El agua y el
cantonalismo
Wladimiro Rodríguez
Brito
A lo largo de este mes hemos visto en los medios
de comunicación con relativa frecuencia la problemática del agua en Cataluña y,
en consecuencia, ha salido a relucir la falta de una política de Estado para el
agua en
Todo lo anterior es
bueno para que los tinerfeños se hagan idea que el Canal del Sur que
construyeron nuestros queridos magos en la época del racionamiento y el
gofio de millo escaso es una obra de mayor magnitud que el famoso tubo de quita
y pon de las aguas de Barcelona. Hoy, en el que el debate y la guerra del agua
parece que va a más, la flamante ministra de Agricultura y Medio Ambiente, doña
Elena Espinosa, se estrena con el, todavía por definir, trasvase, transferencia
o aprovechamiento de las aguas sobrantes del canal de Tarragona en el que los
abogados y los jueces tendrán que decir cuál es el término apropiado. Además,
el señor Zapatero prometió durante la campaña electoral en Zaragoza que no
habría trasvase y ahora los murcianos y valencianos reclaman los mismos
derechos que para Cataluña, mientras los posibles socios del pacto de
estabilidad, Convergencia y Unión, quieren agua del Ródano
porque, por lo visto, así son más europeos que si beben la de los maños.
Y mientras tanto,
aquí, en Canarias, en este territorio macaronesio,
bebemos agua transportada por los canales del sur de
Por ello, a pocos
meses de ese gran cónclave Expo Zaragoza 2008 que va
a celebrarse sobre las tecnologías y economías del agua en el planeta, nos
parece seriamente lamentable el espectáculo que está dando España ante una
carencia de un plan hidrológico, al menos, para el continente peninsular que ya
el señor Borrell, en 1991, tuvo que enterrar y
posteriormente no ha tenido mejor suerte por parte de los demás responsables.
Tal vez también le haya costado el puesto a la ex ministra Cristina Narbona. No digamos ya del alejamiento absoluto que ha
tenido ese mundo ibérico sobre los problemas del agua en Canarias, en los que
en contadas ocasiones han puesto unas pesetas o euros en la desalación cuando
las situaciones han sido angustiosas en nuestra tierra.
Por todo ello, estas
líneas quieren contribuir a que nos planteemos seriamente la problemática del
agua para los próximos años por parte de
Es lamentable que no
tengamos una política de agua para la piel de toro sobre uso, prioridades,
ahorro, planificación, etcétera, viéndonos en improvisaciones como la tubería
de quita y pon de Barcelona a construir en seis meses porque no tienen agua
para el próximo invierno; dejando bien los sueños cantonalistas del Cantón de
Cartagena (1873-1874), que tan bien descubre don Ramón J. Sender
en su obra 'Mr. Witt en el
Cantón', que aquí soñaron con implantar en Tazacorte.
Es bueno que sepamos que aquí sobrevivimos aún con agua en los grifos gracias
al esfuerzo de unas generaciones que Madrid ha ignorado a lo largo del tiempo
en cuanto al agua y su problemática y que el Gobierno del Estado ha adoptado la
segunda acepción de cantonalismo que recoge el Diccionario de