Los acuerdos de partenariado económico (APE)

 

Antonio Cubillo Ferreira *

   África se ha convertido en un juego geoestratégico sobre la escena internacional gracias a sus enormes potencialidades económicas en materias primas, y especialmente en metales, en petróleo y gas. Europa ha comprendido perfectamente el gran potencial de nuestro continente. Por eso, viejas potencias coloniales como Francia y España no quieren quitar sus rejos del continente y estarían dispuestas a muchas maniobras con tal de mantener sus influencias, y más en estos momentos donde ven que potencias como la República China y la India o los USA pueden arrebatarle sus zonas de influencias coloniales y neocoloniales.

   La España colonial lleva siglos incrustada en nuestro continente y no está dispuesta a abandonar sus colonias y enclaves africanos, sobre todo en estos momentos de crisis y paro, que se ciernen contra la metrópoli. Canarias, en su día, fue el trampolín y base para conquistar el continente americano y también sirvió para llevar a cabo razzias continuas durante siglos en el Sahara, para cazar esclavos moriscos. También fue base de aprovisionamiento para los buques negreros que llevaban esclavos a sus colonias americanas, la última fue Cuba en 1898, donde llevaron, hasta última hora, esclavos africanos para las plantaciones de caña de azúcar.

   El descaro más grande de la metrópoli colonial es querer mantener sus enclaves coloniales en el norte de África, Ceuta, Melilla, las islas Chafarinas, los peñones de Alhucemas, Vélez de la Gomera y Perejil en este siglo XXI, y estar comportándose como un viejo y caduco imperio al que hay que respetar en sus tradiciones coloniales. Todo esto está fuera de contexto en los momentos actuales y de nada le valdrán estas fanfarronerías, salvo con respecto a Marruecos, el cual le agradece el haberle vendido el Sahara en el 75, y por eso el gobierno marroquí no le va, por ahora, a reclamar dichos enclaves en altavoz, como sería lo lógico y natural por parte de un viejo país soberano como ha sido Marruecos, que existe antes de que existiera la propia España, desde tiempo de los almorávides y después de los almohades.

   Actualmente, el gobierno español del PSOE se ha metido en una sucia maniobra contra el futuro del continente africano; en efecto, España se encuentra a la cabeza de los países europeos que han lanzado una campaña maquiavélica contra los países ACP (África-Caribe-Pacífico), pero especialmente contra los países africanos. Hay una gran maniobra contra dicha Convención de Lomé de 1975 y la UE capitalista está exigiendo la aplicación de los acuerdos de Cotonu del año 2000, que prevén el final la extinción de la Convención de Lomé e intentan con ello a imponer a dichos países, y especialmente a los Estados africanos, los nuevos Acuerdos del Partenariado Económico (APE), como nuevo y único modelo económico con África.

   El Gobierno socialista (PSOE) y monárquico de Rodríguez Zapatero, está incluso de acuerdo en el fondo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), a pesar de que públicamente tiene contradicciones con dicho organismo, en lo que respecta a la banana dólar y su importación en Europa, para no meterse en contra, por ahora, de los productores de plátanos canarios, por cuestiones electorales, ya que en el fondo a Madrid no le interesa mucho la defensa del plátano si la misma entra en contradicción con sus intereses superiores, como crisis que se avecinan y defensa de sus intereses económicos superiores, por ejemplo. Esta posición española deben analizarla bien las asociaciones de productores de plátanos canarios, pues el futuro de Canarias, una vez independiente, debe estar junto a los países ACP, que es donde van a encontrar soluciones para nuestra economía y exportaciones, a pesar de las críticas negativas que intentan colocarnos los españolistas y círculos de exportadores que han vivido hasta ahora de las subvenciones.

   La Organización Mundial del Comercio, OMC, dominada por las grandes potencias económicas mundiales, exige el desmantelamiento de las relaciones preferenciales por acuerdos comerciales fundados sobre la reciprocidad, es decir, el libre cambio integral, camuflado como "acuerdos de partenariado económico" con África. Actualmente, España intenta firmar acuerdos de este tipo con Marruecos, con Santo Domingo y posiblemente con el régimen dictatorial de Guinea Ecuatorial de Obiang, antigua colonia española, ahora gran potencia petrolera a la que no hay que criticar por el momento, al contrario, ayudarla incluso contra la oposición democrática, que se halla refugiada en España y otros países, y que está siendo perseguida. El petróleo hace olvidar todo y ahí lo tenemos en las elecciones que se acaban de celebrar el pasado domingo, 4 de mayo, en Guinea Ecuatorial, donde la democracia es una palabra que ignora el dictador Obiang y todos los resultados han sido falsificados como es costumbre.

   Madrid, en el continente, desde hace más de un año, ha querido acallar al gobierno del Senegal con unas supuestas ayudas para que no se hable de la inmigración de los cayucos y en esto está siguiendo los consejos de París, pero, al parecer, la cosa no cambió como esperaban Madrid y París y eso se vio en la conferencia de diciembre en Lisboa, donde la UE quiso imponer su nueva política de los APE a los países africanos, es decir, obligar a los países ACP a que dejaran entrar en sus mercados todas las exportaciones europeas (mercancías y servicios) sin pagar derechos de aduanas o arancel. Por suerte, cuando se dijo esto en Lisboa, el presidente del Senegal, Sr. Wade, protestó vigorosamente y abandonó la sala de conferencias, seguido del presidente de África del Sur, Thabo Mbeki, aparte de las protestas de otros dirigentes africanos que no quieren caer en la nueva política neocolonial europea.

   Esta es, pues, la nueva maniobra de la UE, y España está jugando el papel de mandado, pues Francia no quiere descubrirse tan descaradamente para no perder sus amigos e influencias. En efecto, antes de que Francia asuma la presidencia de turno de la UE, el 1º de julio próximo, el presidente Sarkozy pretende hacer nuevas proposiciones, con vistas a disipar los malentendidos africanos concernientes a la APE. Para ello ha designado a la diputada ultraperiférica Christiane Taubira, de la Guayana Francesa, -colonia francesa en América, lindando con Surinam y Brasil- para que presente un nuevo plan francés el 15 de junio próximo. Francia va a intentar echarle el muerto al Gobierno de Madrid y a la OMC, ya que España, con su vieja política colonial hacia África, ahora se dedica a defender a los enemigos económicos de los ACP, y especialmente de los países africanos, por lo que nosotros tenemos el deber de denunciar esta maniobra del capitalismo europeo para empobrecer al continente africano. Ya el presidente Wade, del Senegal, dijo, refiriéndose a los APE: "Si Europa no tiene sino la camisa de fuerza de los APE que proponernos, nos debemos preguntar si la imaginación y la creatividad no estarán averiadas en Bruselas".

   La UE ha comprendido la fuerza y el potencial de África en el contexto internacional actual, pero África también ha comprendido su fuerza y riqueza y está dispuesta a defender su evolución. Los gobiernos colonialistas, sobre todo, como España y Francia, intentan imponer los APE como único modelo bilateral con los gobiernos africanos, ignorando las múltiples alternativas existentes, que dejarían a los gobiernos africanos la libertad de planificar sus nuevas políticas de crecimiento y desarrollo, y no lo que quiere hacerse con los APE, para chantajear a los pueblos africanos a que firmen dichos leoninos acuerdos, con la clásica política de dividir para mejor reinar, que conocemos bien los canarios en esta colonia.

   Debido a todas estas circunstancias, la Conferencia de Lisboa en diciembre último fue un fracaso. Los APE se presentan, pues, como una empresa capitalista de desintegración, de neobalcanización de nuestro continente. La Unión Africana, como ya hizo en su día la OUA, debe exigir ante todo a Francia y a España, que descolonicen sus colonias en África, especialmente La Reunión, Mayotte, en las Comores y el Archipiélago de Canarias, y oponerse todos unidos a esta nueva maniobra neocolonialista y de explotación europea sobre África en este siglo XXI.

Explicando y denunciando esta nueva maniobra, defendemos nuestros propios intereses en tanto que nación africana en formación, tras un justo proceso de descolonización que esperemos se lleve a cabo pacíficamente antes del año 2010, como señalan las Naciones Unidas.

* Abogado

cubilloantonio@hotmail.com