Y… ¿porqué no a la ampliación de Los Rodeos?

 

Luis Fco. Padilla Pérez

 

 

El turismo bajando, así que se demandan nuevas formulas turísticas. El sur de la isla de Tenerife, como destino turístico, está en recesión y cada vez más desprestigiado. Si los tour operadores no habían apostado fuerte en el norte de la isla era debido al mal acondicionamiento del aeropuerto Tenerife Norte para soportar la necesaria intensidad de vuelos internacionales. Igualmente es notorio el clamor con que los empresarios hosteleros del norte, concretamente del Puerto de la Cruz , han demandando siempre tales mejoras para Los Rodeos, realmente elocuente resulta que el actual grupo de gobierno portuense ande  apurando a AENA para que no se demore más en la ampliación.   

 

El interés con vistas a un nuevo y especulativo planteamiento turístico es más que evidente pero hay más, claro. El norte de la isla de Tenerife, por sus bondades climáticas, resulta un anhelo como destino residencial para muchos foráneos, por lo tanto un filón de oro para empresarios de la construcción y especuladores en general. Pero para acomodar el tránsito a potenciales nuevos residentes, inmigración legal, es primordial acondicionar una puerta de entrada y salida, ampliar y reestructurar los Rodeos. Un mercado prometedor, éste de destino residencial y turístico en el norte tinerfeño, que atraerá probablemente a empresas de líneas de bajo coste; redundando y potenciando a su vez lo que en realidad es colonialismo puro y duro.

 

Ciertamente el empresariado estadounidense y europeo (así como lo hace actualmente el chino, con una insipiente logística en Las Palmas de Gran Canaria y bien respaldada por el gobierno insular, hasta por un importante sector de su sociedad) están, pues, engolosinados con las oportunidades que les brinda el políticamente moldeable Continente africano. Hay avispados especuladores que se están dando cuenta del negocio que puede suponer el que las islas ejerzan como plataforma base para el tránsito internacional de emprendedores hacía África y, por tanto, presionan a los políticos para que favorezcan las condiciones en Canarias, a tal fin. El PSOE, por ejemplo y tomando la palabra de alguno de sus máximos representantes isleños, simpatiza abiertamente ante dicha idea “colonizadora”. No olvidemos las recientes palabras de Jerónimo Saavedra: «Canarias puede convertirse "en plataforma logística con el norte de África" al estar "mirando" a este continente "el coloso americano"», «"una plataforma importantísima" no sólo como sede para una industria de las nuevas tecnologías, sino como lugar de "residencia" u ocio durante "el fin de semana" de los ejecutivos de las empresas estadounidenses que vayan incrementando su presencia en el continente vecino».

 

Lo comentado anteriormente, el tránsito empresarial hacia el Continente africano es un interesantísimo filón para socavar en nuestras islas, como destino residencial. Destino residencial y nuevas estrategias turísticas son el principal atractivo para emprender la ampliación del aeropuerto de los Rodeos.

 

Es por tal motivo, para evitar más ingerencias colonizadoras, que, ante los especuladores, debemos oponernos como nunca, NO A LA AMPLIACIÓN DE LOS RODEOS. Y es, por eso, que se hace tan necesaria una ley de residencia, contundente, justa y nada parcial, para evitar la masificación foránea que se nos está vienidndo encima, como atrayente destino residencial que somos. Es más, es por eso que, más que nunca, nos tiene que urgir la idea de establecer un Estado archipielágico canario. Porque, en la actual situación política que nos encontramos, aunque nos quieran vender lo imposible, como comunidad dentro del Estado español, no existen las necesarias herramientas legales para poder establecer un control poblacional. Tampoco hay posibilidad de adquirir las millas marinas que nos deberían corresponder (nuestro archipiélago en realidad no es -conforme el Derecho Marítimo- un archipiélago, debido a carecer de potestad sobre el mar en que descansan las islas).

 

LA ÚNICA VÍA Y SOLUCIÓN ES ADQUIRIR NUESTRA LEGÍTIMA SOBERANÍA POLÍTICA. De ahí que no debemos reparar en demandarla y, sobretodo, trabajar por hacerla realidad.