Viñedos o zarzales
Wladimiro Rodríguez Brito
Esta semana
hemos celebrado el día de San Andrés, una celebración de profunda tradición en
nuestra tierra y en nuestras bodegas, que supone una referencia de primer orden
en la cultura rural ya que en estas fechas abrimos las "pipas" para
degustar los vinos recién nacidos del año que está a punto de terminar.
En estas fechas parece
oportuno reflexionar sobre el momento actual que atraviesan tanto la viña como
el vino, es decir, sobre uno de nuestros cultivos más importantes y de mayor
arraigo en el territorio, con una fuerte implantación sobre el territorio,
próxima al 50 por ciento del total de la superficie cultivada. Es por ello, que
la viña además de historia y cultura, es paisaje y economía. Otro factor
importante a tener en cuenta es que se trata de un cultivo sostenible, muy
adaptado a nuestra geografía, desde la costa hasta los
Sin embargo, este
cultivo pasa por momentos difíciles. Existen serios problemas que amenazan su
pervivencia. La comercialización parece ser el talón de Aquiles de este sector
productivo. Incluso, tal y como señalaba la pasada semana el profesor Antonio
Macías, ya existían este tipo de problemas aunque en otra escala en la temprana
fecha de 1520, en la que se exportaba la nada desdeñable cifra de 10.000
pipas/año. Han transcurrido 500 años, hemos aumentado la población hasta más de
50 veces y sin embargo continuamos con serias dificultades para colocar un
excedente cada vez mayor (unas cien mil pipas de vino que produce
A pesar de ello, el
vino continúa estando presente en cualquier rincón de nuestra geografía física
o cultural, desde las misas en las iglesias hasta en el más perdido de los
chiringuitos. La administración ha invertido ingentes cantidades en modernizar
el sector, en construir bodegas comarcales o en sorribar
nuevos terrenos. La enología insular lleva casi dos décadas sin parar de
modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos, constituyendo un ejemplo para
otros sectores de profesionalización y mejora constante. Fruto de este esfuerzo
común los vinos canarios nada tienen que envidiar a los mejores vinos de la
competencia externa. Y en este mismo marco hay que situar el papel de las
denominaciones de origen, mejoras varietales, etc.
En resumen: tenemos
historia, cultura y tradición, por un lado y, por otro, tecnología punta,
inversión y magníficos enólogos. Lo que nos lleva a concluir que los problemas
no vienen por estos lados sino por el ya mencionado de la comercialización. No
hemos logrado aumentar la demanda entre nuestra población por los vinos
autóctonos mientras que al mismo tiempo se ha producido un aumento considerable
de la producción. Sin embargo, el mensaje para los cosecheros ha de ser
positivo y de ánimo para no tirar la toalla ante esta incierta coyuntura.
Debemos luchar para lograr una mayor cuota de ventas en el mercado local y
lograr exportar una parte, sin dejar de innovar y mejorar en todas las parcelas
de este sector. Con esfuerzo y perseverancia lo lograremos. De esta manera
evitaremos que los zarzales invadan los terrenos de nuestro norte, hoy ocupados
por las vides, o que las magarzas y escobones las sustituyan en el sotavento
insular.
Todo este artículo de
homenaje a la cultura del vino y a sus agricultores no equivale a rendir culto
a Dionisios o al dios Baco,
sino sólo reivindicar un producto de nuestra naturaleza que contribuye a
mejorar nuestra salud, tomado con racionalidad. Un producto que es parte de
nuestra cultura, del paisaje y de la economía de estas islas, para numerosas
familias del archipiélago.
En definitiva,
consumir un vino "del país" ayuda de forma importante a conservar la
cultura y el paisaje rural de las Islas y a evitar -de esta manera- que nuestra
tierra se cubra de matorrales y "malas hierbas", abandono y miseria.
Por todo ello es importante celebrar estos días de San Andrés, para recordar la
importancia que para nuestra sociedad tiene el vino y a revalorizar el trabajo,
el sacrificio y el sudor de los que hacen posible la supervivencia de una de
las señas de identidad de esta tierra.
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del
Cabildo Insular de Tenerife