"Yo protesto: Carta abierta a Yonaida Sellam,

presidenta de la Asociación Intercultura de Melilla"

 

Por Rachid RAHA.

 

La designación de los galardonados marroquíes por su asociación, unilateralmente decididos por su parte, sin tomar en cuenta la opinión de otros miembros de Intercultura, me interpela vivamente. Para mí, ha sido una ingrata sorpresa ver como una de nuestras mejores y más activas asociaciones locales se dispone a homenajear a ciertas personas por hacer todo lo contrario de aquello por lo que precisamente se les distingue. Esto no puede dejar a ningún defensor de los derechos humanos indiferente y, mucho menos, a un militante Amazigh.

 

Sepa Usted que el Sr. Driss Benzekri, actual presidente del Consejo Consultivo de los Derechos Humanos (CCDH), y el Sr. Driss Yazami, presidente de la sección marroquí de la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), son dos de los principales artífices de la Instancia Equidad y Reconciliación (IER), institución creada por el rey Mohamed VI con el objetivo primordial de esclarecer los episodios oscuros acaecidos durante la etapa que en Marruecos se conoce como "años de plomo", durante los reinados de Mohamed V y, sobre todo, de Hassan II. Sus fines eran, por tanto, los de indagar sobre las violaciones de los derechos humanos desde el momento de la independencia del Reino Alauí, en 1956, hasta la entronización del actual rey, en 1999. El informe final de dicha instancia (IER) ha sido desolador, no solamente al encuentro de todos los Imazighen sino, de forma particular, hacia todos los rifeños. No voy a entrar detalladamente en sus enormes imperfecciones, deficiencias y errores. Me limitaré a abordar sus conclusiones hacia la región que objetivamente, ha sido la más castigada de todo el territorio marroquí y que no es otra que nuestro querido Rif.

 

Efectivamente, la región norteña es, desgraciadamente, donde se han cometido las más aberrantes violaciones de los derechos humanos que la IER ha silenciado impúdicamente provocando, por consiguiente, una segunda gran injusticia humana hacia el pueblo rifeño. Tanto el Sr. Benzekri como el Sr. Yazami son directamente responsables de que no se haya investigado sobre el asesinato político del gran líder Amazigh del Ejército de Liberación Nacional Abbass Messaadi, en el origen de las protestas colectivas de las poblaciones civiles del Rif en los años 1958 y 59. La sangrienta represión del entonces príncipe Hassan II se caracterizó por una crueldad sin precedentes: se violaron a mujeres, se asesinaron a niños y miles de rifeños fueron condenados a tomar el camino del destierro, entre otros muchos atropellos.

 

¿Cómo se puede galardonar a unas personas que han permitido abrir fosas comunes en todo Marruecos salvo en el Rif? ¿Cómo se les puede recompensar cuando mienten descaradamente afirmando que en la represión de los sucesos del 84, a pesar de que testigos oculares las contaban por cientos, hubo solamente la insignificante cifra de 16 victimas en Nador? ¿Cómo puede rendírseles un homenaje cuando su informe final formula varias e interesantísimas recomendaciones que, transcurrido ya todo un año desde su realización, no se han concretizado sobre el terreno? Nada de nada. Ni se ha indemnizado a las víctimas, ni se han abierto nuevos expedientes, ni se ha reformado la Constitución, ni se ha garantizado la independencia del poder judicial del Ejecutivo y ni siquiera, lo más fácil de todo, que el Primer Ministro pida perdón al Pueblo Marroquí, a pesar de que en condiciones normales debiera ser el Jefe de Estado, el rey en este caso, quien cumpliera con esta tarea.

 

De todas maneras, todo hay que decirlo, estos dos individuos al menos han sido unos sinceros militantes que pagaron con la prisión la defensa incondicional sus ideales –antes de que los recuperase el majzeniano, claro. Sin embargo, el tercer homenajeado, que no ha estado en ninguna prisión, al contrario que muchos de sus supuestos compañeros de izquierda que lo frecuentaban, se trata del señor Ilyas El Omari. En este breve escrito no voy a hablar de "su" asociación de víctimas de los gases químicos, ni de la procedencia de la fortuna de sus innumerables empresas, ni su papel en la balcanización de la izquierda marroquí, ni de su red de infiltrados en el movimiento amazigh, ni tampoco de su fulminante ascensión a los altos estamentos del Estado y ni siquiera de sus relaciones personales con alguno de los hombres fuertes del régimen marroquí. Me limitaré solamente a hablar de una de "sus" asociaciones, la Asociación del Rif para el Desarrollo y la Solidaridad que, como no, él mismo preside.

 

Primero, ¿están incluidos en su asociación todos los rifeños? La respuesta es un no categórico porque el Sr. El Omari con su inteligencia diabólica y su talante manipulador ha conseguido engañar a un pequeño grupo oportunista de la elite de la provincia de Alhucemas afincada en Rabat, no aceptando que ningún rifeño de las provincias de Taza, Nador o Uxda, así como de otras zonas, tenga cabida en dicha asociación, que normalmente debiera ser creada en el corazón del Rif y no en la capital del reino. En este sentido, el Sr. El Omari ha demostrado una actitud discriminatoria sin precedentes, pretendiendo vender todo el rato al poder majzeniano, que solo él representa a todos rifeños.

 

Además de su racismo tribal, enfatizado mayormente si cabe hacia la gente de Nador, en contra de la cual ha desatado unas incomprensibles y secretas campañas de desprestigio de imagen ("colaboradores del colonialismo español", "traficantes de droga", etc.), ¿desarrolla su asociación sus acciones de desarrollo en la región más marginada económicamente de Marruecos? No, porque la mayoría de sus actividades se organizan en la capital, financiadas con dinero público proveniente de su deprimida provincia natal, de Alhucemas. Sepa Usted también que el Sr. El Omari es alguien muy próximo al ministro delegado del Interior, Fouad Ali El Himma, hombre fuerte del actual régimen de Marruecos y compañero de pupitre de Mohamed VI en el Colegio Real, a quien le suplicó que la Diputación de la pobre provincia de Alhucemas le otorgara una ayuda de 400 millones de céntimos (información publicada por Le Journal Hebdomadaire, el 11 de marzo de 2006 y el 21 de octubre de 2006, nunca desmentida).

 

¿Acaso su asociación es solidaria con las poblaciones rifeñas? Desgraciadamente, tampoco lo es. No olvidaremos nunca que en el segundo aniversario del trágico seísmo de Alhucemas, en vez de llamar a la gente a interrumpir su trabajo durante un cierto tiempo y cumplir con un minuto de silencio, o incluso llamarlos a manifestarse por las calles a causa de los dos inviernos que los damnificados han tenido que pasar en tiendas de campaña, el Sr. El Omari -¡que no se si tiene corazón!- se dedicó a organizar una gala musical, ni más ni menos, ¡en el auditorio Mohamed V de Rabat! Sí, el tío se ha ganado la confianza del verdadero ministro del Interior, el heredero de figuras tales como Ahmed Dlimi y Driss Basri, artífices todos ellos de la famosa política del viejo Majzén de "divide y vencerás", empresa en la cual parece actualmente dedicado a tiempo completo su propio homenajeado.

 

Mi consejo, Srta. Sellam, es que realice un pequeño viaje a la provincia de Alhucemas para que constate in situ de que el Sr. Ilyas El Omari y sus huestes de "mercenarios" han sido los principales responsables del engaño a las inocentes poblaciones de la región. Estos, a excepción de los de Tamassint, han aceptado la miserable ayuda del Estado destinada a reconstruir malamente algunos maltrechos hogares, obligando a otros a soportar casi a la intemperie, en unas precarias tiendas, las inclemencias del tiempo rifeño. Sabemos, sin embargo, que buena parte de estas ayudas no han llegado a su destino, ¡siendo desviadas hacia otros lugares!

 

La conclusión es que su asociación ni es rifeña, ni de desarrollo, ni mucho menos de solidaridad. El Sr. El Omari dirige la "Asociación en contra del Desarrollo y la Solidaridad en el Rif", cosa que cualquier ciudadano o ciudadana de Alhucemas –cuyas calles él no puede pisar libremente– podrá confirmarle. El personaje encarna la maquiavélica política del difunto rey Hassan II, aquella dirigida a marginar al Rif y excluirlo de cualquier tipo de plan de desarrollo.

 

Así las cosas, aconsejándole que rectifique los nombramientos realizados por usted en nombre de su organización, comprenderá que galardonar a estas tres personas representa un insulto a la inteligencia humana, un insulto al espíritu de los derechos humanos y, en especial, un insulto a todos los defensores de los derechos individuales y colectivos del pueblo amazigh, en general, y de nuestro pueblo rifeño en particular.

 

Atentamente, Rachid RAHA.