CONTINUAN
LAS AÑORANZAS IMPERIALES…
Eduardo
P. García Rodríguez
El domingo 7 de octubre hemos podido ver un anuncio a toda página
en un periódico local referente a un “Concierto de
Nada
sorprendente por otra parte, teniendo en cuenta que tanto en la ciudad de Añazu
como en otras ciudades y pueblos de estas colonizadas islas, los callejeros están
repletos de nombres de reconocidos masacradores de pueblos y de tronchadores de
libertades, a quienes determinados criollos canarios de servicio, puestos en la
política por el sistema colonial, disfrutan de orgasmos mentales rindiendo
pleitesía y sumiso acatamiento a los dictados de sus amos de Madrid, a cambió
de sustentase con las míseras migajas que éstos dejan caer de su mesa.
Nos
cuesta creer que en pleno siglo XXI se siga celebrando la demencial e inhumana
destrucción de pueblos y culturas por bandas de forajidos sin escrúpulos ni
conciencia, atrocidades cometidas además en nombre de un dios que dicen ser
fuente de amor y redentor del genero humano, y lo que es más inconcebible, que
las masacres efectuadas contra estos pueblos, estuviesen respaldadas por quienes
se han autoerigidos en representantes de dicho dios en la tierra.
Por
otra parte cabe preguntarse, ¿Qué día de España pretenden celebrar estos
criollos? ¿
Una
de las falacias históricas que machaconamente nos vienen transmitiendo, tanto
los historiadores oficiales y oficialistas como los medios de comunicación de
masas, es que esa entelequia denominada España nació con el matrimonio
celebrado entre el rey de Aragón Fernando II y Isabel I de Castilla, nada más
lejos de la realidad, dicho matrimonio no pasó de ser una unión religiosa y
que en nada afectó a la supuesta unificación de ambos reinos, pues ambos eran
gobernados por sus propias leyes y fueros de manera independientes uno del otro,
de hecho cuando falleció la reina de Castilla Isabel I, de nefasta memoria,
Fernando de Aragón actuó como administrador y gobernador de Castilla en nombre
de su hija Juana la loca. Así vemos como Fernando de Aragón se titulaba «Don
Fernando por la gracia de Dios, rey de Aragón y de las Sicilias ambas, de
Mallorca, de Cerdania e de Córcega, de Atenas e de Neopatria, conde de Ruisellón
y de Cerdania, marqués d'Oristán e de Goziano, señor de las Indias y del mar
Oceano, administrador e governador destos reinos de Castilla e de Granada por la
serenísima reina doña Juana, archiduquesa de Austria, duquesa de Borgoña, mi
muy cara e amada hija.»
Las
provisiones que se despachaban para Castilla eran encabezadas de la siguiente
manera: «Doña Juana, por la gracia de Dios, reina de Castilla, de León, de
Granada e de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdova, de Murcia, de Jaen, de
los Algárvez, de Algezira, Señora de Gibraltar e de las islas de Canaria e de
Viscaya e de Molina, archiduquesa de Austria e duquesa de Borgoña, princesa de
Aragón.»
El
Rey Fernando antes de asumir la administración y gobernación de Castilla en
nombre de su hija tuvo que efectuar juramento publico en los siguientes términos:
«La reina N. S. doña Isabel, que santa gloria aya, fallesció desta presente
vida en esta villa de Medina del Canpo, martes xxvj di as alas siete oras, e
después de comer este día se hizíeron en la plaça dos andamios, arrimados a
la iglesia de Sant Antolín, sin aver ninguno dellos ningund paramento ni
xergamento, y este día, a las tres oras se pusieron sobre en el uno ciertas
tronpetas y atavales y luego a esta ora el rey don Fernando salió de palacio
cavalgando en un cavallo morzillo, con una loba de luto e un capirote por media
cabeça, la cara toda de fuera e debaxo su bonete negro y no de luto, su rostro
sosegado, sin fazer señal de llorar, y llegó al cadahalso ansí cavalgando y
con él cavalgando el duque de Calabria, sin luto, con un capuz negro, y el
duque de Alva y el marqués de Denia y e lo adelantado de Murcia e otros
cavalleros y comendadores mayores y obispos, todos a pie, delante el Rey.
Estavan allí dos reyes d'armas, con sus cotas d'armas vestidas y subieron en el
cadahalso un libro misal e una Cruz y luego se puso a la varanda del cadahalso
el secretario Gaspar de Orizio con uno de los reyes d'armas, con unas escrituras
en la mano, y pregonava el rey d’armas.y el secretario dezía e dixo así:
Notorio es que la reina doña Isabel N. S., que santa gloria aya, todos sabéis
que es fallescida de esta presente vida e que muchos de los que aquí están la
vieron fallescer, la qual al tienpo de su postrimera voluntad fizo su
testamento, el qual es este, y lo tomó el rey d'armas en la mano y lo alçó
que todos lo viesen, y entre otros capítulos que en el estavan, está uno que
dize en esta guisa.» yten mando que quando Dios N. .S. le plega de me levar
desta presente vida e quede por mi universal heredera de todos mis reinos e señoríos
mi muy cara e amada hija doña Juana, archiduquesa de Austria, duquesa de Borgoña
e que den luego que yo sea fallescida desta vida presente se intitule e llame
Reina de Castilla y que por talla tengan y ayuntados los duques y condes y
marqueses, concejos, etc. Y le den y guarden aquella ovidiencia e felidad e señorío
e acatamiento e dominio que de derecho devan como a su reina e señora natural y
por aquellos omenajes y juramentos que a mi me fesieron al tienpo que yo cebcebí
en estos mis reinos e cumplan e guarden sus cartas e mandados de la dicha reina
doña Juana, mi cara e amada hija y que luego alcen por ella pendones.» y luego
quel rey d'armas a esta palabra llegó el duque d'Alva en el cadalso alço un
pendón con dos escudos d'armas en que no avia más de castillos e leones e alço
este pendón. El rey d'armas dixo tres vezes, a altas bozes, Castilla,.
Castilla, por la reina doña Juana nuestra señora» y luego tocaron las
trompetas y atavales y así fecho esto, tornó el secretario a leer y el rey
d'armas a decir asimismo en este su testamento estaba un capítulo que dize; Por
quanto los procuradores de las cibdades destos mis reinos en las cortes de
Toledo que se començaron en el año de DIJ y se acavaron en año de DIJ
suplicaron que por que podría ser que al tienpo que yo desta presente vida
fallesciese la princesa doña Juana, mi muy amada y cara hija, no estaría en
estos mis reinos e después de venida en ellos no podría o no querría entender
en la governacion de ellos o venida le sería nescesario ir a otras partes, que
sería nescesario quien gobernase e tuviese en justicia estos mis reinos e que
para evitar escándalos que devería de proveer en ellos de governador al rey mi
señor e vistos el merescido y esclarecidas virtudes de su señoría y como
sienpre los tuvo en paz e sosiego e vista la mucha isperencia que su señoría
de la governación destos reinos tiene e como siempre la a procurado e
acrescentado el patrimonio de la corona real e que esto hera muy nescesarío e
cunplidero para su servicio de Dios e pro de los dichos mis reinos e así lo he
por bien, e mando e a su señoría suplico aya por bien de acebtar el cargo de
la governación dellos e de los gobernar en paz e sosiego e justicia como su señoría
siempre lo a fecho e soy cierta que lo hará, etc., y luego fué el secretario,
con el testamento en la mano, en presencia de todos los grandes e perlados y
requirió al rey si acebtava la governación, el cual la acebtó y luego bolvió
el secretario a las varandas del dicho cadahalso y el rey d'armas a dezir: citen
soplico el rey Mi S. que al tienpo que le plega de acebtar la dicha governación
publicamente, en presencia de todos los perlados e grandes e príncipes que allí
estuvieren, jure en todo el tienpo que tuviere en dicha governación no dé ni
empeñe ni venda ni entregue cibdad, ni villa, ni logar, ni fortaleza, ni señorío,
ni mercedes de juro, ni cargo de justicia, ni governación ni otro oficio, ni
patrimonio juredición, ni señorío ninguno a ninguna persona perpetua ni por
vida, ni de otra manera de los que a la corona real pertenescan de proveer.» y
luego el secretario fué adonde estaba el rey y todos los grandes perlados y
levaron un libro misal y
Como
podemos ver, de la pretendida unificación política y territorial de Castilla y
Aragón mediante el matrimonio de Isabel y Fernando, nada de nada.
En cuanto al pretendido día nacional de España, no deja de ser un
silogismo los hasta ahora tan cacareados “dia de la hispanidad” “día de
la raza” “encuentro de dos culturas” y otras sandeces semejantes, lo que
en realidad pretenden celebrar estos criollos descerebrados es la fatídica
fecha del 12 de octubre, fecha en que una jauría de aventureros sin escrúpulos
después de haber asolado las Islas Canarias cayeron como manadas de lobos
hambrientos sobre un continente, cuyos habitantes naturales conocían como Abia
Yala, y
que después fue rebautizado
por las hordas cristianas como América.
En este día
los pueblos americanos recuerdan el inicio de los más grandes desmanes,
humillaciones y atrocidades que la historia de la humanidad haya conocido en
aquella parte del planeta, hoy bautizada por la santa iglesia católica como América
Latina.
Las
naciones originarias no han cesado de mostrar y demostrar al mundo entero que,
hasta nuestros días, se siguen cometiendo una serie de atrocidades en contra de
los pueblos indígenas.
Hasta la
saciedad han tratado de hacerles creer que la llegada de los hombres europeos
significó un encuentro de dos culturas y que por esa razón se declaró al 12
de Octubre como el “Día de
La verdad
es que les creyeron bestias sin alma, un poquito superiores a los animales, y
les sometieron al más salvaje trato y oprobio que hasta nuestros días continúa
en sus nuevas versiones.
Empezaron
violando a sus madres, hermanas e
hijas, luego intentaron exterminarlos físicamente, les impusieron una lengua
ajena cuando decidieron que fueran a las escuelas, les impusieron una religión
bárbara destruyendo sus sagrados templos, les impusieron leyes bastardas,
extrajeron perversamente su oro, plata, etc., les llevaron
los vicios como el alcohol, las drogas, la prostitución, la holganza,
etc. Les aportaron enfermedades contagiosas y mortales de todo tipo, les
impusieron nombres y vestimenta de occidente, hasta la música les impusieron.
Tal como
recoge la investigadora Rosalía Paiva: “Los europeos no pudieron desarraigar
la cultura aborigen, pese a que destruyeron templos, dioses, diosas y otras
expresiones culturales. Debido a este fracaso, se planteó otra estrategia: la
cristianización por ello intentaron buscar una justificación filosófica y
moral para la conquista. La encontraron en Aristóteles que decía:
"Algunos seres desde el momento en que nacen, están destinados, unos a
obedecer y otros a mandar". Según esta visión, no todos los hombres son
iguales, sino distintos por naturaleza. Aristóteles afirmaba: "La
naturaleza... hace distintos los cuerpos de los hombres libres y de los
esclavos, dando a éstos el vigor necesario para las obras penosas y haciendo a
los primeros incapaces para los trabajos duros".
O sea, que
los indios sabían hacer, estaban capacitados, pero no sabían cómo; quien se
lo debía decir era el europeo. Ante todo esto, la iglesia católica creía que
los errores paganos debían ser desarraigados y la verdad cristiana impuesta a
toda costa. Hubo numerosos teólogos, como Juan Guinés de Sepúlveda, que
estuvieron de acuerdo con la conversión forzada de los indios, mientras que
otros como Bartolomé de Las Casas, sólo aceptaban la persuasión como único
medio para la evangelización. Pero nadie reconoció en aquella época el
derecho de los indígenas a mantener su propia religión.
Juan Guinés
de Sepúlveda decía que los indios no fueron creados por Dios y que no son
personas ya que viven fuera de la "ley natural", debido a su
comportamiento. Dicha ley establece que lo perfecto domina a lo imperfecto, por
lo que, la supuesta superioridad de los españoles será el derecho a dominar y
a conquistar al indígena.
En caso de
la más mínima resistencia se recurría a la violencia. Esto ocurría con
vertiginosa frecuencia, ya que los conquistadores justificaban a través de la
religión la explotación, la esclavitud y los malos tratos. Toda esta violencia
y esta masacre terminó por convertir a los aborígenes en indios, ya que ellos
mismo se convencieron de la pseudosuperioridad del europeo. Las atrocidades
realizadas por estos últimos no se pueden explicar solo por la codicia y el
poder, sino también por una construcción de los indios por los españoles,
como seres inferiores, a medio camino entre lo humano y lo animal, como
pregonaba Sepúlveda.
El
conquistador no quiere ser asimilado, pero tampoco asimilar. Busca imponerse
manteniendo su propia identidad, no quiere ser identificado con los hombres y
pueblos que ha sometido. Los conquistadores ibéricos trataron de imponer su
cultura y de extirpar la aborigen, ya que era vista como "demoníaca".”
En todo
este proceso fue motor impulsor el concepto plenamente asumido por el
catolicismo de que el poder del Sumo Pontífice romano, en los siglos XV y XVI,
era supuestamente el máximo e “infalible”, en lo temporal y terrenal, para
los reinos cristianos y fieles europeos. En la administración del Derecho
Internacional del “mundo cristiano”, el Pontífice de turno, Calixto III, el
13 de mayo de 1456 había asignado mediante una Bula Intercaetera,
exclusivamente al reino de Portugal, todas las islas y tierras firmes que
“navegando por las regiones orientales y meridionales del Mar Tenebroso (océano
Atlántico), descubrieran y conquistaran desde África, hasta los indios”. El
pontífice romano era la única autoridad, en
En
el siglo XVI gregoriano, el arrepentido cristiano, fraile dominico Bartolomé de
las Casas, fue uno de los primeros en denunciar ante Europa, a través de sus
escritos, las atrocidades y atropellos que cometían contra los pueblos y
civilizaciones “indias” los mentados “descubridores” y
“encontradores” de mundos y culturas.
Con
acertada reivindicación histórica, a partir de mediados del siglo XX, las
diversas organizaciones “indias” que se van gestando a nivel continental y
mundial, denuncian al “12 de octubre” como el día del inicio de la invasión,
genocidio y ecocidio sobre nuestra Madre Tierra.
Por
su parte el Vaticano, hoy pequeño pero rico y poderoso Estado Independiente
desde el 11 de febrero de 1929, gobernado en la actualidad por el Papa
Benedicto XVI, nacido Joseph
Alois Ratzinger el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Babiera
Alemania, ex miembro de la juventudes hilerianas,
sostiene y celebra el 12 de octubre de 1492 como el “inicio de la
evangelización en el nuevo mundo”.
El
fruto de esta “evangelización” es bien patente, todos los pueblos que
fueron invadidos y colonizados por portugueses y españoles, conforman los
denominados del tercer mundo, por el contrario los que fueron colonizados por países
no católicos, como Francia, Inglaterra u Holanda etc., son considerados como
del primer mundo, en los primeros impera en la mayoría de sus poblaciones la
pobreza extrema, el analfabetismo la corrupción generalizada y la explotación
despiadada de la mayoría de sus habitantes por reducidas castas dominantes
criollas, mientras que en los segundos disfrutan generalmente de un aceptable
bienestar políticos, social, cultural y económico, por consiguiente, a los
hechos nos remitimos.
Ciudad
colonial de Eguerew 8 de octubre de 2007.
Fuentes consultadas: Actas del Cabildo de Tenerife, t.II, 1508-1513.
argentina.indymedia.org/news/2005/10/333815.php
Rosalía Paiva, en: Sol de Paz Pachakuti