¡YO ME SIENTO AFRICANO!, ¿QUÉ PASA?

Ramón Moreno

¡Si!, yo me siento y me considero africano: ¿pasa algo?. Y, desde luego no me identifico, en absoluto, como europeo pese a tener pasaporte comunitario.

¿Está claro? Pero eso no es todo. Tengo la firme convicción -siempre lo he dicho-, de que el futuro de Canarias está en África, de la que formamos parte geográficamente. ¿Cuál es el problema?

Nos guste o no, esa es una realidad inmutable que España y sus "adláteres" en nuestro Archipiélago, se empeñan en distorsionar y ocultar en una huida hacia delante, que va en contra de la propia historia de los pueblos y al margen del Derecho Internacional contemporáneo que no ampara, hoy en día, la entelequia de "territorios nacionales" en otro continente. Lo que significa, ni más ni menos, que el proceso colonial llegó a su fin (la ONU puso de plazo hasta el 2010, para culminar la descolonización en todo el mundo), también en Canarias; aunque España se aferre desesperadamente a lo último que le queda del Imperio más debajo de las "Columnas de Hércules", como ha reconocido en declaraciones a una TV. Local, el flamante Premio Canarias de Literatura 2006, el ilustre profesor, Juan-Manual García Ramos.

Esta reafirmación africana y africanista que hago hoy, viene a propósito del editorial de un periódico tinerfeño -y tinerfeñista-, perdido en la "noche de los tiempos", y que con el título de "Mauricio, el africano" se publicó el pasado sábado día 20, dentro de la serie de "editoriales dogmáticos" con los que este diario (defensor a ultranza de la "Gran Tenerife" y de la "europeidad española" de Canarias), nos viene aleccionando, día tras día, en una auténtica intoxicación informativa.

Y no es que yo salga en defensa de José-Carlos Mauricio, consejero de Economía y Hacienda del Gobierno canario, ante la flagrante tergiversación de sus declaraciones en Mauritania, no. Mauricio ya se basta solo para defenderse de los furibundos ataques del editorial en cuestión. Lo que pasa, es que yo, como canario, e independientemente de mi credo nacionalista, observo agredida mi inteligencia con los "argumentos" que se vierten en dicho editorial. Por consiguiente, ni estoy en contra de la libertad de expresión del sesudo "editorialista", ni cuestiono la "línea editorial" de ese rotativo. Pero, su exposición no se ajusta a la realidad, y algunos planteamientos son auténticas falacias. ¡Y por ahí sí que no paso!

En primer lugar, ¿cuáles son las "razones obvias" por las cuales los canarios se han considerado siempre europeos? ¿Acaso, porque el pueblo aborigen que habitaba Canarias fue masacrado en una cruenta conquista y evangelización, por la fuerza de las armas, y tras más de cinco siglos de cruel y depredadora colonización, aún continuamos bajo la "soberanía política" de España?

Aquí hay que señalar -para ilustrar al editorialista, a sus "fidelizados" lectores, y al pueblo canario en general- que la Resolución 110, donde se "certifica" la "europeidad de Canarias", aprobada por la Conferencia de Poderes Locales y Regionales de Europa en el transcurso de su 14ª sesión celebrada el 18 de octubre de 1979, es contraria y choca frontalmente con el Derecho Internacional. En efecto: la citada Resolución está absolutamente impregnada de un matiz político como es la primacía del criterio de "soberanía política" sobre el principio de "localización geográfica".

Sin embargo, fue el criterio de "soberanía política" que tomó diferentes connotaciones actuales a partir de la II Guerra Mundial, a través del proceso de descolonización e independencia de los llamados Países del Tercer Mundo, al poner de relieve la existencia de otros factores que hasta la fecha habían sido deliberadamente ignorados, los cuales aparecen inherentes a este renovado criterio político.

Estos factores son, fundamentalmente, el binomio "población y territorio", los cuales, al ser considerados parte esencial del concepto de "independencia política" hallaron su máxima expresión en el derecho inalienable e imprescriptible de los pueblos a la libre autodeterminación, y a disponer de los recursos naturales de su territorio, petróleo y/o gas incluidos.

Estos dos principios, estandartes del Derecho Internacional contemporáneo, tuvieron su más álgido protagonismo en la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (firmada en Montego Bay, Jamaica, el 10 de diciembre de 1982) de la mano de los países que habían hecho su irrupción en la Comunidad Internacional.

¿De qué "europeidad" estamos hablando, si el Derecho Internacional tiene primacía y está por encima del Derecho interno español, y del Derecho Comunitario? ¡No se olvide además, de que el Derecho Marítimo forma parte del Derecho Internacional Público!

Y en segundo lugar, el dichoso editorialista no tiene la menor idea de la realidad africana. ¿Qué perversa conclusión es esa, de que si dejamos de ser una "región más de Europa" viviremos en el desierto? ¿Qué pasa en Sudáfrica, por ejemplo, donde los "bóers" de la minoría blanca, de origen europeo, se sienten orgullosos de ser africanos? En ese editorial fundamentalista y xenófobo, subyace un execrable racismo y una indisimulada animadversión hacia África, para "reafirmar" la falsa europeidad de Canarias. Se ve que el susodicho editorialista, falto de identidad propia y de autoestima, y preso aún del "síndrome del colonizado", prefiere seguir siendo "cola de león, que cabeza de canario pinzón"…

rmorenocastilla@hotmail.com

Canarias, mayo de 2006.