DESDE EL GUINIGUADA

VOCES DE VOLCÁN

Félix M. Arencibia

 

Hoy amanece un día otoñal pintado de azul que levanta el ánimo de Bencomo Marrero. Mientras desayuna, evoca la película que vio este fin de semana: “El viento que agita la cebada”. Recibió la “Palma de Oro” a la mejor película del “Festival de Cannes”. Un interesante filme del siempre polémico cineasta británico Ken Loach, que nos remueve las conciencias invitándonos a la reflexión. Se nos relatan los hechos ocurridos sobre los años veinte del siglo pasado en la Irlanda ocupada desde hacía siete siglos por Gran Bretaña. Comienza con una hermosa estampa de los campos verdes de Irlanda, en la que unos jóvenes están jugando un encuentro deportivo. Inmediatamente se introduce en el tema central: se produce una redada del ejército inglés en una vivienda y se asesina salvajemente a palos a un joven por desobedecer la orden de desnudarse. Se humilla y reprime al pueblo colonizado en medio de una pobreza absoluta en las que algunos terratenientes se apoyan en los ocupantes.

 

La película estéticamente tiene todos los aditamentos de un triller político. La interpretación de los actores, entre ellos la de los protagonistas Cillian Murfy y Orla Fitzgerald, contribuyen junto con el resto a retratar el drama que viven los irlandeses bajo las brutalidades de la colonización y la posterior guerra civil. Sacrificio, lealtad, amor, traición, crueldad, deber forman un cuadro que pincelan  los matices  de ese drama. Algunos acusan a Loach de maniqueísmo, de antipatriota cuando simplemente toma partido a favor de las víctimas irlandesas sin ningún tipo de trucos. En la guerra civil se inclina por los que creen necesario seguir la lucha, pues aspira a una justicia social y no a un simple cambio de los gobernantes.

 

Piensa Marrero que esta situación opresiva fue común a muchos pueblos que hoy son soberanos: En Europa, Eslovaquia, Eslovenia, los países bálticos…; Argentina, Brasil, México, Venezuela y el resto de los latinoamericanos; en Norteamérica, EE.UU., Canadá; en África, Marruecos, Senegal, la antigua Guinea española…; en Asia, Filipinas, Vietnam, Laos, Camboya…; Australia, Nueva Zelanda… Así podría recordar Bencomo otros muchos más. Actualmente siguen habiendo algunos pueblos colonizados como son el antiguo Sahara Español, Chechenia, los kurdos, los corsos, la Irlanda incompleta…

 

Por supuesto cree Bencomo Marrero que entre estos últimos podemos incluir a nuestro Archipiélago. Aunque en éste no se den casos de violencia si existe la necesidad de hacernos mayores y ser dueños de nuestro propio destino. En cuanto a lo de Irlanda no sería capaz de condenar el que recurran en algunos momentos a la fuerza para defenderse ante la violencia ocupante. De todas maneras está con Gandhi en utilizar como camino liberador la no-violencia y no la inhibición. Como voces de volcán evoca los versos de nuestro Pedro Lezcano: “Ese lugar, hermano con hermano / espalda con espalda, / nos hará fuertes, dobles”.

 

http://doramas1924.blogspot.com

 

─ “Sacrificio, lealtad, amor, traición, crueldad, deber forman un cuadro que pincelan  los matices  de ese drama”.