Don Wladimiro y las papas

Juan Antonio Padrón Sabina

El señor consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito, es el político más serio y honrado con que contamos en las Islas. ¡Un santo es lo que es Wladimiro! Según mi muy modesta opinión, claro está, que no es cuestión de ir sentando cátedras sin fundamento ni sin ton ni son. La santidad de Wladimiro se ve acrecentada, por supuesto, teniendo en cuenta que ha de soportar/sufrir a la coalición de partidos en que está metido; que es donde precisamente tiene más enemigos éste buen hombre. O sea, que además de santo es mártir con todas las de la ley; y no es ni coña ni ironía esto, no señor. Don Wladimiro es que hasta se está mereciendo ya que le pongan su nombre a algo para recordar su trayectoria; pero no una calle, no, que las calles son más adecuadas para sus compañeros y compañeras del nacionalismo mercantilista. A don Wladimiro habría que darle una escuela de capacitación agraria -suponiendo que eso exista todavía-, un barranco bullidor plagado de culantrillos y cañas o un sendero entre pinos canarios; que a don Wladimiro le importa más lo rural y el paisaje que la sordidez absoluta de lo urbano.

Desde hace muchos años tiene uno el vicio de seguir a don Wladimiro a través de sus escritos, de los que siempre acaba uno aprendiendo algo; de lo que se deduce que -también- escribiendo es excepcional este hombre, porque sus compañeros políticos escritores no dicen más que boberías, lugares comunes y panfletos electoralistas. Lo último que le he leído a Wladimiro tiene que ver con las papas, con nuestras sacrificadas papas canarias; resultando que, según él, vamos con la proa hacia el marisco en cuestión de supervivencia de éste delicioso manjar vernáculo... -¡Mira qué fisno él!- Wladimiro viene a decir que la puntilla a nuestra agricultura de la papa está al caer, y lo refrenda con que: "Prueba reciente de ello es la llegada de un gran contingente de varios cientos de toneladas de este tubérculo, procedente de Israel, que compite deslealmente con la producción local. Los mismos que distribuyeron las papas de semilla el pasado invierno son los que están haciendo negocio con estas importaciones de choque. Este problema se añade a la sequía, los estragos de la polilla y, en definitiva, a la crisis del sector (envejecimiento, abandono del campo, crisis de la cultura agraria, etc.), lo que ha reducido gradualmente las ya mermadas cosechas..." ¡Cuánta razón, amigo mío!

Lo que pasa, Wladimiro, es que uno no acaba de entender que usted permanezca gobernando con los mismos que deberían impedir esto de las papas... Sí, porque resulta que el nacionalismo mercantilista no entiende nada de lo nuestro, a pesar de que lo usan mucho en sus eslóganes electorales. En fin, señor consejero de Medio Ambiente de Tenerife, que a ver si se deja de escribir tanto, y tan bien, sobre lo que se debería hacer; y trata de que sus compañeros gobernantes lo hagan. Vamos, que de verdad defiendan lo nuestro con -al menos- un veinticinco por ciento del empeño que usted le pone al asunto. De lo contrario: mándelos a freír bogas. Por ejemplo.

* Publicado en La Gaceta, 20-06-2005