Avance
del Movimiento Amazigh en las elecciones marroquíes
Francisco
P. De Luka
El pasado 7 de septiembre se celebraron elecciones legislativas en el
vecino país hermano de Marruecos, cinco años después de las últimas que
tuvieron lugar en el año 2002 y que llevaron a la formación del gobierno de la
kutla (bloque) formada por cinco partidos, presidido aquel por el
primer ministro Driss Yettu.
En
esta ocasión, con la presencia por primera vez de observadores internacionales,
la novedad más importante fue la altísima abstención registrada, sin
precedentes en el país alauita. La participación fue tan sólo del 37%, no
acudiendo por tanto a las urnas el 63% del electorado convocado (15,5 millones
de potenciales votantes).
Casablanca,
con sólo el 28% de participación, fue la ciudad que pasó más olímpicamente
del proceso electoral, junto a regiones del este del país (31%) y el área
norte Tanger-Tetouan (34%).
Algo
se está moviendo en Marruecos. El pueblo va paulatinamente perdiendo el miedo
al rígido sistema monárquico imperante, a pesar de la relativa laxitud político-social
observada tras la muerte de Hassan II y el inicio del reinado de Mohamed VI. La
fuerte abstención, aunque parezca lo contrario, supone ya un tímido primer
paso, en este caso en forma de castigo-pasotismo hacia el poder que refleja una
latente-y creciente-toma de conciencia hacia una mayor democratización del régimen
por parte del pueblo marroquí que lo considera ante todo ineficaz y corrupto.
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Por
primera vez, cientos de personas se manifestaron días antes de la cita
electoral ante la sede del Parlamento en Rabat, demandando transparencia en el
proceso así como un aumento significativo de la participación popular en la
toma de decisiones, además de una efectiva división e independencia de los
poderes ejecutivo, legislativo y judicial, fuertemente controlados por el makhzen
(el aparato de poder y la monarquía).
Los
resultados de las elecciones se decantaron por una victoria del Partido Istiqlal
(independencia) que obtuvo 55 escaños, siete más que en las pasadas
elecciones. Este partido (de ideología social conservadora) fue creado por
Allal El Fassi en 1944, y fue determinante para la culminación del proceso
descolonizador y posterior independencia, en 1956, respecto a las potencias
coloniales española y francesa que administraban el país bajo la forma de
Protectorado. Asímismo jugó un papel fundamental para la liberación del
territorio de Sidi-Ifni (1957-1958), aún sometido al colonialismo español.
El
segundo partido en número de votos fue el partido islamista moderado PJD (Parti
pour
Como
tercer partido en número de escaños la sorpresa fue el ascenso del Partido
bereber o amazigh MP, Mouvement Populaire, Movimiento Popular, de implantación rural, éxito
conseguido por la fusión de dicho Partido, en este mismo año, con otros dos
grupos de la misma ideología liberal. Obtuvieron un digno resultado concretado
en 43 escaños, número nada despreciable en un país que, aunque de etnia
mayoritaria amazigh, ha estado secularmente sometido por el reaccionarismo
arabizador. Las recientes movilizaciones de la militancia bereber a lo largo y
ancho del país, reivindicando la oficialización de la tamazight,
a través del esfuerzo de las decenas de Asociaciones Culturales, han dado sus
frutos. Ha sido precisamente la lucha de los últimos años, más concretamente
la del año en curso, la que ha provocado la virulenta reacción de los sectores
más intransigentes con la cultura ancestral, sectores que aún dirigen los
cuerpos policiales represivos y que se ha saldado con decenas de detenciones y cárcel
para los militantes que participaron en las movilizaciones.
El
MP fue fundado en 1958 por Mahyubi Aherdan (histórico dirigente amazigh que
asistió al I Congreso Mundial Amazigh celebrado en Tafira, en 1997), Mohand
Laenser y Bouazza Ikken. Aparte de algún diario en lengua árabe (defendiendo
la causa amazigh), editan Agraw Amazigh,
en árabe, francés y tamazight, y la revista Tifinagh,
en francés. Están vinculados con los sindicatos USP (Unión Sindical Popular)
y SNP (Sindicato Nacional Popular).
Por
detrás de estos tres partidos ya mencionados se sitúan, en franco retroceso,
el RNI (Rassemblement National des
Independents), de ideología centrista, con 38 escaños y el histórico USFP
(Union Socialiste des Forces Populaires),
ideológicamente de izquierda progresista, con 36 escaños, ambos pertenecientes
a la kutla en el poder desde 2002.
A
partir de aquí el resto de partidos de todas las ideologías, una maraña de 22
siglas entre los que cabe destacar como novedades el recién creado partido
Sociedad Democrática (Julio, 2007), cuya secretaría general la ocupa por
primera vez en Marruecos una mujer, Zhour Cheqqafi, síntoma evidente del cambio
gradual de la sociedad marroquí o los ecologistas del Partido del Medioambiente
y del Desarrollo, de Ahmed Alami, fundado en 2002.
Sin
embargo, y a pesar del resultado de las elecciones, la formación del nuevo
gobierno corresponde al rey que, dada su condición simultánea de máximo
dirigente político y religioso del país hace buena la definición del sistema
político marroquí como de Constitución monárquica en lugar de Monarquía
constitucional, como se pretende vender de cara al exterior. Por lo menos esto
es lo que sucede actualmente. Esperemos que el pueblo siga empujando en la
dirección democrática para bien del país y de todo nuestro entorno geográfico,
a fin de conseguir un desarrollo económico suficiente que evite, entre otras
cosas, el sangrante drama de la emigración.