DE APELLIDOS GUANCHES Y EUROPEOS

CAPITULO II (VII)

 

  Kebehi Benchomo

 

 

El joven sacerdote regular Fray Hilario Núñez se estableció en el convento de su pueblo natal, donde permaneció el resto de su vida. En éste ocupó en 1778 el cargo de Director del Santísimo Rosario. En diciembre de ese mismo año le dejaron 75 misas aplicadas por su intención en el convento, cuya limosna dirigió, entre otras cosas, a comprar el forro del Sagrario. 

 

Hacia 1794 desempeñaba también el empleo de depositario del convento.

 

Dada su preparación y equidad, su opinión era muy tenida en cuenta en la localidad, hasta el punto de solicitársele oficialmente informes sobre diferentes asuntos. 

 

Como ejemplo de lo dicho, en 1799 informaba favorablemente el cargo de personero de Güímar en la persona de don José Bello. Recién comenzado el siglo XIX, el "Reverendo Padre" Fray Hilario Núñez recibió el título de predicador general, con el que fue conocidohasta su fallecimiento, que tuvo lugar en su convento de Güímar en el mes de junio de 1803; se celebraron misas por su alma en éste y en el Convento Real de Candelaria.

 

E) Don Nicolás Núñez (1749-1824), capitán de Milicias Hermano del anterior, nació en Güímar el l0 de septiembre de 1749, siendo bautizado cuatro días después por don Juan Alonso Ximénez, beneficiado de San Pedro; actuó como padrino don Francisco Díaz Núñez, natural y vecino del mismo lugar.

 

En 1771 ingresó en la Cofradía del Rosario, con sede en el convento dominico de Güímar, de la que fue mayordomo de cajón, durante cinco años, y hermano mayor. En agosto de 1787 donó 9 libras de cera al citado convento.

 

Al igual que su padre decidió seguir 1a carrera militar, ingresando el 8 de julio de 1771 como subteniente del Regimiento de Milicias Provinciales de Güímar, mediante Carta Orden del Excmo. Sr. don Miguel López de Heredia, capitán general de Canarias. É119 de noviembre de 1776 ascendió a teniente de la 1a~ compañía del mismo regimiento, en virtud de nueva Carta Orden del Excmo. Marqués de Tavalosos.

 

Como tal teniente capitán, el 2 de agosto de 1781 contrajo matrimonio en Güímar con doña Rita Petra Rodríguez de Torres 130, hija del capitán de Milicias don Salvador Rodríguez Adrián y de doña Josefa de Torres Marrero; los casó don José Benito Penedo, "Bdo. de la Parroq. De Ntra Sra de los Remedios de la ciudad de la Laguna , con licencia de don Luís Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado de las iglesias parro-

quiales de Güímar y Candelaria, tras ser examinados en la doctrina cristiana, confesados y comulgados; actuaron como testigos el capitán don Bernardo de Torres, don Nicolás Rodríguez Torres y don Juan Francisco Pérez, vecinos de dicho lugar.

 

Por una hoja de servicios, fechada a fin de diciembre de 1782, conocemos las notas de concepto que este oficial merecía al coronel del Cuerpo: "Se le considera valor, regular aplicación, suficiente capacidad, y buena conducta". Como curiosidad tenía calidad "honrada", buena salud y residía casado en Güímar. Siempre había servido en el mismo Regimiento y no se había hallado en ninguna campaña ni acción de guerra. Igual información se extrae de otra hoja de servicios fechada a 20 de agosto de 1785. Como tal teniente, en 1785 hizo un viaje a Campeche, en calidad de cargador, con escritura de riesgo.131

 

Por Real Despacho fechado a 28 de octubre de 1790 ascendió a capitán de la 1a compañía del citado Regimiento de Güímar. Poco tiempo después, el 6 de febrero de 1793, obtuvo su retiro con cédula de preheminencias militares; contaba tan sólo 43 años de edad, de los cuales 21 años y medio de servicio en las Milicias Canarias.

 

A partir de ese momento sólo sabemos que don Nicolás Núñez se embarcó para América, hallándose en 1801 en La Habana , al morir su madre; ésta lo dejó como su heredero universal, pero de dichos bienes se dio posesión a su suegro don Salvador Rodríguez Adrián, dado que don Nicolás le adeudaba una importante suma de dinero. El Sr. Núñez continuaba en América en 1803.

 

El 13 de febrero de 1809 se efectuó la partición de sus bienes por los albaceas testamentarios, que fueron los presbíteros don Florentín Núñez y Torres y don José Bernardo Carrillo. En ésta se le adjudicó una casa y sitios de huerta en Los Majuelos, la mayor parte inculto, a don José Núñez Rodríguez, que lindaban por arriba con propiedad de don Tomás Hernández, por abajo con el Camino Real, por un lado con tierras del presbítero don Hipólito Casiano Bello y por el otro con dichas de herederos de don Francisco Cabrera; su superficie, incluida la del solar de la casa, se elevaba a una fanegada, 11 almudes y dos "quarticas"; dicha propiedad fue vendida en 1817 al Dr. don José Deza Goyri, presbítero y abogado, y de éste pasó a la familia de don Martín Rodríguez Peraza, perteneciendo hoy al heredero de éste don Leopoldo Tabares de Nava.

 

Nuestro biografiado continuó en América el resto de su vida, tal como lo confirma el padrón parroquial de 1823; según éste doña Rita vivía en la calle San Pedro Abajo, en la casa nº 273 de Güímar, con 60 años de edad; se especificaba que su marido estaba " ausente" y la acompañaba su criada doña María San Juan, de 44 años.

 

El capitán don Nicolás Núñez falleció en 1824, pues el 3 de octubre de dicho año, domingo de Naval, doña Rita Rodríguez Torres fue reconocida como hermana del Rosario, en la plaza que acababa de dejar vacante su marido.

 

Frutos del enlace de don Nicolás y doña Rita fueron cuatro hijos, nacidos en Güímar: Doña Jacinta (1782); don Joaquín (1784); don José Núñez Rodríguez (1788-1835), que en 1816 casó en el mismo pueblo con doña María de los Dolores Hernández y Martín de Castro, hija de don Silvestre Hernández de Mesa y de doña Josefa Martín de Castro y Díaz 132, y murió en su pueblo natal a los 47 años de edad 133; y doña Eustaquia Núñez Rodríguez (1790-1803), que falleció en Güímar a los 13 años de edad; su padre se encontraba por entonces "ausente en Indias".

 

5.- DOÑA MARÍA OSANA NÚÑEZ,( DÍAZ DE LEDESMA)

Nació en Güímar el 18 de junio de 1723, siendo bautizada dos días después en la iglesia de San Pedro por el presbítero don Juan Rodríguez Mallorquín, con licencia del beneficiado don Domingo de Páez y Galdona; se le puso por nombre "María Osana" y actuó como padrino Fray Gonzalo Hernández, "del orden de Predicadores Vicario del ospicio de dicho lug".

 

El 5 de mayo de 1745 contrajo matrimonio en Güímar con don Francisco Martín de Castro, viudo de doña Anastasia Díaz e hijo del alférez don José Martín de Castro y de doña María Pérez; celebró la ceremonia el "Muy Rvdo. Padre Director" Fray Pedro Núñez, "de la orden de Predicadores Morador en el Convo. de Sto. Domingo Soriano deste dho Lugar", con licencia del beneficiado don Juan Alonso Ximénez, actuando como testigos el alférez don José Martín de Castro "Alcalde de estos lugares", el alférez don Luís Díaz Núñez y don Bernardo Roberto de Medina, de la misma vecindad.

 

Doña María Osana Núñez recibió sepultura en la iglesia de San Pedro de Güímar el 8 de abril de 1789, a los 65 años de edad; había recibido los Santos Sacramentos y testado; a su sepelio asistió el beneficiado, quien acompañó por la calle e hizo siete pausas, en la iglesia se le cantó vigilia, misa y oficio de sepultura, "y se dieron gracias"; el 15 de ese mismo mes se le hizo oficio de honras, con vigilia, misa cantada y responso; y el 16 el oficio de cabo de año; a todo ello asistieron cuatro capellanes y la comunidad dominica del convento local. En el momento de su muerte se hallaba viuda de don Francisco Martín de Castro.

 

Dos fueron los hijos de este enlace:

 

A) Don Francisco

Nació en Güímar el 22 de octubre de 1748, siendo bautizado cinco días después en la iglesia de San Pedro por don Juan Alonso Ximénez, beneficiado servidor de Güímar y Candelaria; se le pusieron 1os nombres "Francisco de Santo Domingo Soriano" y actuó como padrino Fray Tomás Núñez, "de la Orden del Patriarca Sto. Domingo".

 

E) Doña María de Castro Núñez

Nació en Güímar el 16 de octubre de 1754, siendo bautizada seis días después en la iglesia de San Pedro por el presbítero don José Fernández Camillón, con licencia del beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre "María del Rosario" y fue su padrino el alférez don José Martín de Castro, natural y vecino de dicho lugar.

 

El 16 de junio de 1791 se casó y veló con don Ignacio García del Castillo (o García Leandro ), 15 años más joven e hijo de don Pedro García Leandro y de doña Josefa Fernández del Castillo; celebró la ceremonia el presbítero don Agustín Núñez con licencia del beneficiado don Francisco Cruz Alayón; actuaron como testigos don Juan del Castillo, don Francisco Martín y don Ignacio de la Cruz , vecinos de Güímar.

 

La pareja se estableció en La Raya , donde nació su única hija, doña María Concepción García del Castillo y Castro (1794), que casó en Güímar en 1813 con don Mateo de Fonseca y Mesa, natural de La Laguna y caballero de la Noble Cofradía de San Juan Evangelista, hijo de don Mateo de Fonseca y Méndez, capitán de Milicias y regidor del antiguo Cabildo de Tenerife, y de doña María Luisa de Mesa y Baulén. Fallecido su esposo en La Laguna en 1832, doña María de la Concepción contrajo segundas nupcias con el Dr. don Fernando Cabrera Pinto, ilustre abogado y propietario de La Palma , 16 años más joven que ella, con quien vivió durante algún tiempo en su casa de La Raya , donde estaban empadronados en 1857, con tres sirvientes.

 

Don Ignacio siguió la carrera militar, fue capitán de Milicias con grado de teniente coronel y comandante de armas de Güímar. Asimismo, desplegó una intensa actividad pública en su pueblo natal; fue alcalde de la misma localidad en cuatro ocasiones, secretario de la Comisión local de Escuelas, patrono de Capellanía, depositario de los fondos del Ayuntamiento, recaudador de las contribuciones municipales, presidente de la Junta Pericial local, etc.; era además un importante hacendado y uno de los mayores contribuyentes de su Güímar natal.

 

Hacia 1823 continuaba viviendo en La Raya , en la casa nº 153 del término, con 51 años de edad, acompañado por su esposa, de 66, y por su criada María Núñez, de 16 años.

Pocos años más tarde, en 1826, doña María de Castro ya había muerto.

 

Una vez viudo, el 27 de diciembre de 1830 don Ignacio contrajo matrimonio con doña Juliana Díaz Núñez, 32 años más joven e hija de don Vicente Díaz Montijo y de doña Juana López, y hermana del Dr. Díaz Núñez. La pareja se estableció en la plaza de San Pedro, en una casa inmediata a la iglesia, donde nacieron sus tres hijos.

 

Pero doña Juliana falleció prematuramente en Güímar el 21 de enero de 1834, cuando contaba tan solo 31 años de edad. Le sobrevivió el militar retirado don Ignacio García del Castillo, quien murió en su domicilio de la Plaza de San Pedro de Güímar el l0 de mayo de 1870, cuando le faltaban siete meses y seis días para cumplir los 100 años de edad; al día siguiente recibió sepultura en el cementerio de la localidad.134

 

6.-:-DOÑA JOSEFA POMPOSA NÚÑEZ

Nació en Güímar el 19 de septiembre de 1725, siendo bautizada dos días después por don Domingo de Páez y Galdona, " Bdo desta y Grecia Parroq del Ap S. Pedro deste lug de Guimar y de la de Sa S'a Ana Primera deste Beneficio de Canda"; se le puso por nombre "Josefa" y fue su padrino don Bernardo de Torres, vecino de dicho lugar.

 

El 18 de agosto de 1754 contrajo matrimonio en Güímar con don Juan Hernández de los Reyes l35, hijo de don Juan Hernández de los Reyes y de doña Juana Martín de Castro y Pérez; los casó y veló Fray Tomás Núñez de Ledesma "Lector de Moral en el Combo. de Sto. Domingo in Soriano deste lug Orden de Predicads", con licencia del beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez; actuaron como testigos don Francisco Núñez de Ledesma y don Domingo de Torres y don Domingo Baute, de la misma vecindad.

 

Don Juan Hernández de los Reyes fue labrador y ostentó el cargo de alcalde real de Güímar en 1776.

 

Doña Josefa fue sepultada en el convento de Santo Domingo de Güímar el 16 de octubre de 1779, a los 54 años de edad; había recibido los Santos Sacramentos y testado pocos días antes; a su sepelio asistió el beneficiado, quien acompañó por la calle con capa e hizo cuatro pausas, así como encomendación de alma y las funciones de honras y cabo de año.

 

Le sobrevivió su esposo, don Juan Hernández de los Reyes, quien murió en Güímar y recibió sepultura en el convento de Santo Domingo Soriano de dicha localidad el 31 de marzo de 1810, a los 78 años de edad; había testado y recibido los Santos Sacramentos.

 

De esta unión nacieron ocho hijos:

 

A) Don Juan Hernández Núñez (1755-1836), alcalde de Güímar; mayordomo y hermano mayor del Rosario. Nació en Güímar el 22 de junio de 1755, siendo bautizado cuatro días después en la iglesia de San Pedro por Fray Tomás Núñez "del Orden de

Predicadores y morador en el Conbto de Sto Domingo de Gusman de este dho Lugar"; se le pusieron los nombres "Juan José" y actuó como padrino el M.R.P. Director del Rosario Fray Pedro Núñez, "del mismo orden y morador del referido Conbento".

 

El 28 de julio de 1784 se unió en matrimonio a doña Ana María Delgado, hija de don Cristóbal Delgado de Tonazo y de doña Juana González de Campos, por entonces difuntos; los casó y veló el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia del beneficiado propio don Luis Ambrosio Fernández del Castillo; actuaron como testigos don Isidro Texera, don Juan Manuel de Campos y don Domingo Estrada, naturales

y vecinos de dicho lugar.

 

En un censo de varones de Güímar, confeccionado en 1805, don Juan Hernández de los Reyes figuraba con 50 años, como labrador; dos de sus hijos iban "a la escuela", don Jun Hernández menor, de 14 años, y don Julián Hernández de los Reyes, de 8; el tercer hijo, don Clemente Hernández, con 4 años de edad, no se dedicaba a "nada".

 

Al igual que su padre fue labrador y en 1816 desempeñó el cargo de alcalde real de Güímar. También perteneció a la Hermandad del Rosario, existente en el convento de Santo Domingo, en la que ingresó en 1779; en ella ocupó los cargos de mayordomo y hermano mayor.

 

Don Juan Hernández Núñez falleció en Güímar el 11 de septiembre de 1836; contaba 81 años y había recibido la Extremaunción. Al día siguiente se celebró en la iglesia de San Pedro el funeral de cuerpo presente, y a continuación fue trasladado al cementerio de la localidad, donde recibió sepultura.

 

En el momento de su muerte se hallaba viudo de doña Ana María Delgado. Don Juan y doña Ana procrearon ocho hijos: Doña María (1787); doña María Valentina (1788), casada en 1809 con don Juan Elías Hernández, propietario, regidor del Ayuntamiento de Güímar y hermano del  presbítero don José Elías Hernández, con quíen procreó al tambíén sacerdote don Juan Elías Hernández 136; don Juan (1790); doña Juana (1793), esposa desde 1812 de don José Hermenegíldo Rodríguez; don Julián (1795), que casó en 1829 con doña María Duque; doña María Josefa (1797), casada en 1817 con don Vicente Leandro y, una vez viuda, en 1833 con don Remigio Antonio Rodríguez; doña María (1799); y don Clemente Hernández (1801). Sólo tres sobrevivieron a su padre:

 

A) Doña María Valentina, doña María Josefa y don Julián.

 

B) Don Pedro Hernández Núñez nació en Güímar el 6 de julio de 1756, siendo bautizado cinco días después en la iglesia de San Pedro por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le pusieron los nombres "Pedro Luciano" y actuó como padrino don Agustín Antonio Núñez, por entonces "clérigo de Menores ordenes", todos naturales y vecinos de dicho lugar.

 

C) Don Domingo Hernández Núñez nació en Güímar el 30 de julio de 1758, siendo bautizado el 2 de agosto inmediato en la iglesia de San Pedro por el beneficiado propio don Cristóbal Alonso Núñez; se le pusieron dos nombres "Domingo Teodomiro" y fue su padrino don Agustín Antonio Núñez, todavía clérigo minorista.

 

D) Don Leonardo Hernández Núñez nació en Güímar el 3 de noviembre de 1759, siendo bautizado tres días después en la iglesia de San Pedro por el beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre "Leonardo" y fue su padrino don Francisco Núñez, de la misma naturaleza y vecindad.

 

E) Don Francisco Hernández núñez. Nació en Güímar el 2 de diciembre de 1762, siendo bautizado cuatro días después en la iglesia de San Pedro por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado propio de dicha parroquial y de la de Candelaria; se le puso por nombre "Francisco Javier" y fue su padrino don Bernardo de Torres Bencomo, natural y vecino de dicho lugar.

 

F) Doña Isabel Hernández Núñez. Nació en Güímar el 28 de abril de 1764, siendo bautizada el 5 de mayo inmediato en la iglesia de San Pedro por el beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez; se le pusieron los nombres "Isabel María Vidal" y fue su padrino don Agustín Antonio Núñez, "clérigo subdiácono", natural y vecino de dicho lugar.

 

NOTAS:

 

130 Nieta paterna del capitán don Juan Rodríguez Adrián y de doña Teresa Francisca

Hernández; y materna de don Bernardo de Torres Marrero, natural de Arafo, y de doña Juana de Ledesma; bisnieta del capitán don Juan de Torres Marrero, de Arafo; y sobrina materna del teniente coronel don Bernardo de Torres Marrero.

 

131. CIORANESCU. Diccionario Biográfico de Canarios-Americanos. Tomo II, pág. 519.

 

132. Hija del alférez de Milicias don José Martín de Castro y Pérez y de doña Inés Díaz Alonso.

 

133. En 1805 don José Núñez ingresó en la Hermandad del Rosario, de la que fue mayordomo en 1815. En 1817 vendió al Dr. don José Deza Goyri, presbítero y abogado de los Reales Consejos, una casa y sitios en Los Majuelos por una cantidad de 1.438 pesos, cuatro reales de plata y diez cuartos, según consta en la escritura otorgada en dicha fecha en la Villa de Santa Cruz ante el escribano don Bernardino Tapia; asimismo, en 1825 le vendió a dicho doctor otro sitio con una cabida de dos almudes y 32 brazas, que lindaba por naciente, norte y sur con las tierras vendidas anteriormente, por un valor de 65 pesos corrientes, un real de plata y ocho cuartos. Al igual que sus mayores, durante los últimos diez años de su vida colaboró con el mayordomo del Socorro, su tío don Nicolás Rodríguez Adrián, en la recaudación de limosnas y en "cuidar de la conservación, y aseo de la Ermita , del culto de la Imagen de N.S. y de fomentarlo para edificación de los fieles".

 

Le sobrevivió su esposa, con quien había procreado dos hijas: doña María Nicolasa Núñez Hernández, que casó con don José Campos Benítez, sochantre, notario público y teniente alcalde de Güímar, y falleció ya viuda en su domicilio de la Calle San Pedro Abajo en 1879, a los 65 años de edad; y doña Josefa Núñez Hernández, casada con don Víctor Rodríguez Delgado, que en 1896 fue nombrada Camarera de la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. del Socorro venerada en su ermita de Güímar. La primera, doña María Nicolasa, procreó trece hijos con su esposo don José Campos: doña Rosenda; doña Rita; don José; don Graciliano, clérigo tonsurado, escribiente y secretario del ayuntamiento de Güímar; don Basilio; don Faustino, maestro de El Escobonal y capitán graduado de Infantería en la Guerra de Cuba; don Nicolás, capitán graduado de Infantería, muerto en la Guerra de Cuba; doña Gumersinda; don Bernardo, maestro de El Escobonal, ausente en América;

 

136. Nació en Güímar en 1832. Criado desde niño bajo la influencia de su tío, e presbítero don

José Elías Hernández (1785-1857), de quien fue albacea testamentario, se despertó pronto en él una profunda vocación religiosa que recibió el beneplácito de sus padres, los cuales instituyeron una capellanía a su favor para que tuviese suficiente congrua para ordenarse. Por esta época, don Juan Nazario, como también era conocido por entonces, vivía en sus Majuelos con sus padres, cuatro hermanos y un sirviente. En 1847, aunque aún no había cumplido los 15 años de edad, recibió la Prima Tonsura

clerical en el palacio episcopal de La Laguna , de manos del obispo de Tenerife don Luís Folgueras y Sion. Poco tiempo después ingresó en el Seminario de Las Palmas de Gran Canaria, donde continuó sus estudios religiosos. Por esta razón, en 1854 el Ayuntamiento de Güímar le declaró exceptuado del servicio militar por estar ausente estudiando en dicha isla. Siguió su carrera eclesiástica hasta 1857, en que fue ordenado de presbítero en Las Palmas por el obispo Codina. En ese mismo año pasó de nuevo al seminario de Gran Canaria, para seguir un último curso académico, que finalizó a comienzos de 1858. A partir de esta fecha residió en su pueblo de origen, donde colaboró con el beneficiado Díaz Núñez en las celebraciones litúrgicas y en los bautizos; a finales de dicho año 1858 estuvo encargado de la parroquia de Arafo. En 1861 se le nombró párroco ecónomo y mayordomo de fábrica de Chipude en La Gomera ; donde permaneció durante tres meses. En ese mismo año fue nombrado coadjutor y mayordomo de fábrica del pueblo de La Guancha , actuando como párroco servidor. A comienzos de 1862 regresó de nuevo a Güímar, donde continuó trabajando activamente en la iglesia de San Pedro; en ella desarrolló sus licencias de confesar, predicar y celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. En 1863, durante seis meses, estuvo de nuevo encargado de la parroquia de San Juan Degollado de Arafo, al haber sido designado por el gobernador eclesiástico de la Diócesis , por ausencia del párroco propio don Claudio Tomás Marrero. En dicho período también quedó encargado durante un mes de la parroquia de Santa Ana de Candelaria, por enfermedad del venerable párroco don Juan Núñez del Castillo. Nuevamente en 1864 se le habilitó como cura interino de Arafo, quedando encargado del servicio durante cinco meses por ausencia del curato del párroco don Claudio Marrero, quien había pasado al Seminario Conciliar de Canaria a concluir sus estudios. A comienzos del siguiente año, el gobernador eclesiástico de la Diócesis lo nombró cura encargado de la parroquia de San Miguel de Abona, donde ejerció su labor durante dos meses por ausencia del cura ecónomo, Bachiller don Juan Frías y Peraza. En todos los períodos comprendidos entre cada nombramiento, don Juan Elías continuaba trabajando en Güímar, donde ejercitaba sus licencias de celebrar, confesar y predicar, estas le fueron refrendadas a mediados de 1865, al recibir el título de coadjutor de la íglesia de San Pedro, a las órdenes del ya mencionado Doctor don Agustín Díaz Núñez, párroco que le había bautizado; fue el primer presbítero que desempeñó esta función. En 1866 vio satisfecha la principal aspiración de su vida, al ser nombrado beneficiado ecónomo de la iglesia parroquial matriz de San Pedro Apóstol de Güímar, así como arcipreste juez eclesiástico del mencionado pueblo y su partido; sin embargo, la alegría del nombramiento se vio enturbada, ya que el mismo se debía aun acontecimiento profundamente doloroso, la muerte de su maestro y amigo el Dr. Diaz Núñez, a quien había estado estrechamente unido. Permaneció en el importante cargo hasta 1872, en que fue sustituido por don José Moas Castro; en esos seis años contó con la valiosa colaboración de otro presbítero güimarero, don Pedro Pérez Fariña, conocido por el "clérigo de La Raya ", quien actuaba como su coadjutor. Además, siendo beneficiado de San Pedro, hacia 1868 ocupaba el cargo de presidente de la Junta Local de Instrucción Primaria de Güímar, de la que era secretario don Pedro Hernández Bueno. En 1873, al ser nombrado cura ecónomo de Güímar don Fidel Farré y Pujol, don Juan Elías fue designado de nuevo coadjutor de la parroquia, cargo que compatibilizaría con sus tareas de labrador, pues como tal figuraba también en los padrones vecinales, en los que además aparecía conviviendo aún con su padre. En 1881 acudió con frecuencia a celebrar bautizos en Arafo y Fasnia, con licencia de don Fidel Farré y Pujol, que por entonces estaba encargado de ambas parroquias, como arcipreste del partido. A finales de este último año, don Juan Elías quedó encargado de nuevo de la iglesia de Santa Ana de Candelaria por ausencia del párroco, permaneciendo a su frente durante dos meses. Desde entonces continuó en el desempeño de su coadjutoría de Güímar, para cuyo ejercicio se le habían prorrogado las licencias ministeriales de confesar, celebrar y predicar; a ellas se unió la de absolver de casos reservados. En 1884 se le nombró nuevamente cura servidor de Arafo, pero no tuvo efecto el nombramiento, permaneciendo en Güímar con su antiguo cometido. Sus funciones se vieron incrementadas en 1885, al autorizársele para habilitar incestuosos "ad usum del matrimonio". Pasaron varios años, en que sólo salía de Güímar en esporádicas escapadas a la parroquia de Arafo; en 1889, como tal coadjutor asistiría a la Coronación Canónica de la Virgen de Candelaria. Por entonces, y desde su fundación, don Juan Elías pertenecía a la Asociación Espiritual de Sufragios Mutuos. En 1891 quedó encargado de la parroquia de San Pedro por ausencia del venerable beneficiado don Fidel Farré Pujol, siendo nombrado cura ecónomo de la misma en ese mismo año por fallecimiento de dicho párroco propio. Permaneció al frente de su parroquia natal hasta mediados de 1892, en cuyo período estuvo además encargado de la parroquia de Santa Ana de Candelaria durante tres meses. Todavía como ecónomo de Güímar, volvió a estar encargado del servicio de la parroquia de Arafo durante dos meses, por haber fallecido el cura ecónomo de la misma don Atanasio Viña y Vera. Desde 1892 hasta su muerte, don Juan Elías permaneció como coadjutor de San Pedro Apóstol de Güímar, con esporádicas intervenciones en otras parroquias; así, en 1895 estuvo encargado de la parroquia de San Joaquín de Fasnia durante dos meses, según nombramiento del Gobemador Eclesiástico de la diócesis, por enfermedad del titular, que lo era su sobrino don Domingo Elías Estévez. Don Juan regresó a Güímar, donde como coadjutor se hizo cargo de la parroquia de San Pedro durante dos meses, a finales de ese mismo año 1895. Hasta las últimas semanas de su vida continuó desempeñando con celo sus funciones ministeriales como coadjutor de San Pedro; como talle sorprendió la muerte en su Güímar natal en 1896, cuando contaba 64 años de edad. Los güimareros perdían con él a un humilde y virtuoso sacerdote. La tradición familiar continuó con su mencionado sobrino don Domingo Elías Estévez (1851-1904), que también se ordenó de sacerdote y fue coadjutor en Garachico, La Orotava e Icod de los Vinos; cura ecónomo de las parroquias de La Guancha , San Pedro de Daute y Fasnia, esta última durante nueve años; en la media década siguiente desempeñó el cargo de coadjutor de la parroquia de su Güímar natal, de la que sólo se ausentó cinco meses, tiempo en el actuó como cura servidor de la iglesia de San Juan Bautista de Arico; finalmente fue destinado a Vilaflor como cura ecónomo de la parroquia de San Pedro, a cuyo frente le sorprendió la muerte. De don Juan Elías ya nos hemos ocupado en la nota 26.

 

Marzo de 2008.

 

Fuente consultada:

 

Octavio Rodríguez Delgado

El Dr. Don Agustín Díaz Núñez

Su vida, su familia y su obra (2 tomos)

Edición: Caja Rural de Tenerife, Cabildo Insular de Tenerife, Cajacanarias.

ISBN: 84-7985-046-9. Santa Cruz de Tenerife, 1996.