DESDE
EL Guiniguada
LOS
ALIMENTOS, PARA LOS COCHES
Félix
M. Arencibia
Hoy la
primavera con su vestido azul se va asomando al deseado verano que está ahí a
la vuelta de las esquina. Doramas Martín,
mientras, voltea en su cabeza hechos como el de la utilización del
biocombustible procedente de cultivos agrícolas para el aprovisionamiento
energético del transporte. Todo ello cuando navegamos en la tormentosa crisis
económica que amenaza con sumergirnos en la pobreza y en las profundices
abisales de la hambruna a los humanos de los países más explotados. No deja de rondarle
en su mente las palabras del escritor solidario Eduardo Hugues Galeano (Montevideo, 1940)
que refiriéndose a la energía utilizada para el auto ironiza: “Si el petróleo
es insuficiente o muy caro vamos a darle de comer soja, maíz, azúcar. ¿Cuál es
el miembro importante de la familia? Sin duda el que duerme en el garaje”.
Precisamente, Eduardo Galeano nos obsequia con un nuevo libro para hacernos
pensar solidariamente que se titula “Espejos, una historia casi universal”.
Entretanto, Doramas decide intercambiar un correo con un amigo ecologista y
solidario. Hola Emilio Verde:
Espero que
todo te vaya bien y que sigas al pie del surco defendiendo nuestro
medioambiente a pesar de que a muchos codiciosos le salgan urticaria. Muchos
dirán que son los paladines del no y que destruyen sus proyectos de
infraestructuras que tantos beneficios le aportan. Tú no te preocupes que la
labor que hacen resulta cada vez reconocida por la
mayoría de la población, sobre todo ahora, que el Cambio Climático se nos
avecina. Ustedes son capaces de aportar incluso alternativas válidas cuando
creen que algo es necesario para el bien común. Ellos, los especuladores, son
los que no están dispuestos a negociar sus beneficios en bien de nuestro medio
natural, ¡tan importante para la calidad de vida y la supervivencia!
Bueno, Emilio,
quería relatarte mi preocupación por el incremento de la utilización de los
cultivos agrícolas en la producción de los biocombustibles.
Precisamente, ahora, en que estamos inmersos en una crisis mundial que amenaza
con sumergirnos en la pobreza y la hambruna para muchos millones de personas.
Son más importantes nuestros coches y fábricas que las personas. Al que duerme
en el garaje le valoramos más que a nuestro hermano, como nos dice el librepensador
Galeano. A todo a ello habría que añadir
la cantidad de suelo que se va consumir, el deterioro de nuestro medio natural.
Al igual que están haciendo con los parques eólicos extensivos que destruyen
gran cantidad de territorio. Sin duda habría que invertir más en las energías
renovables para que fuesen cada vez más eficaces. Sobre todo diversificarlas
(solar, eólica, del agua salada, las olas…) para que en relativamente poco
tiempo estemos librando a nuestro planeta de la destrucción definitiva.
Te dejo,
Emilio, con estos versos de nuestra poeta Elsa
López, de su obra “Cementerios de elefantes”: “Lunas antiguas te miran y te
observan, / puertas verdes te cercan y reducen a ti / viejo cantor de
heráldicas proezas”.
http://doramas1924.blogspot.com