¿VISIONARIOS, O CON VISIÓN DE FUTURO?

 

Ramón Moreno

 

¡Por supuesto, que lo segundo!, a tenor de las numerosas actuaciones que se han realizado desde 1984 hasta hoy; año en el que, un grupo de empresarios canarios y marroquíes y el que suscribe, pusimos en marcha la “Asociación de Amistad y Cooperación Canario-Marroquí”, legalizada el 31 de agosto del mismo año, y cuyo ideario sigue vigente, según constatamos.

 

Esta Asociación, ya abogaba entonces, por “estrechar los lazos de amistad y colaboración con Marruecos, mediante políticas de complementariedad, beneficiosas para ambas partes”. De “visionarios” y “promarroquíes”, fuimos tachados por algunos sectores (que ya están “instalados” en el vecino País); en unos momentos, en los que, ciertamente, la indisimulada simpatía por el Frente Polisario, era generalizada entre la población canaria, que no había asimilado, que nueve años antes, España, abandonara de forma vergonzosa, el Sáhara. Ni se había sustraído del miedo atávico (aún presente en nuestra sociedad), a quedarse “desprotegida” e “indefensa”; al convertirse, de pronto, en “Región Frontera”.

 

Ahora, 23 años después (esto va por décadas), y no sin numerosos avatares, -debido a la nefasta política exterior española-, y algún que otro sobresalto (como la posible instalación de una central nuclear en Tan-Tan), las relaciones canario-marroquíes, parecen ir por buen camino. Ayer viernes, precisamente, finalizaba en Las Palmas, la “I Semana de Marruecos en Canarias”, celebrada del 12 al 22 de junio, y organizada por las Cámaras de Comercio Canarias.

 

Un evento que, según se ha dicho, “busca estrechar los lazos entre Marruecos y Canarias, no solo a nivel económico y empresarial sino también en el ámbito socio-cultural, que nos ayuden a conocer mejor a nuestro cercano vecino”.

 

Hasta aquí, todo muy bien. De hecho, como promotor de la citada Asociación, y aunque sean otros los que ahora se “pongan las medallas”, no puedo menos que congratularme porque aquella iniciativa que desarrollamos un grupo de personas, “con visión de futuro”, esté dando sus frutos, y las relaciones Canarias-Marruecos avancen por la senda del entendimiento mutuo, el interés común, y el beneficio recíproco, por el bien de nuestros pueblos.

 

Es de resaltar, algunos logros conseguidos recientemente, como la Corte Atlántica de Arbitraje Internacional, y la futura línea marítima Puerto del Rosario-Tarfaya, que el Gobierno canario ha dotado con un millón de euros; y que será un auténtico aldabonazo, en las comunicaciones con nuestro continente. Pero, que ya se está retrasando, por la “racanería” del Gobierno español, en declarar “frontera exterior Schengen” al puerto majorero. ¡Cosas de la “españolidad”!.

No deja de ser “curioso”, por otra parte, que durante los diversos actos celebrados, se haya dado carta de naturaleza a la “marroquinidad del Sahara”, refiriéndose a las “provincias del Sur”, y sus ciudades Laayounne (antiguo El Aauim), y Dakhla (antigua Villacisneros); cuando en Long Island, EE.UU. daba comienzo la Cumbre Marruecos-Polisario, auspiciada por Naciones Unidas.

 

Un conflicto, que dura ya más de 30 años; y mucho me temo que continúe “sine die”, ante las posiciones irreductibles de las Partes: Marruecos, que solo quiere hablar de autonomía, dando por sentada su “soberanía” sobre el territorio; y el Polisario, que está “enrocado” en el derecho a la libre autodeterminación del pueblo saharaui, apelando a las Resoluciones de la ONU. Que por cierto, ha renovado el mandato de la MINURSO, hasta el próximo mes de octubre.

 

Y si bien, yo he sostenido que la cuestión del Sáhara, es, respetando escrupulosamente el principio básico de las RR.II. de “no ingerencia”, un “asunto interno” de Marruecos; no es menos cierto, que lo que suceda ahí enfrente nos afecta, en mayor o menor medida. Máxime, cuando en términos geoestratégicos, el Sáhara es, sin duda alguna, nuestro “hinterland”; y nos proporcionaría la necesaria “continuidad territorial” que Canarias demanda imperiosamente, dado el progresivo e irreversible agotamiento de nuestro “espacio vital”.

 

Lo que no es incompatible, supongo, con el amor que siento por ese gran País, Marruecos; desde el mismo momento que lo visité en 1984, invitado por el Gobierno de la época. Y donde pude comprobar “in situ”, sus enormes posibilidades; y algo fundamental, que ha dejado de ser un tópico: Canarias y Marruecos, por imperativo geográfico, están “condenados a entenderse”. Otra cosa es que, desde el año 1981, estemos “incluidos”, excepto La Palma y el Hierro, en la Zona Económica Exclusiva marroquí, y que España no pueda “sacarnos” de la misma. ¡Primer gran desencuentro!

 

Por eso, mi fascinación por Marruecos -fue un “amor a primera vista”-, no me exime, en absoluto, de mi acendrada condición de canario -nacionalista, por más señas-, que aspira a que nuestro Archipiélago sea “sujeto de Derecho Internacional” para poder negociar, desde el respeto mutuo, y “bis a bis”, los asuntos bilaterales inherentes a dos Estados con costas frente a frente y aguas adyacentes. Como único interlocutor posible; condición, que le está vedada a España, en tanto que potencia colonizadora.

 

Por tanto, ni ese “apasionamiento” que siento por Marruecos, es un “amor eterno” (yo, con la misma rapidez que me enamoro, me “desamoro”); ni mi inequívoca trayectoria, durante años, en pro de unas relaciones cordiales y de buena vecindad, en aras del interés común son, en modo alguno, un “cheque en blanco”. ¡Y mis amigos marroquíes, lo saben!.

 

Así que, esa pretendida definición de “un espacio común de cooperación” entre España y Marruecos, para “repartirse” nuestros yacimientos de hidrocarburos, y el trazado de una supuesta mediana desde Canarias con ese País, serían actos unilaterales, contrarios a la legalidad internacional; y en consecuencia, recurribles ante todos los Foros e Instancias Internacionales que procedan, Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, incluido. ¡Que quede bien claro!

 

rmorenocastila@hotmail.com

 

Canarias, junio de 2007