La Gaceta de Canarias, 21-7-2006
Una oportunidad para curar viejas heridas de guerra
La Universidad de Verano gomera reúne a las víctimas de la guerra civil en Canarias / Pino Sosa: "Queremos permiso para excavar en nuestra memoria"
S.S. DE LA GOMERA,
21-7-2006.-
"Queremos permiso para excavar en los pozos de nuestra memoria". Así habló Pino Sosa, quien con casi 70 años cuenta la historia de su padre, con la memoria fresca, como si los hechos hubiesen sucedido ayer mismo. Su pasado es muy parecido al de otras miles de familias, víctimas de una guerra y de una brecha en la Historia de España y en particular, en Canarias. Pino Sosa es una de las protagonistas de la jornada en una tertulia sobre la recuperación de la memoria histórica, que conduce Sergio Millares Cantero, catedrático de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y miembro de la Fundación Juan Negrín.
"Se lo llevaron a las seis de la mañana -comienza Pino Sosa-. Vino un guardia, el secretario y el comisario. Lo subieron a un coche y mi madre le dijo que se abrigase, pero los guardias se mofaban de él diciendo que al lugar donde iba no necesitaba abrigo. Por el camino se rebeló y los soldados le bajaron del coche, le dispararon y lo tiraron a un pozo". Esto sucedía el 19 de marzo de 1937, en Arucas. El trágico héroe de la historia se llamaba José y era un obrero, afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT), que en aquellos momentos reclamaban tres pesetas semanales.
El noroeste de Las Palmas de Gran Canaria fue una de las zonas más castigadas, sin embargo la Universidad de Verano de La Gomera, reunirá a ocho personas, ocho testigos de la memoria histórica de nuestra región. "Mi padre solo me tuvo en sus brazos siete días y ni siquiera cogí su olor, sin embargo las viejas heridas no están cerradas, están sangrando todavía. Cuando recuperemos el cuerpo de mi padre, me quedaré más tranquila. Ellos luchaban por sus ideales y les olvidaron. Hubo mucho miedo", cuenta Pino Sosa.
Junto al padre de Pino Sosa estuvo su tío, quien logró escapar de la leprosería de Gando después de tres meses de ser sometido a las más terribles torturas. "Mi tío se escapó después de mucha leña. Le quemaron los testículos y el hígado lo tenía hecho polvo de tantos purgantes".
Es fundadora de la memoria histórica de Arucas y cree que ha llegado el momento de "excavar en los pozos secos de la ciudad" para recuperar el cuerpo de su padre. "Lo intenté en el año 81, pero en el pueblo no se podía remover nada. Había un pacto de silencio. Esto fue un terrorismo de Estado".
Pino Sosa se confiesa muy llorona y piensa que fue por estar en el vientre de su madre mientras sufría buscando a su padre.