DESDE EL GUINIGUADA

 

ZALAMEA

 

Félix M. Arencibia

 

La tarde otoñal va cayendo como lo hacen las hojas de los castaños y nogales en los campos de nuestro Archipiélago. Bencomo Marrero, el profesor nunca retirado, se asoma al recuerdo de la puesta en escena del “El alcalde de Zalamea”, de Calderón de la Barca. Una pieza teatral cuyo argumento está basado en la defensa de la honra ante el estamento militar por parte de un villano alcalde de Zalamea.  Su trama se inspira en el hecho real de la invasión de Portugal por parte de Felipe II, a la muerte de su rey Sebastián en una batalla en África. La puesta en escena estuvo bien lograda gracias al buen trabajo interpretativo de los actores y actrices. En los momentos cumbres fueron capaces de despertar nuestra sensibilidad, sobre todo en la expresión del dolor de Isabel al ser violada o del sufrimiento del padre ante la pérdida de propia honra. Todo ello apoyado en un excelente texto en verso de Calderón, en el que destacan la  profundidad reflexiva de sus criterios éticos. La dirección de la obra optó por un ambiente algo lúgubre quizás para reflejar la tragedia que luego tuvo lugar. Quizás teniendo en cuenta los variados matices del argumento se pudiera haber optado por otro que expresase las diferentes tonalidades.

 

A Bencomo le parece bien que se trabaje el teatro clásico, pero también le gustaría que se trabajaran más obras de autores canarios como: Cairasco de Figueroa, Galdós, Claudio de la Torre, Viera y Clavijo, Tomás de Iriarte, Angel Guimerá, Francisco Guerra Navarro…  También de otros autores actuales, es el caso de Emilio González Déniz con su adaptación de la novela “Doña Perfecta” de Galdós, de la que disfrutó hace poco con su lectura dramatizada en el Gabinete Literario. Los autores tendrían que trabajar junto con los grupos teatrales para que nuestro teatro gane en  personalidad y siga creciendo.

      

Volviendo a la obra teatral de “El alcalde de Zalamea” su temática hasta cierto punto sigue teniendo actualidad. Quizás ese concepto caduco del honor esté detrás de parte de lo que rodea a la violencia contra la mujer. A ésta en el fondo se le sigue considerando propiedad del varón que la que tiene que defender, ya sea padre, hermano o pareja. Esta concepción sigue gravitando de alguna manera sobre el presente de las relaciones entre las mujeres y los hombres. Sin embargo mucho se está avanzando en la liberación de la mujer, pues ésta la ha ido con su esfuerzo conquistando.

      

Otro tema de la pieza teatral que siguen vigente en situaciones de guerra es la vejación de los indefensos, entre ellos las mujeres que son violadas salvajemente. En los conflictos de los Balcanes, Afganistán, Irán y otros se sigue haciendo patente. Bencomo queda atrapado por los balsámicos versos de nuestra poetisa Ignacia de Lara: “Estate junto a mí y de tu alma / aguza el fino misterioso oído, / y sentirás rodar el oleaje / de este mar interior que es infinito.”

 

http://doramas1924.blogspot.com

 

─ “Los autores tendrían que trabajar junto con los grupos teatrales para que nuestro teatro gane en  personalidad y siga creciendo.”