a él y que estaba decomisado el fusil con mira telescópica que se iba a utilizar. Al parecer el gobierno le demostró a Rosales lo que sus compañeritos iban a hacer con él y éste reaccionó haciendo todo lo contrario de lo que sus verdugos le habían indicado y que hasta ese momento él había aceptado, menos por supuesto su asesinato. Los servicios de inteligencia del gobierno  habían descubierto esto desde hace tiempo y trazaron su estrategia, manejando el problema con gran habilidad y destreza, lo que les llevó a lograr el resultado obtenido. Esta tesis se ve confirmada por la reacción que los medios golpistas han tenido, pues visiblemente confundidos, de una hora para otra, cambiaron en forma dramática el mensaje, ahora quieren erigirse en los abanderados de la paz, el entendimiento, la comprensión, la tolerancia, después de meses sembrando la desconfianza, el insulto, el chantaje, la mentira y la calumnia, en sus reiterados mensajes.

 

En cuestión de horas el excelente equipo y las buenas estrategas diseñadas por el equipo gobernante, con Chávez a la cabeza, le tumbaron la bien montada trampa que, con mucho cuidado y esmerados esfuerzos, a un costo multimillonario en dólares, el imperialismo y sus serviles habían montado, con el propósito de eliminar a su más grande dolor de cabeza. Hugo Chávez Frías. El desmonte fue total y completo y esto a no dudarlo influenciará en el próximo futuro de Venezuela y América Latina.