ElGuanchePress
, 18-04-2006"Acentejo", novedosa obra de teatro
con diálogo bilingüe
Por primera vez en Canarias se escenifica una obra de teatro con diálogo bilingüe, castellano/guanche-tamazigh. Se trata de la obra titulada ACENTEJO que narra la célebre victoria guanche sobre los españoles a últimos de Mayo de 1494, basada y montada sobre los textos del autor canario Antonio de Viana, interpretada por un elenco de 6 jóvenes actores canarios.
La dirección y versión para teatro de cámara es de José Manuel Vilar. La traducción de textos a la lengua guanche-tamazight corre a cargo del lingüista Francisco P. De Luka (Asociación Cultural "Tamusni")
Está organizado por la Dirección General del Libro, Archivos y Biblioteca y Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias.
La primera representación tendrá lugar en el IES Cabrera Pinto de La Laguna, el próximo viernes día 21 a las 20:30. Le seguirán representaciones en varias localidades de nuestras Islas.
Tenemos que felicitarnos por esta novedosa iniciativa, que estamos seguros que colmará las ansias de conocimiento de nuestra gente sobre nuestra historia, cultura y, muy en especial, sobre la lengua de nuestros antepasados. Ya otros pueblos han recorrido este camino y constituyen un ejemplo. El pueblo judío reconstruyó su lengua y recuperó su cultura, historia, tradiciones y leyendas. Lo propio han hecho los vascos, catalanes, mallorquines, valencianos, gallegos, y tantos otros pueblos que han consolidado su autoestima, dentro y fuera de sus fronteras.
La UNESCO promueve la defensa y rescate de las lenguas ancestrales, que se encuentran atacadas desde varios frentes, así como la recuperación de las lenguas perdidas, a base sus vestigios y "retales", con vistas a su reconstrucción y pervivencia como bienes culturales incuestionables.
Que nuestra ancestral lengua guanche se puede reconstruir, ofrece cada día menos dudas. Son varios los estudiosos que están empeñados en tan loable labor, de la cual están recogiendo sus frutos. Tal es el caso del lingüista Francisco-Pablo De Luka López, autor del diálogo en tamazight en la obra que comentamos. Es autor del libro "NOTAS DE ETNOLINGÜÍSTICA CANARIA", Ediciones TAMUSNI, del cual extraemos algunos párrafos esclarecedores:
«...Particularmente interesante para nuestro estudio desde el punto de vista lingüístico y etnohistórico es el profundo y prolífíco trabajo de investigación desarrollado por el filólogo canario, güimarero, Juan Alvarez Delgado desde la década de los cuarenta hasta mediados de los ochenta del pasado siglo. Abarcó tanto las cuestiones puramente lingüísticas relacionadas con las voces guanches y la antroponimia como las inscripciones líbicas isleñas (de cuyo estudio fue un pionero), e incluso hasta un ensayo histórico (1985) que abordó la división territorial de Tenerife en nueve reinos. No obstante, hay que decir en honor a la verdad que no dispuso del suficiente material bibliográfico (principalmente el relacionado con algunos dialectos bereberes marroquíes esenciales para la interpretación de muchas voces canarias) afortunadamente hoy día al alcance de los investigadores, como señalamos más arriba, y que, a nuestro juicio, limitó un tanto la traducción por su parte de un determinado número de voces isleñas al ceñirse casi exclusivamente al habla tuareg del Ahaggar (por otra parte fundamental para la solución etimológica de muchos de dichos vocablos, como veremos en esta obra) y a los dialectos libios de los oasis de las zonas orientales del Maghreb, asimismo importantes en cierta medida.
Especial atención, retrocediendo en el tiempo, merece también el médico y poeta tinerfeño Antonio de Viana, nacido en La Laguna en Abril de 1578 del matrimonio del sastre y almotacén Francisco Hernández con María de Viana, esta a su vez hija única del mesonero portugués de la Madera, Antonio de Viana, y Ana González (M. R. Alonso, 1991). Sorpresivamente, según esta autora, los genealogistas canarios no conocen, más probablemente por falta de interés que por existencia de documentación, la ascendencia del almotacén Francisco Hernández y de la abuela materna del poeta, Ana González. Según un poder de la época otorgado por su nieto (por emprender viaje a España) para que administrara los bienes a él dados, Ana González vivía en 1595 y el segundo testamento que ella hace el 10 de Mayo de 1598 en el cual afirma que su nieto Antonio era casado indica que aún vivía en ese año (ibíderri). Suponiendo que Ana González se hubiese casado joven, como la mayoría de las mujeres de entonces, habría nacido al final del primer tercio del siglo XVI y su abuela, tatarabuela del médico-poeta, nacería a finales del siglo XV durante la etapa final de la conquista de Tenerife o muy poco después. Sin lugar a dudas era pues una mujer de origen guanche, independientemente de la procedencia europea o isleña de su marido, ya que en aquel tiempo no había mujeres españolas en la isla y los varones (conquistadores, colonos, guanches o demás canarios) se casaban con mujeres isleñas.
Aceptado esto último, es seguro que la madre de la tatarabuela del poeta nació en una época anterior a la conquista, cuando aún la isla permanecía libre bajo el gobierno de los diversos menceyatos.
Si, como afirma M. R. Alonso (ibídem), Ana González alimentó mucho cariño por su nieto Antonio de Viana, de quien admiraba su inteligencia, parece bastante probable que hasta la edad de 17 años (en 1595), en que el joven parte para Sevilla a ordenarse sacerdote y proseguir sus estudios, recibiera directamente de su abuela Ana la tradición oral, a su vez heredada fielmente de las antepasadas de esta (en las sociedades bereberes la mujer es la encargada de transmitir la tradición), recogiendo de esta forma el joven poeta toda la información relativa a las costumbres del pueblo guanche y a la sucesión de hechos históricos ocurridos durante la etapa final de la conquista de la isla de Tenerife. Esta circunstancia, junto a razones de tipo lingüístico que más adelante veremos, nos lleva a pensar que A. de Viana constituye una fuente histórica de total credibilidad, contrariamente a lo que afirman algunos autores en relación a la supuesta "invención" poética de los nombres de los menceyes o de otros personajes isleños. Se explicarían así algunas divergencias mostradas por el poeta con la obra de A. de Espinosa" Historia de Nuestra Señora de Candelaria", aparecida en Sevilla en 1594 (ibídem), relacionadas con la errónea descripción de algunos hechos y datos que el religioso español pudo haber plasmado en su obra y que chocaban frontalmente con la verdadera realidad histórica que muy probablemente A. de Viana recibió de primera mano de su abuela materna guanche.
La traducción que en esta obra hacemos a la tamazight de diversos antropónimos y de otros vocablos guanches citados exclusivamente por el poeta la cual, por otra parte, resulta verosímil desde la vertiente gramatical y fonética y del sentido o significado asociado a dichos vocablos, confirma plenamente nuestra hipótesis. Una prueba fehaciente de cuanto decimos es la división territorial de los nueve menceyatos de Tenerife vigente a finales del siglo XV, que A. de Viana señala en su obra poética contradiciendo a otros autores: Anaga, Tacoronte (Tegueste y Punta del Hidalgo, como achimenceyatos), Güímar, Abona, Adeje, Taoro, Icoden, Daute y Teno. Investigando por nuestra parte la posible verosimilitud o no de la distribución territorial que indica el autor tinerfeño, llegamos al final a sorprendentes conclusiones que verifican tal aserto.»