LOS SIN TECHO
A pesar del auge económico,
las situaciones de pobreza aumentan en Europa. Y a pesar del intenso crecimiento
económico español en la última década, la tasa de población por debajo del
umbral de pobreza relativa persiste (en España afecta al 20% de los
ciudadanos, frente al 16°/o en
Cuando
hablamos de la violencia
de que son objeto las personas sin hogar nos referimos a todo aquello que
impide que la persona satisfaga sus necesidades
fundamentales -alimentación, vivienda, salud, vestido- para poder
vivir con dignidad.
Pero cuando, además, se le priva de las
oportunidades de participar de las formas de vida y de integración social,
decimos que se da una situación de exclusión social.
La exclusión es fruto de diversos
procesos de cambio:
1.
En los modos de producción: La aplicación de las nuevas tecnologías a
todos los campos de la producción y la extensión de la globalización económica
ha disparado el crecimiento económico, pero también la pobreza.
2.
En el empleo: El aumento del empleo inestable y precario con el fin de mantener los niveles
de competitividad y beneficio ‘exigidos’ por el mercado afecta de manera
especial a jóvenes, mujeres, parados mayores de 45 años e inmigrantes no
regularizados.
3.
En el acceso a la vivienda: La ausencia de vivienda dificulta el acceso al
trabajo y a la educación, limita las posibilidades de inserción social,
impide el desarrollo personal y provoca un rápido deterioro de la salud física
y mental.
4.
Deficiencias en la protección social: La actual política de contención del gasto
social supone una merma de recursos adecuados para desarrollar estrategias de
inserción.
5. Cambios demográficos y familiares: Descenso de la tasa de natalidad,
envejecimiento de la población, crecimiento
de la inmigración.
6. La autopercepción de inseguridad y fracaso: Deficiencias en la educación, la vivienda, la salud, etc, lleva a la
población afectada a una autopercepción como fracasado.
¿Qué demandamos?
1.
A LAS AUTORIDADES PÚBLICAS:
- Realizar un mayor
esfuerzo para erradicar la pobreza y la exclusión social.
- Desarrollar alternativas reales de inserción
- Propiciar una mayor coordinación
y colaboración con el conjunto de la sociedad
- Arbitrar
una respuesta adecuada a la inmigración
- Atajar
de manera urgente y decidida la especulación inmobiliaria
- Derogar
ordenanzas represivas y policiales en el uso y regulación del espacio público.
abordar
contenidos informativos honestos
sobre las personas sin hogar.
coordinación, implicación
y participación con los estamentos públicos y el
conjunto de los agentes económicos y sociales en la puesta en marcha de acciones
de inclusión social.
En España
hay más de ocho millones y medio de pobres. Sin embargo, la peor situación la
sufren las 30.000 personas que carecen de un techo donde
vivir y las 273.000 que residen en infraviviendas. En estas personas se
combinan la precariedad económica y la falta de alojamiento, con la pérdida
de vínculos sociales y familiares, y la ruptura de sus proyectos personales
de vida.
En
Las personas sin techo viven en carne propia la exclusión social en su
dimensión más extrema
y padecen ese tipo de violencia social que Susan George define como "todo
aquello que impide que la gente satisfaga sus necesidades fundamentales:
alimentación, vivienda, vestido, sí, pero
también dignidad".
En este último año se ha acentuado el "cambio
de rostro" que se está produciendo en el perfil de las personas sin
hogar, debido al aumento
del número de jóvenes, de mujeres y de inmigrantes