Sobre el nombre del islote canario de Alegranza

 

Antonio Cubillo *

En su libro "Epiques et douces Canaries", el escritor, periodista y antropólogo italiano Attilio Gaudio, quien fue director del CIRSS de París, publicado en francés por la Editorial René Julliard, nº editor 1659, Colección Histórica y Viajes, París, 1958, en el anteprólogo o antepropósito, dice: "He visitado una tarde de otoño una vieja iglesia genovesa. Estaba escondida en una de esas callejuelas oscuras y largas, que han conocido todas las glorias y todas las derrotas de la secular República marítima y que hoy se conservan como el corazón de la soberbia Génova.

En la pequeña sacristía de Ntra. Sra. del Carmine, un epitafio detiene mi mirada: "E questi il secundo scopritore, Delle Canarie detto del Giovanni, Boccacio Nicolosus da Reco Jaunensis.

Allí, yacía, pues, este navegante olvidado, quien, solo y primero de los europeos nuevos, se había hecho a la vela sobre la ruta de las Hespérides y había redescubierto, tras el largo silencio de la Edad Media, las Islas Afortunadas.

Al día siguiente estaba yo en Florencia y encontraba, en efecto, entre los preciosos manuscritos de la biblioteca Lorenziana, el portulano de los Médicis, que remontaba el año 1351. Este documento estaba unido a un atlas náutico de la misma época; el archipiélago canario figuraba allí bastante exactamente y la bandera de la República de Génova estaba pintada sobre la isla de Lanzarote, así que el nombre italiano de Alegranza sobre una pequeña isla que debía haber sido una de las últimas vistas para los tripulantes de los navíos que hacían la ruta hacia el Sur.

El aire asustado del conservador me hizo comprender que un segundo documento enterrado entre los archivos no había sido violado por la curiosidad de los historiadores desde hacía mucho tiempo. Era un acta notarial atestiguando que tres genoveses, Tedisio Doria y los hermanos Ugolino y Vadino Vivaldi, habían armado dos carabelas para explorar los lejanos países atlánticos. Uno de estos navíos se llamaba "San Antonio" y el otro "Alegranza".

Se trataba, pues, de un gran descubrimiento italiano -antes que el descubrimiento de América por Christophe Colómb- por desgracia casi borrado en los anales de la historia marítima por las expediciones portuguesas, españolas y francesas, las cuales, todas sucesivamente, reclamaron la primacía de este descubrimiento.

Reproducido: por Antonio Cubillo Ferrerira, in memoriam de mi amigo y compañero, director del Centro Internacional de Investigaciones del Sáhara y Sahel (CIRSS) perteneciente a La Sorbone, en París, el Dr. Attilio Gaudio.

* Miembro del CIRSS