Vesículas

 

Agustín Mora

 

Bueno. Yo también estaba pensando en darme unos días de vacaciones después de esta contienda, de esta tragicomedia electoral. Pero a ultima hora decidí que no, porque siempre se quedan cosas incrustadas en la vesícula. No sé si es la biliar, la abdominal, la rectal o la mental (en el improbable caso de que haya tantas vesículas). Evidentemente, y de nuevo, quien si se enfermó de la vesícula rectal fueron los votantes canarios y los españoles adocenados. Es decir, la cagaron y su cagada nos salpicó a todos los que luchamos por una sociedad más justa, equilibrada y limpia (a propósito de la cagada).


Pasó el día de gloria de los políticos (27 de mayo) que siempre estuvieron en las cagadas o afectados de vesícula rectal. Todavía no se lo creen. Son tantas sus fechorías que sus carcajadas no me dejan dormir. ¡¡Resultaron reelegidos!! (unos más que otros y sin tener el voto de castigo tan merecido). Si, a pesar de sus robos, prevaricaciones, cohechos, sobornos, maldiciones, amenazas, chulerías, machangadas... fueron reelegidos por la amnesia ciudadana. En algunos casos ha habido un cambio de siglas pero no de la práctica política en perjuicio de los ciudadanos, de los trabajadores y trabajadoras. Donde antes se decía PP, ahora se dice PE (lo de Socialista y Obrero lo perdieron en el camino) y donde decían CC ahora apenas dicen nada.


Es el baile de las sombras ejecutado por un Freddy Krueger en su particular "Pesadilla en Elm Street". Y es que de pesadillas hablamos; no tiene sentido que la derechona más rancia del estado español siga cosechando votos y más votos cuando nos están amenazando con un nuevo Apocalipsis y están condenando a un cuarto de los ciudadanos al purgatorio franquista, al olvido, la ignorancia, el ostracismo y el silencio. Y es pesadilla que en Canarias la vesícula rectal también haya cagado o excrementado a personajes como Juan Fernando Lopez Aguilar, representante genuino de los que Braulio "manda a mudar" en su canción o a un tal Jerónimo Saavedra, que no acaba de salir del armario y nos quiere dar por salva sea la parte, con las puertas de su inútil hacer político en las narices.


Lo interesante de esta tragicomedia es que todos los politicastros "ganaron" el 27 de mayo sin importarles nada que el el pueblo haya perdido. Hace unos días hablábamos de la "erótica del poder" y de nuevo esta patología ha quedado de manifiesto. No se van ni a tiros y si lo hacen es a ritmo de marcha triunfal o, parafraseando a Cela, "jodiendo".


Adan Martín, depresivo e inutilizado por su propio partido, tocó el techo de la incompetencia y ahora debe ser sometido a cirugía vesicular (en este caso abdominal por su cuadro médico pancista) a cargo del cirujano Santana Cazorla y el anestesista Zerolo. Después de esa intervención sería higiénico que este adalid de lo inútil pase el postoperatorio en Salto del Negro.


El clon aznariano, un tal Soria, se ha descabalgado solo, sin ayuda de nadie; eso sí, reprochando a los ciudadanos su poca cultura política y amenazándonos con volver. Tal vez conserve la ilusión de colocarnos otros 300 metros cuadrados de trapo en la cima del Roque Nublo.


La Pepa (no tiene nada que ver con la Constitución de 1812), más conocida por la frágil cristalera de la Pepa, en la calle Mayor de Triana, y como la garante del gran pelotazo de la "Gran Marina", bueno... pues se regresa a casa con la maqueta de ese proyecto antipopular y multimillonario. Se va con la conciencia tranquila, los bolsillos llenos y los ojos cargados de lágrimas... negras (como su vida).

Todo esto, por encima, en el plano insular. Si nos vamos a la metrópoli, yo, como peninsular y madrileño, simplemente lo único que puedo sentir es vergüenza ajena; no por el resultado de estas elecciones, sino por la nula capacidad crítica y de cambio progresista del que han hecho gala en Madrid los ciudadanos. Votaron a los corruptos, al fascismo puro y duro, a lo más oscuro de esa otra España de la que nos hablaba Don Antonio Machado y de la que el Rector de la Universidad del Absurdo, un tal Aznar, nos ha recordado en estos días.

Mientras tanto, la izquierda genuina, la izquierda de los valores, el sacrificio, la lucha por los intereses de los pueblos; la izquierda de la solidaridad y el internacionalismo, la izquierda de la vida, la igualdad y la libertad... se quedó sin representación ciudadana. Centenares de miles de hombres y mujeres ahora carecen de voz y presencia en las sedes oscuras del poder. Esa presencia es tan necesaria como la luz del sol; iluminar esas sedes se hace imprescindible. "Más pronto que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde camine el hombre libre..." En ello estamos y lo vamos a conseguir; llegó la necesidad (ahora más que nunca) de plantar cara a las vesículas biliares, abdominales o rectales. Llegó la hora de seguir diciendo: AHORA EL PUEBLO.

 

Fuente: http://www.magec.info/articulo.php?id=899