El Gobierno español condecora a violadores de los Derechos Humanos
Bahia M.H. Awah
EL MAL TIENE ALAS, Y EL BIEN CAMINA A PASO DE TORTUGA
(Voltaire).El gobierno español condecoró en enero, con motivo de la visita de los Reyes de España a Marruecos, a una veintena de altos cargos militares y civiles, entre ellos, el general Hamidou Laânigri, que hasta el año pasado dirigió la DST (Dirección de Vigilancia Territorial) y ahora es jefe de la Seguridad Nacional. A Laânigri se le atribuye un sangriento curriculum represivo por distintas organizaciones de derechos humanos. Incluso la Asociación Sahara Marroquí expresó su indignación ante la condecoración a este general, al que acusan de ser responsable de raptos, torturas y violaciones de miles de detenidos.
Mientras que Amnistía Internacional en su reciente informe condena y exige investigar y presentar ante la justicia los mandos marroquíes que hayan torturado, perseguido o violado a los civiles saharauis que viven bajo ocupación marroquí, los torturadores cuentan con condecoraciones de un país democrático. Me viene a la memoria esta condecoración tan dolorosa para los saharauis por una información reciente del semanario marroquí Al Ayam (Nš 194, agosto 2005) que habla de que Laânigri habría interrogado personalmente al activista saharaui de derechos humanos Mohamed El Moutawakil, actualmente encarcelado de manera ilegal en la cárcel marroquí de Oukacha.
Poco tienen de gloriosas las violaciones de derechos humanos cometidas por el condecorado general Laânigri. Nos podrían hablar ampliamente sobre sus desmanes los presos políticos y activistas saharauis de derechos humanos, que le han señalado en reiteradas ocasiones como torturador y responsable de macabros planes de secuestros, desapariciones y métodos de torturas.
Un gobierno democrático no puede salpicarse en un tema crónico de violación de derechos humanos, sin ni siquiera condenar oficialmente la represión en el Sahara ocupado. Deshacerse de un mal amigo es librarse de un mal: "Cuando uno tiene motivos para quejarse de un amigo, conviene separarse de él gradualmente, y desatar más que romper los lazos de la amistad". Es lo que tiene que hacer el ejecutivo socialista para volver a la razón y no caer en el precipicio al que le está empujando el régimen alauita.
Occidente conoce lo suficiente la verdadera cara del régimen marroquí. Y más el gobierno español que condesciende con su política disuasoria y de chantaje con el tema de la emigración y la espina que mantiene bien fresca de Ceuta y Melilla, que Marruecos utiliza contra todos los gobiernos españoles.
* Periodista saharaui. Generación de la Amistad