DE APELLIDOS GUANCHES Y EUROPEOS
CAPITULO II (VIII)
Kebehi Benchomo
El
8 de abril de 1789 contrajo matrimonio con don Cristóbal Delgado González
(alias de Tonazo), hijo de don Cristóbal Delgado de Tonazo y de doña Juana
González de Campos, por entonces difuntos; los casó y veló el ya presbítero
don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Pedro José de Acosta y Abad,
beneficiado servidor de Güímar y Candelaria; y actuaron como testigos don Juan
Hernández Núñez, don I.sidro Texera y, don Ignacio de
Don
Cristóbal Delgado de Tonazo fue labrador, alcalde de Güímar en 1796
y regidor síndico de su Ayuntamiento en 1804,1807 y 1811.
Doña
Isabel recibió sepultura en el convento de Santo Domingo de Güímar
el 4 de julio de
Tuvieron
cuatro hijos: Doña María (1789), casada en 1813 con don Pedro de Armas; doña
Raimunda (1794); don Félix137 (1797), capellán; y doña Nicolasa Delgado Hernández
(1801), que casó con don Martín de
G)
Doña María Hernández Núñez
.Nació
en Güímar el 5 de enero de 1767, siendo bautizada siete días después en
El
4 de mayo de 1811 contrajo matrimonio en Güímar con don Francisco Leandro García,
viudo de doña Antonia García de Sexas e hijo de don Juan Leandro García y de
doña Margarita Fariña López; los casó don Florentín Núñez y Torres,
beneficiado de la iglesia parroquial del Apóstol San Pedro; y actuaron como
testigos don Juan Hernández y don Vicente Díaz de Medina, de la misma
naturaleza y vecindad. Se velaron en el mismo templo el 7 de junio inmediato.
Don
Francisco falleció el 18 de enero de
Le
sobrevivió doña María Hernández Núñez, quien dejó de existir en su casa
del "barrio de los Majuelos" el 15 de junio de
H)
Don Tomás Hernández Núñez (1769-1850), alcalde real y máximo contribuyente
de Güímar
Nació
en Güímar el 5 de diciembre de 1769, siendo bautizado cinco días después en
la iglesia de San Pedro por don José Fernández Camillón, beneficiado propio
de Güímar y Candelaria; se le pusieron los nombres "Tomás Crispín"
y fue su padrino don Pedro Leandro García.
En
el padrón parroquial de 1823 figuraba domiciliado en el barrio de Guaza, en la
casa nº 478 de Güímar, con 53 años y la única compañía de su criada María
Delgado, de 54 años. Al igual que su padre y hermano también fue labrador y
alcalde real de Güímar en 1825. En 1826 vivía en Los "Manjuelos",
en la casa nº 506 del municipio, con 57 años, soltero y en compañía de su
criada María Gómez, de 49 años. Figuraba entre los electores elegibles para
cargos municipales en 1847, siendo por entonces el mayor
contribuyente del municipio con una cuota de 1.190'1 r v D. Según el
padrón vecinal de este mismo año vivía sólo, con 79 años y soltero.
Falleció en su domicilio del "barrio de los Majuelos" el 25 de
marzo de
7.-
DON FRANCISCO NÚÑEZ, que sigue la línea.
8.-
DON DOMINGO NÚÑEZ DE LEDESMA
Nació
en Güímar el 31 de octubre de 1728, siendo bautizado el 5 de noviembre
inmediato por el beneficiado don Domingo de Páez y Galdona; se le pusieron los
nombres "Domingo José" y fue su padrino el capitán don Luís Tomás
Baulén de Ponte, vecino de la ciudad de
Don
Domingo recibió sepultura en el convento de Santo Domingo de
Güímar el 9 de febrero de
9.-
DOÑA ISABEL DE LEDESMA y NUÑEZ
Nació
en Güímar el 4 de julio de 1730, siendo bautizada ocho días después por don
Domingo de Páez y Galdona, beneficiado de Güímar y Candelaria; se le pusieron
los nombres "Isabel Lauriana" y fue su padrino el sargento mayor don
Juan Tomás Baulén de Ponte, vecino de la ciudad de
Doña
Isabel fue sepultada en el convento de Santo Domingo Soriano de Güímar, tal
como había dispuesto, el 15 de enero de 1758; contaba 27 años de edad y había
hecho una declaración ante testigos. A su sepelio asistió en dicho convento el
beneficiado con capa; se le hizo encomendación de alma, nueve pausas, oficio de
cuerpo presente, honras y cabo de año; también asistieron capellanes,
"que acompañaron al Beneficio en
ir
a dar gracias a la casa mortuoria"; todo ello por disposición de don Pedro
Núñez, padre de la difunta.
10.-DON
AGUSTÍN ANTONIO NÚÑEZ (1732-1796), TENIENTE DE
BENEFICIADO
y NOTARIO PÚBLICO y SOCHANTRE DE GÜÍMAR
Hermano
menor de los anteriores, nació en Güímar el 16 de septiembre de 1732, siendo
bautizado cinco días después por don Domingo de Páez y Galdona, beneficiado
de las parroquiales de San Pedro de Güímar y Santa Ana de Candelaria; se le
pusieron los nombres "Agustín Antonio" y actuó como padrino don
Bernardo de Torres Marrero, natural de Arafo y vecino de Güímar.
Ante
el deseo de don Agustín Antonio de seguir la carrera eclesiástica, su abuela
materna, doña Ana de Ledesma, mujer de don Juan
Alonso Bencomo, fundó una Capellanía a su favor con un pedazo de tierra
sito en
Habría
de pasar más de una década para que don Agustín Núñez, como era conocido,
recibiese las restantes Órdenes Sagradas de, manos del obispo don Juan Bautista
Servera; así, el 9 de junio de 1770 fue ordenado de Evangelio en la iglesia del
convento de religiosas de Santa Clara de
adscrito
a la parroquia de Güímar, donde auxiliaba al párroco en la celebración de
misas y sacramentos. Hacia 1774 fue nombrado teniente de beneficiado de San
Pedro, cargo en el que continuó durante 22 años, hasta su muerte.
Por
otro lado, en 1777 ya figuraba como capellán de
A
sus responsabilidades unió enseguida las de sochantre y mayordomo de fábrica
de la parroquia (continuaba como tal en 1790). Su trabajo aumentó a partir de
1781, al concedérsele también el empleo de notario público de Güímar, en el
que permaneció hasta su muerte.
El
l0 de marzo de 1788, en el transcurso de una visita pastoral efectuada a Güímar
por el obispo de Canarias don Antonio Martínez de
Dos
días después le presentó también su título de mayordomo de fábrica de la
citada iglesia, que también se le devolvió para que continuase usando de él.
En nueva visita pastoral efectuada a Güímar el 28 de diciembre de 1793, se le
refrendaron sus títulos de sochantre de dicha parroquial y de notario público
del mismo lugar.
El
sacerdote don Agustín Antonio Núñez testó en Güímar el 13 de junio de
1796, dejando "el sitio de su habitación" al presbítero don José
Bernardo Carrillo; nombró albaceas al mencionado sacerdote y al alcalde don
Cristóbal Delgado. Ese mismo día dejaba de existir en su domicilio, a los 63 años
de edad; al día siguiente recibió sepultura en la iglesia de San Pedro. El 24
de septiembre de ese mismo año se celebró un oficio por su alma, encargado por
11.-
DON JUAN VICTORIANO NÚÑEZ
Nació
en Güímar el 12 de enero de 1736, siendo bautizado tres días después en la
iglesia de San Pedro por el beneficiado don Domingo de Páez y Galdona; se le
pusieron los nombres "Juan Victoriano" y actuó como padrino el presbítero
don Cristóbal Hernández Núñez, de la misma naturaleza y vecindad.
VIII.-
DON FRANCISCO NÚÑEZ DÍAZ (O LEDESMA)
Nació
en Güímar el 9 de marzo de 1727, siendo bautizado dos días después en la
iglesia de San Pedro por el presbítero don Francisco Hernández de
El
25 de octubre de 1756 contrajo matrimonio con doña María de Torres y
Ledesma138, natural de Güímar e hija de don Bernardo
de Torres Bencomo139, nacido en Arafo, y de doña Juana Martín de Ledesma (
casados el 6 de julio de 1724); los casó y veló Fray Pedro Núñez,
"Di'.'. del Rosario y Recidente Morador en el Combto de Sto Domingo de este
lug de Guimr", con licencia del beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez;
actuaron como testigos don Bernardo de Torres Marrero "Menor", don
Pedro Rodríguez Cartaya y don Salvador Rodríguez Adrián, de la misma
naturaleza y vecindad.
Don
Francisco recibió sepultura en el convento de Santo Domingo de Güímar el 17
de abril de 177;
de
la que había sido hermano; y el 23 de ese mismo mes de abril se le hizo otro
oficio igual en dicho templo por
De
este enlace nacieron tres hijos:
1.-DON
FLORENTÍN NÚÑEZ y T0RRES (1761-1821), BENEFICIADO PROPIO
DE
GÜÍMAR y CAN6NIGO FUNDADOR DE
Entre
los muchos güimareros que siguieron la llamada vocacional uno de los más
ilustres fue el sacerdote don Florentín Núñez y Torres. Tras su ordenación
fundó en su pueblo natal una escuela pública, en la que además impartía
Latinidad, Filosofía y Teología a los que se iniciaban en la carrera eclesiástica;
fue beneficiado de Güímar durante un cuarto de siglo, siendo el segundo güimarero
que regentó en propiedad la parroquia de San Pedro; en su etapa y gracias a su
empuje se procedió a la reedificación de dicho templo, que quedó casi como
luce en la actualidad; obtuvo los títulos de ministro calificador y comisario
del Santo Oficio de
Nació
en Güímar el 16 de octubre de 1761. Cuatro días después fue bautizado en la
iglesia de San Pedro Apóstol por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado
propio de dicha parroquial y de Santa Ana de Candelaria; se le pusieron los
nombres "Florentín jesús del Socorro" y actuó como padrino su
abuelo materno don Bernardo de Torres
Bencomo, natural de Arafo y vecino de Güímar.
Deseosos
sus padres de que siguiese la carrera eclesiástica, lo pusieron a aprender las
primeras letras con los frailes dominicos del convento güimarero. En 1767
solicitaron para él la capellanía que había fundado su tío abuelo el capitán
don Pedro de Torres Marrero, que se hallaba vacante; al ser único opositor, ésta
le fue adjudicada el 7 de febrero de ese mismo año. En 1771 ingresó como
hermano en
En
En
la mañana del l de abril de 1786, también sábado, fue ordenado de Evangelio
en la iglesia del Monasterio de San Ildefonso de Las Palmas.
Finalmente,
en la mañana del sábado 10 de junio de ese último año, fue ordenado de presbítero
en la iglesia del convento de San Bernardo de Las Palmas. Recibió las dos últimas
Órdenes Sagradas de manos del nuevo obispo de Canarias don Antonio Martínez de
Tras
celebrar su primera Misa en el templo parroquial de Güímar, desde el mismo año
de su ordenación el nuevo sacerdote quedó adscrito a la parroquia de San
Pedro, donde comenzó a colaborar con los sucesivos beneficiados, don Luís
Ambrosio Fernández del Castillo, don Pedro José de Acosta y Abad y don
Francisco Cruz Alayón, conjuntamente con el también presbítero don Agustín
Antonio Núñez.
A
poco de su ordenación, don Florentín fundó en Güímar una escuela pública,
en la que además de las primeras letras impartía Latinidad, Filosofía y
Teología a los que se iniciaban en la carrera eclesiástica. Entre los alumnos
que llegaron a ordenarse de presbíteros recordamos a sus sobrinos, don Nicolás
y don Antonio Rodríguez Torres, don Antonio Mauricio Jorge Perdomo de Fleitas,
don José Domingo Hernández de Castro, don Hipólito Casiano Bello y don Juan
de Castro y Baute; este último le sustituyó al frente de la escuela,
cuando tuvo que renunciar a ella al ser nombrado párroco de San Pedro.
El
6 de marzo de 1794, habiendo vacado el Beneficio parroquial de San Pedro de Güímar
y de Santa Ana de Candelaria, el presbítero Núñez fue nombrado beneficiado
servidor por el obispo don Antonio Tavira y Almazán, haciéndose cargo de ella
tres días después. El primer gran reto con el que se enfrentó en tan
importante destino fue la reedificación de la iglesia parroquial matriz de San
Pedro Apóstol, pues en la visita que hizo a Güímar el mencionado obispo
Tavira entre los días 25 de diciembre de 1793 y 1 de enero de 1794, ordenó se
exhortara
(...)
al Pueblo a concurrir a la obra de
En
ese mismo mes de enero se eligió al teniente coronel don Bernardo de Torres
Marrero como depositario para recoger los alcances de las cofradías y las
limosnas de los feligreses destinados a dicha reedificación; este ilustre
militar fue al mismo tiempo el autor de los planos del nuevo cuerpo principal de
la iglesia y director de las obras.
Comenzó
desde entonces la cuenta del dinero recaudado, que se fue entregando por el
recaudador al beneficiado, quien era el encargado de distribuirlo según los
gastos se iban produciendo. En este sentido, don Florentín solicitó al cabildo
en 1799 una licencia de madera para las obras de edificación de la parroquia.
A
los pocos meses de su toma de posesión, le tocó al Sr. Núñez inaugurar la
capilla que había sido construida por los vecinos del lugar de Güímar
pertenecientes a la parte de arriba, en honor de San Pedro Apóstol, patrono del
pueblo; una vez practicada la dotación de bienes y reconocida la decencia y
aseo de ornamentos y vasos sagrados, necesarios para la celebración del Santo
Sacrificio, el 28 de julio de 1794 procedió a la bendición, con arreglo al
Ritual Romano, y celebró la primera Misa.
Por
sendos autos del citado obispo Tavira y Almazán, dado a 17 de octubre de 1795,
tras su visita a este Valle, se crearon las parroquias de Santa Ana de
Candelaria y San Juan Degollado de Arafo, desmembradas de Güímar, por lo que a
partir de entonces don Florentín Núñez figuró con el título único de
beneficiado servidor de San Pedro Apóstol de Güímar.
El
13 de julio de 1797 se le adjudicó
El
1 de agosto de 1800, precedidas las diligencias de derecho de concurso y oposición,
don Florentín obtuvo Real presentación y colación canónica del Beneficio que
ocupaba, reconociéndosele así el brillante ministerio que había desempeñado
hasta entonces a plena satisfacción del vecindario. La primera comisión
destacada que se le asignó fue la
bendición
de la nueva iglesia de Fasnia, construida por los vecinos en obedecimiento del
auto de don Manuel Verdugo de 19 de octubre de ese mismo año, por ser titular
de la parroquia matriz de aquella; la apertura al culto tuvo lugar el 1 de
noviembre siguiente.
En
cuanto a su iglesia de San Pedro, hallándose ya construida la parte principal
de ella, se dirigió al obispo en escrito de 20 de mayo de 1802 solicitando
licencia para la bendición y celebración de Misa; en dicho memorial se resumía
el proceso de reedificación del templo: (...)
estos feligreses de
Pero
deseosos hasta los más pobres convezinos de reedificar todo el templo y
animados del Ilmo. Sr: Don Antonio Tavira, antecesor de S.I., en su Santa
General visita, se siguió acopiando materiales y con anuencia del Ilmo. Prelado
se tapiaron los arcos de las nuevas capillas, sirviendo estas de Iglesia y se
derribaron las antiguas naves que ya mis parroquianos han conseguido ver
reedificadas a costa de sus propios haberes y sudor de sus personas con mucho
gusto.
Mas,
aunque los cimientos de las nuevas naves por ambos costados fueron abiertos casi
siguiendo en todo los vestigios de los antiguos, no aconteció lo mismo con los
del frente porque a lo largo se aumentaron algunas varas en la mayor parte del
templo. Lo que pongo en noticia de S.I. para que si tiene a bien se bendiga el
nuevo cuerpo de
El
obipo canario don Manuel Verdugo, por auto dado el 18 de junio siguiente en su
visita pastoral a la ciudad de Santa Cruz de
En
relación con las Fiestas Patronales de San Pedro Apóstol, en los años en que
don Florentín estuvo al frente de la parroquia, conocemos un curioso mandato
del obispo Verdugo, fechado en 1804 y dirigido a aquel:
(...)
Habiendo llegado a nuestra noticia que contra el respeto y veneración que se
debe al templo del Señor y los principios de la sana disciplina, se representa alternativamente
una comedia en las mismas puertas de las Hermitas de San Pedro de Arriba y San
Pedro de Abaxo, en las vísperas del día de este Santo Apóstol ya presencia de
todo el Clero y Hermandad que concurren formando cuerpo entre la multitud que
asiste a presenciar este acto dentro y Juera de las enunciadas Hermitas;
mandamos al Venerable Párroco que por ningún motivo permita semejante espectáculo
en aquellos sitios ni asista a él con el Clero y Hermandades, puesto que lexos
de servir de edificación aparta al Pueblo del verdadero espíritu de devoción
y puede a las veces ocasionar desórdenes y contiendas que turben la paz en el
mismo sitio a que no deben concurrir los fieles sino penetrados del espíritu de
Religión para que sus oraciones y alabanzas sean aceptas y agradables a los
ojos del Señor: y nos prometemos de la prudencia y celo ilustrado del actual Párroco,
que en caso de resistencia de algunos de sus Parroquianos (lo que esperamos),
les instruirá con suavidad y razonamiento persuasivos de la necesidad que nos
ha obligado a dar esta providencia así por no faltar a nuestro deber de
conducir a los fieles por el recto camino, como para cumplir con toda la
exactitud (...) con lo que sabiamente está mandado en Real Cédula de 19 de
noviembre de 1771 (...).
Suponemos
que don Florentín tuvo el suficiente tacto como para evitar absurdos
enfrentamientos con sus paisanos, ante una medida incomprensiblemente drástica.
En
los años que siguieron nuestro biografiado continuó centrado en su labor
ministerial, fundamentalmente en la realización de mejoras en la parroquia que
regentaba. Así, hasta el mes de febrero de 1804 ya se habían invertido en las
obras del templo 6.819 pesos corrientes, 7 reales de plata y 15 cuartos. En el
período comprendido entre 1804 y 1819 se efectuaron nuevas obras en la iglesia,
sobre todo en la sacristía, presbiterio y torre; esta última quedó levantada
en la época de don Florentín hasta su primer cuerpo. Por último, se construyó
el atrio y un decente y hermoso tabernáculo por el maestro don Lucas Navarro
que, junto con las demás obras, dio una nueva imagen a este templo. En estas
laboriosas tareas contó el Sr. Núñez con dos fieles colaboradores, que
ocuparon en distintas épocas el cargo de mayordomo de fábrica de San Pedro,
ellos fueron los presbíteros don Nicolás Rodríguez Torres y don Isidro
Quintero y Acosta; como colector tenía a don José Bernardo Carrillo y en el
resto de sus ocupaciones lo auxiliaron los también presbíteros don Antonio
Mauricio Perdomo y Fleitas, don José Domingo Hernández de Castro, don Hipólito
Casiano Bello, don José Elías Hernández y el prior del convento dominico de
la localidad Fray Roberto González.
NOTAS:
137.-
El 7 de abril de 1812 don Cristóbal Delgado Tonazo y doña Isabel Hernández Núñez,
". del Lugar de Guimar y residentes en esta ciudad", fundaron en
De
este modo, el 22 de septiembre el provisor y vicario general del Obispado, Dr. Albertos,
erigió en espirituales dichos bienes y los adjudicó a don Félix. Finalmente,
el 16 de noviembre de 1812 el mismo provisor lo "declaró por consentido y
pasado en autoridad de cosa juzgada".
138.-
Nacida en Güímar en 1737, octava de nueve hermanos; entre éstos destacó don
Bernardo de Torres Marrero y Ledesma (1726-1807), teniente coronel de Milicias,
comandante de Armas y alcalde de Güímar, que casó en 1750 con doña Felipa
Rodríguez Adrián, sin descendencia.
139.-
Nacido en Arafo. Hijo del capitán don Juan de Torres y de doña Paula Marrero.
Yerno de don Francisco Rodríguez López y de doña Juana de Ledesma.
Marzo
de 2008.
Fuente
consultada:
Octavio
Rodríguez Delgado
El
Dr. Don Agustín Díaz Núñez
Su
vida, su familia y su obra (2 tomos)
Edición:
Caja Rural de Tenerife, Cabildo Insular de Tenerife, Cajacanarias.
ISBN:
84-7985-046-9. Santa Cruz de Tenerife, 1996.