DE APELLIDOS GUANCHES Y EUROPEOS

CAPITULO II (III)

 

  Kebehi Benchomo *

 

2.- DON DOMINGO DÍAZ NÚÑEZ.

Hacia 1622 se unió en matrimonio a doña María Francisca y fueron vecinos de Candelaria en Arafo. Don Domingo Díaz testó en 1651 ante don Mateo de Heredia y otorgó codicilo en 1661, dejando dos misas rezadas por su alma, que había de decir el beneficiado tras su muerte. Falleció el 13 de noviembre de 1669, recibiendo sepultura en el convento de Candelaria.

De esta unión nacieron en Arafo doce hijos:

A) Don Manuel Francisco Núñez. Hacia 1653 contrajo matrimonio con doña Petronila María Marrero, hija de don Mateo Monso y de doña Inés Marrero; la carta de dote fue otorgada, el 7 de octubre de 1657 ante don Mateo de Heredia.

Procrearon tres hijos, que fueron bautizados en Candelaria: Don Juan (1653), que casó en 1687 con doña María Albertos; doña María Francisca (1655), esposa desde 1682 de don Francisco Manero; y doña María Candelaria (1658), casada en 1684 con don Diego Rodríguez de Mena.

Una vez viudo, hacia 1665 don Manuel Francisco contrajo segundas nupcias con doña María Pérez, hija de don Lázaro Martín Pérez y de doña Sebastiana María de Castro. De este matrimonio nacieron otros siete hijos, también bautizados en Candelaria: Don Asencio Francisco 109 (1665), casado hacia 1693 con doña Isabel Rodríguez; doña Ana Díaz (1667), que casó con el alférez don Juan Monso, vecino de El Sauzal; doña María (1669); don Gaspar (1671); don Manuel (1673); Doña María (1674), única bautizada en Güímar; y don Luís Francisco de Castro Núñez 110 (1676), teniente capitán de Milicias, que casó con doña Luisa Rodríguez y fue vecino de Las Cuevecitas, donde testó en 1750. Doña María Pérez testó en 1721. En 1772 se procedió a la partición de los bienes de don Manuel Francisco, ante el escribano don Juan Ascanio Uribarri.

B) Don Andrés González (o Díaz) Hacia 1654 contrajo matrimonio con doña Rufina Albertos Marrero, nacida en 1630 e hija del alférez don Antón Albertos y de doña Juana Marrero Ximénez; la carta de dote también fue otorgada ante Heredia. Fueron vecinos de Arafo, donde nacieron sus cinco hijos: Don Juan (1655), bautizado en Güímar; doña María (1660), bautizada en Güímar; doña Francisca (1667), bautizada en Candelaria; doña Catalina (1669), bautizada en Güímar; y doña Juana (1673), bautizada en Candelaria.

C) Don Joaquín Núñez

Siendo vecino de Geneto se casó con doña María Rodríguez, hija de don Pedro Hernández y de doña María Rodríguez, vecinos de la Ciudad en El Rosario; la carta de dote fue otorgada el 7 de octubre de 1657 ante el escribano público don Mateo de Heredia. Fueron vecinos de La Laguna.-

D) Doña Juana Francisca Díaz

Nació en Arafo. Hacia 1658 contrajo matrimonio con don Luís Díaz Adrián "el Viejo"1l1, hijo de don Juan Rodríguez Adrián y doña Juana Díaz; la carta de dote fue otorgada el 8 de octubre de 1657 ante don Mateo de Heredia, después del casamiento. Fueron vecinos de Candelaria en Las Cuevecitas y Araya.

Conocemos seis hijos, bautizados en Candelaria: Don Luís, que casó en Güímar en 1678 con doña Juana de la Encarnación Pérez de Ledesma y, muerta ésta, contrajo segundas nupcias en Candelaria en 1735 con doña Margarita Rodríguez; don Juan; don Francisco (1659); doña María Díaz (1662), casada en 1686 con don Juan de Ledesma; don Pedro (1666); y doña Francisca (1668), esposa desde 1692 de don Tomás de Ledesma.

El día 18 de abril de 1690 una hija suya recibió sepultura en la parroquia de Santa Ana; por entonces don Luís era vecino "de la Cuevesita".

El 27 de diciembre de 1693 fue enterrada en el mismo templo otra de sus hijas, siendo por entonces vecino "en Araya". y el 6 de agosto de 1700 fue sepultado otro de sus niños en la citada iglesia, figurando en esa época como "va. de Candelaria".

Doña Juana Díaz falleció el 18 de abril de 1671. Se le hicieron los funerales en la iglesia de San Pedro de Güímar y recibió sepultura en el convento de Candelaria. Le sobrevivió su marido.

E) Doña María Francisca

Nació en 1623, siendo bautizada el 6 de febrero de dicho año en la, iglesia de Santa Ana de Candelaria por el Br. don Diego Sánchez Martínez, "Beneficiado deste beneficio de Candelaria y su termino"; se le puso por nombre "María" y fue su padrino don Juan Núñez, vecino de dicho lugar.

Contrajo matrimonio con don Baltasar Pérez ( o Rodríguez, o Hernández).

F) Doña María

Gemela de la anterior, nació y fue bautizada el mismo día que aqueIla, por el mismo sacerdote y con el mismo padrino.

G) Doña Catalina Díaz.

Nació en 1629, siendo bautizada el 30 de enero de dicho año por el Br. don Juan González García; se le puso por nombre "Catalina" y fue su padrino don Jacinto Pestano.

H) Doña Isabel Díaz

Gemela de la anterior. Nació y fue bautizada el mismo día por el beneficiado González y con el mismo padrino.

I) Don Matías Díaz (o González)

Nació en 1634, siendo bautizado el 1 de mayo de dicho año por el beneficiado don Francisco Hernández Barroso; se le puso por nombre "Matías" y fue su padrino don Jacinto Pestano.

El 18 de enero de 1649 contrajo matrimonio con doña María González; los casó y veló don Juan Díaz de Lugo, beneficiado de las parroquiales de San Pedro de Güímar y Santa Ana de Candelaria; fueron sus padrinos don Blas González y doña Ana González, vecinos de Arico, y "testigos a los ber casar y belar" don Pedro Coello, don Mateo Bello, don Gonzalo Díaz y "otros muchos v. de dho Beneficio".

Tuvieron cinco hijos, que fueron bautizados en Candelaria: Doña María (1654); don Pedro (1666); doña Inés (1670); doña Francisca, esposa desde 1687 de don Juan Rodríguez; y don Juan, casado en 1696 con doña Ángela García.

J) Doña Sebastiana María Francisca

Nació en 1636, siendo bautizada el 22 de enero de dicho año por el beneficiado de Güímar y Candelaria; se le puso por nombre "Sebastiana" y fue su padrino [ilegible] de Torres.

El 5 de noviembre de 1666 contrajo matrimonio en la iglesia de Santa Ana de Candelaria con don Nicolás Manuel Bello, natural de Güímar e hijo de don Manuel Bello y de doña María Sánchez; los casó y veló Fray Domingo de Fleitas, con licencia del beneficiado; fueron sus padrinos el Sr. Mesa y doña Ana Perera, y actuaron como testigos don Bartolomé, don Benito González, don Miguel Díaz "y otros muchos v. deste lugar de Candelaria".

De esta unión nacieron seis hijos, bautizados en Candelaria: Doña María (1674); don Nicolás (1675); doña María (1678), casada en 1701 con don Antonio Pestano de Medina; doña Elena (1680), esposa desde 1703 de don Domingo "el Morisco", esclavo del capitán general de Canarias; don José (1683), que casó en 1705 con doña Francisca Ramos; doña Luisa (1687), casada en 1708 con don José Delgado.

K) Doña Francisca

Nació en 1638, siendo bautizada el 5 de abril de dicho año por el Br. don Juan Díaz de Lugo, "Cura y Beneficiado de la parroquial de Señor San Pedro de Guimar y Candelaria"; se le puso por nombre "Francisca" y fueron sus padrinos don Jacinto Pestano y doña Francisca Viscaína, vecinos de dicho lugar.

L) Doña Lucía Francisca

Nació en 1640, siendo bautizada el 16 de diciembre de dicho año por el beneficiado don Juan Díaz de Lugo; se le puso por nombre "Lucía" y fueron sus padrinos don Jacinto Pestano y doña Francisca Vscaaína.

M) Don Tomás Díaz. Nació en Arafo.

N) Doña Ana Díaz

Hacia 1664 contrajo matrimonio con el alférez de Milicias don Juan Martín de Castro, hijo de don Lázaro Martín Pérez Ximénez y de doña Sebastiana María de Castro Fariña; había sido dotada en ese año ante varios testigos. Fueron vecinos del Pago de Araya y no consta que tuviesen sucesión.

Doña "Ana Díaz" otorgó una memoria de testamento ante don Manuel Fernández Heredia, escribano público, el 21 de marzo de 1679; dejó una misa perpetua al Santísimo Sacramento, en su día u octava, en la iglesia de San Pedro de Güímar; que impuso sobre un sitio de higueras, tierra calma, casas pajizas y una casa de teja, en el citado pago de Araya, donde figuraba avecindada. La primera "mujer del Alférez Juan Martín" murió en Candelaria el 20 de junio de 1679; había hecho memoria de testamento y mandó que se la enterrase en el convento de dicho lugar; le acompañaron en su entierro el cura y el sacristán, con capa y cruz alta, se le hicieron tres pausas y "tuvo asistencia".

Hacia 1680 el alférez don Juan Martín de Castro contrajo segundas nupcias con doña Ana Pérez (también llamada María Pérez); ya estaban casados en noviembre de dicho año. Se establecieron en el Pago de Araya, donde nacieron sus cinco hijos, que fueron bautizados en Candelaria: Don Juan Martín (1681), que casó dos veces, la primera en 1704 con doña Cecilia Díaz y la segunda en 1708 con doña Catalina Núñez; don José (1683); don Francisco de Castro Martín (1684), ' de Candelaria en el pago de Araya", quien en una cláusula de su testamento otorgado 14 de diciembre de 1710 dejó una misa cantada a la Virgen del Carmen, a decir en la parroquia de San Pedro, en la Capilla de los Castro, por el fundador y sus padres, para la que dejó de limosna 8 reales cada año; don Diego Martín (1684), gemelo del anterior, que casó en 1709 con doña María Pérez Estévez; y doña María (1687).

Doña María testó el 13 de abril de 1680. En este mismo año, el alférez don Juan Martín y su segunda esposa fueron padrinos de un bautizo en Santa Ana. Doña "María Pérez, mujer del alférez Juan Martín" murió en el término de Candelaria el 11 de marzo de 1686, siendo sepultada en la parroquia de Santa Ana; no había testado; en su sepelio la acompañó cura y sacristán, con capa y cruz alta; se le hizo un oficio de cuerpo presente y tres pausas por la calle, y tuvo gracias; además se le hizo oficio de cabo de año. Un hijo de ambos falleció en el mismo pueblo el 21 de octubre de 1688.

El alférez don Juan Martín de Castro, "vecino deste lugar de Candelaria", falleció en este pueblo el 21 de enero de 1689; "izo memoria y se mandó enterrar en la parroquia"; le acompañó cura y sacristán, con capa y cruz alta; tuvo tres pausas por la calle y se le hicieron dos oficios y cabo de año. Dejó en su testamento una misa rezada a la iglesia de San Pedro, con una limosna de un tostón viejo.

El 2 de enero de 1695 se enterró en el convento de Candelaria otra hija suya, de la que era tutor don Baltasar Pérez, vecino de Arafo., y el 14 de diciembre de 1710 testó ante testigos don Francisco de Castro Martín, vo de Candelaria en el pago de Araya e hijo del Alf., Juan Martín de Castro y Ana Péres; en una cláusula de su testamento dejó una misa cantada a la Virgen del Carmen, a decir en la parroquia de San Pedro, en la Capilla de los Castro, por el fundador y sus padres, para la que dejó de limosna 8 reales cada año.

Ñ) Don Luís Díaz

3.- DON JUAN NÚÑEZ

Hacia 1624 contrajo matrimonio con doña María Ximénez, hija de don Luís Pérez y de doña María Ximénez ll2; el recibo de dote a favor de la contrayente fue otorgado en 1627 por don Juan Núñez, hijo de don Gaspar Núñez, ante don Salvador Fernández Villarreal. Fueron vecinos de Güímar.

Don Juan testó a comienzos de 1670 ante don Manuel Gómez Hurtado, dejando 100 misas por su alma, de las cuales 20 se habían de decir en el convento de Candelaria, 20 en el de Güímar y 60 en la iglesia de San Pedro. Falleció en Güímar el 9 de enero de ese mismo año y recibió sepultura en la citada parroquia; en el momento de su muérte se hallaba viudo de doña María Ximénez.

Procrearon nueve hijos:

A) Doña María Ximénez Núñez

Nació en 1625, siendo bautizada con "oleo y crisma" el 22 de octubre de dicho año por Fray Félix de Fonseca, "Prior deste convento de Ntra Sra de Candelaria", con licencia del beneficiado; se le puso por nombre "María" y fueron sus padrinos don Juan Batista y doña Francisca Marrero.

El 6 de mayo de 1652 se unió en matrimonio en Güímar con don Martín de Ledesma, hijo de don Bartolomé de Ledesma y de doña Isabel García, casados en La Orotava; los casó y veló el beneficiado don Juan Díaz de Lugo, actuando como padrinos don Pedro Nvarez y doña Juana de Ledesma, y como testigos don Cristóbal de Ledesma, don Amaro González, don Cristóbal González y otros muchos vecinos de dicho lugar.

De este enlace nacieron ocho hijos: Doña Ana de Ledesma, que casó hacia 1665 con don Juan Alonso Bencomo; Don Domingo (1652); doña María Ximénez (1653), casada en 1677 con don Miguel Díaz; don Diego (Martín) de Ledesma (1654); don Cristóbal de Ledesma (1657), que casó en 1688 con doña María Ana García; doña Juana de Ledesma (1659), esposa desde 1692 de don Francisco Rodríguez López, fueron abuelos del teniente coronel don Bernardo de Torres Marrero, bisabuelos del canónigo don Florentín Núñez y Torres y tatarabuelos del Dr. don Agustín Díaz Núñez, todos ellos naturales de Güímar; don Domingo (1661); y don Tomás de Ledesma (1663), casado en 1692 con doña Francisca Díaz Adrián, fueron abuelos del notario y alcalde don Pedro Hernández Núñez y del provincial dominico Fray Luís Núñez, de los que nos ocuparemos más adelante.

Doña María Ximénez testó en 1693 ante Reguilón. y don Martín lo hizo el 17 de diciembre de 1696 ante el mismo escribano.

B) Don Juan

Nació en 1629, siendo bautizado el 5 de febrero de dicho año por el Br. don Juan González García, beneficiado de Güímar y Candelaria; se le puso por nombre "Juan" y fue su padrino don Juan Batista; tenía óleo y crisma.

C) Doña Ana Díaz Ximénez.

Nació en 1630, siendo bautizada el 20 de junio de dicho año por el Br. don Francisco Fernández Barroso, beneficiado del Valle; se le puso por nombre "Ana" y fueron sus padrinos don Álvaro Hernández y doña María Perera.

El 7 de marzo de 1649 contrajo matrimonio en Güímar con don Cristóbal de Castro, hermano del presbítero dominico Fray Juan de Castro e hijo de don Francisco de Castro Bencomo y doña Isabel Francisca Fariña Sánchez; los casó el beneficiado don Juan Díaz de Lugo, actuando como padrinos don Cristóbal Jiménez y doña María Francisca, y como testigos don Francisco de Castro, don Juan Pestano, don Diego Pérez y otros muchos vecinos de dicho lugar. Se velaron en la misma iglesia de San Pedro el 2 de abril inmediato.

Procrearon catorce hijos: Fray Francisco José de Castro Bencomo l13 (1650), sacerdote dominico; doña María de Castro (1651), casada en 1675 con don Félix Pestano; doña Ana (1653); don Francisco (1655); doña Josefa (1657); doña María Ximénez (1658); don Juan de Castro (1660), que casó en 1687 con doña Inés Francisca Díaz Pérez; doña Catalina (1662); don Alonso (11664); doña Isabel Díaz de Castro (1666), esposa desde 1685 de don Francisco Suárez de Miranda, natural éste de Tacoronte, padres de don Juan Suárez de Miranda, nacido en Güímar, que en 1707 recibió la Tonsura y Órdenes Menores en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Concepción de La Laguna; don Matías de Castro (1669), casado en 1693 con doña María Francisca Candelaria González; don Cristóbal (1671); doña María (1673); y don José de Castro.

D) Don Juan Núñez "el Mozo".

Nació en 1632, pues según un índice de bautismos que se conserva en el archivo parroquia! de la iglesia de San Pedro fue bautizado en ese año, pero ha desaparecido el folio 124 del libro 10, donde se hallaba inserta su partida.

Hacia 1662 contrajo matrimonio con doña Juana Francisca Rodríguez de Mesa, hija de don Cristóbal Ramos y doña Catalina Rodríguez de Mesa, vecinos de Arafo. Frutos de este enlace fueron 15 hijos: Doña María (1663); doña Catalina Díaz (1665), casada en 1695 con don Felipe Marrero; don Juan Núñez Ximénez (1666-1750), esposo desde 1707 de doña María Benítez Bencomo; don Francisco (1669), casado hacia 1698 con doña María Andrés Texera; doña María (1671), casada hacia 1699 con don Amaro Marrero Fariña; don Domingo (1672); doña María (1673); doña Inés Díaz (1676-1729), que casó hacia 1704 con don Tomás Bello de Ledesma; doña Juana (1678); don Domingo (1680), que casó en 1726 con doña Ana González y contrajo segundas nupcias en 1764 con doña María Gutiérrez; doña Ana Díaz Núñez (1682-1741), esposa desde 1711 de don Salvador Pérez Dueño; doña María (1685); don Pedro (1688); doña María (1692); y doña Inés (1693).

En 1696 don Juan Núñez contrajo segundas nupcias con su cuñada doña Inés Rodríguez de Mesa. De este segundo enlace nacieron dos hijos: Don Juan (1696); y don Domingo Núñez (1701).

E) Doña Inés DíazNúñez.

Nació en 1633, siendo bautizada hacia el mes de diciembre de dicho año por el beneficiado don Francisco Fernández Barroso; se le puso por nombre "Inés" y fue su padrino don Gaspar García de Guzmán.

Desgraciadamente falta el folio 128 del libro 10, en la que figura el comienzo de su partida con la fecha exacta de su bautismo.

Hacia 1654 casó con don Sebastián Hernández de Oliva, hijo de Sebastián Hernández Oliva y de doña María Ramos l14. Tuvieron diez hijos: Don Pedro Hernández Oliva (1655); don Juan Hernández Oliva (1656-1735), que casó hacia 1682 con doña María del Rosario Delgado, padres del presbítero don Tomás Hernández de Oliva, ya mencionado con anterioridad [III.1.B]; don Domingo Hernández de Oliva (1659-1744), esposo desde 1693 de doña Beatriz Sánchez y en segundas de doña Catalina Alonso, padre con la primera de don Lucas Hernández Guapo, progenitor de los capitanes don Domingo115 y don Juan Hemández de la Rosa l16, bisabuelo del presbítero don José Elías Hernández y tatarabuelo del también sacerdote don Juan Elías Hernández, ambos naturales de Güímar; don Sebastián (1661); don Diego Hernández Oliva (1664-1716), casado hacia 1697 con doña Luisa Álvarez de Acevedo, padres del sacerdote don Pedro Hernández de Oliva y Álvarez de Ledesma117 y del presbítero agustino Fray Sebastián Álvarez l18, abuelos de Fray Diego Pérez Álvarez (1714-1774), asimismo sacerdote y predicador general agustino, morador durante muchos años en el convento del Santísimo Cristo de los Dolores del lugar de Tacoronte, y bisabuelos de don Francisco Hernández Marrero, que practicó una información de nobleza en 1824, con ilustre sucesión ya mencionada [III.2.A]; don Pedro Hernández de Oliva (1665-1717), casado con doña María Pérez; doña Catalina Díaz de Oliva (1671), casada hacia 1703 con el alférez don Diego Alonso Bencomo, natural de Arafo, padres del presbítero don Cristóbal Alonso Núñez l19, beneficiado propio de Güímar, y ascendientes de los Delgado- Trinidad; don Francisco (1672); doña Anastasia Díaz (o de Oliva, o Hernández Díaz) (?-1765), que casó en 1707 con el alférez don Cristóbal García Ruiz (o Cano ), quien falleció en 1708, y una vez viuda contrajo segundas nupcias en 1716 con el también alférez don Juan Delgado Trinidad 120, de quien enviudó en 1739; y doña María Díaz ( o Ramos de Oliva), que fundó una capellanía y otorgó escritura de reconocimiento en 1706.

Don Sebastián Hernández de Oliva figuraba como herrero en 1672. Testó en Güímar el 3 de diciembre de 1698 ante el escribano de la isla don Bernardino Reguilón.

F) Doña Catalina

Nació en 1636, siendo bautizada el 26 de noviembre de dicho año por el beneficiado don Francisco Hernández Barroso; se le puso por nombre "Catalina" y fue su padrino don Bartolomé Delgado, vecino de dicho lugar.

G) Doña Catalina

Nació en 1637, siendo bautizada el 30 de noviembre de dicho año por el Br. don Juan Díaz de Lugo, beneficiado de Güímar y Candelaria; se le puso por nombre "Catalina" y fue su padrino don Miguel Pérez; tenía óleo y crisma.

H) Don AlonsoXiménez

Nació en 1638, siendo bautizado en la iglesia de San Pedro de Güímar el 17 de noviembre de dicho año por el beneficiado don Juan Díaz de Lugo; se le puso por nombre "Alonso" y fue su padrino don Francisco Ramos, vecino de dicho lugar.

Hacia 1674 se casó con doña María (Yanes) de Rojas, hija del alférez don Juan Yanes de Rojas Govierno y de doña María Viscayna, hija a su vez de don Marcial Fariña y de dóña lsabel Francisca, vecinos de Arafo.

El 11 de enero de 1708 don Alonso y doña María fundaron una capellanía en La Laguna, ante don José Isidro Uque Osorio, nombrando primer capellán a su hijo don Juan Alonso, por entonces clérigo de Menores.

Don Alonso Ximénez recibió sepultura en la iglesia de San Pedro el 5 de diciembre de 1719; había testado y dejado 50 misas rezadas por su alma; a su entierro asistió el beneficiado con capa, e hizo encomienda y cuatro pausas por la calle; en la parroquia se le hizo oficio de cuerpo presente, con vigilia y misa cantada; al segundo día oficio de honras, también con vigilia y misa cantada, y se dieron gracias; a todas las funciones acompañaron y asistieron los capellanes de dicha parroquia y los religiosos del convento dominico de la localidad, quienes dijeron misa; se puso de ofrenda media fanega de trigo y medio barril de vino. Le sobrevivió su esposa doña María de Rojas, quien murió en 1738.

Procrearon ocho hijos: Don Juan. (1675); don Benito (1678), casado en La Habana; don Felipe Ximénez (1680-1738), que casó en 1716 con doña Rosa María Leandro García, abuelos de don Pedro Ximénez Núñez, capellán, clérigo minorista y sochantre de Candelaria, y de don Miguel Benito Ximénez, capellán y clérigo minorista, ambos nacidos en Güímar; continuará…

 NOTAS:

109 Padres de don Asencio Francisco Núñez "el Menor", natural del Pago de Barranco Hondo, pero en el sector jurisdiccional de San Amaro o El Rosario (que dependía aún de La Laguna), que casó con doña María de los Ángeles López del Castillo, nacida en La Matanza e hija de don Lucas López del Castillo y de doña María de los Ángeles. De dich~ unión nacieron en el citado pago siete hijos: doña Catalina (1733); don Luis Ambrosio Femández del Castillo (1738-1788), beneficiado propio de Adeje y Güímar; doña Francisca (1740); don Juan Antonio (1742-1835), decano de los sacerdotes del Valle, capellán y colector de Güímar, además de importante propietarío agrícola; don Antonio, que casó en 1772 con doña InésRodríguez del Castillo, padres de don Juan Núñez del Castillo (1779-1863), capellán de Barranco Hondo, mayordomo de la ermita de San Amaro, teniente de cura en Fasnia y párroco propio de Candelaría durante 35 años; don Agustín, que casó en 1777 con doña María Antonia del Castillo; y doña Josefa del Castillo, que contrajo matrimonio con don Pedro Leandro García, vecino de Güímar, padres del teniente coronel graduado don Ignacio García del Castillo. Todos ellos, a pesar de los límites políticos del lugar de nacimiento, se sintieron profundamente candelarieros.

110 Nació en el Pago de Barranco Hondo en 1676, siendo bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por Fray Alonso de Aguiar, de la orden de Predicadores, y fueron sus padrinos don Juan Lorenzo y doña Lorenza María, "v. deste beneficio".

Hacia 1696 contrajo matrimonio en Candelaria con doña Luisa Rodríguez, con quien no tuvo sucesión. Fueron vecinos de Malpaís en 1722 y de La Cuevecita en 1742. Don Luís Francisco siguió la carrera militar; figuraba como alférez de Milicias desde 1715 y continuaba como tal en 1734; luego ascendió a teniente capitán, empleo con el que ya aparecía en 1742. Simultáneamente, don Luís Francisco desempeñó el cargo de mayordomo de la fábrica parroquia! de Santa Ana, desde 1715 hasta 1718. También actuó como "partidor". Siendo alférez y vecino de Candelaria, dejó un tributo de 30 reales cada año a la iglesia de San Pedro de Güímar, a pagar cada 13 de enero, sobre cinco almudes de viña en la Ladera de Güímar y tres fanegadas de tierra y viña en Araya, en la Cueva, y otras seis fanegadas de tierra en el mismo Araya, donde llaman El Rincón. Apadrinó a los hijos de don Pedro Lorenzo de Barrios, condestable del Castillo de Candelaria, y de su esposa doña María de la Encarnación Rodríguez, nacidos entre 1716 y 1726. Fue albacea del alférez don Pablo Hernández, vecino de Arafo, que falleció en 1732. También fue padrino de su sobrino don Juan Antonio del Castillo (futuro sacerdote), bautizado en 1742. En 1743 fue sepultada en el Convento Real de Candelaria doña Luisa Rodríguez, "mujer del Capitán don Luís Francisco"; hizo memoria de testamento, en la que nombró albacea a su marido y al hermano de éste don Asencio Francisco. El teniente capitán don Luís Francísco de Castro Núñez testó en 1750, siendo vecino de "La Cuevecita".

111 Hermano del capitán don Francisco Rodríguez (o Díaz) Adrián Bencomo y del alférez don Juan Rodríguez Adrián.

112 Hermana del capitán don Pedro Rodríguez. Sus padres, de origen portugués, fueron tronco de los Texera, Ocampos, de Campos y de la Cruz.

113 Nació en Güímar en 1650, siendo bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol, por Fray Juan Albertos, de la Orden de San Francisco; actuaron como padrinos don Alvaro Hernández y doña María de la Encarnación, vecinos de dicho Beneficio. Decidido desde niño a seguir la carrera eclesiástica, en 1673 fue ordenado de Corona y cuatro Grados, con dispensa de intersticios, por el obispo de Canarias don Bartolomé García Ximénez.

Ya como clérigo tonsurado, y al igual que su tío Fray Juan de Castro, nuestro personaje decidió profesar en la Orden de Predicadores, en el recientemente creado convento de Santo Domingo en Soriano de Güímar, donde había aprendido las primeras letras. Tras ordenarse de presbítero, Fray Francisco de Castro auxilió de forma muy destacada al párroco de San Pedro, sobre todo en la celebración de bautismos, desde 1679 hasta 1685. En este período residió en el convento güimarero, del que fue elegido vicario, cargo que desempeñó durante casi dos años (1683-1684).

114 Tercera nieta, por línea de varón, de don Rodrigo Hernández Guanarteme, de los primeros pobladores de Güímar, guanche de Gran Canaria y pariente cercano del rey aborigen de Gáldar don Fernando Guanarteme.

115 También conocido por don Domingo Arrosa. Nació en Güímar en 1699. En 1726 contrajo matrimonio en la iglesia de San Pedro con doña Maria Ramos Alonso Núñez, hija del alférez don Diego Alonso Bencomo, natural de Arafo, y de doña Catalina Díaz Ramos de Oliva, que lo era de Güímar. Frutos de esta unión fueron cinco hijos: don Juan, que según el investigador don Leopoldo de la Rosa fue capitán de Milicias y casó en La Laguna con doña Juana de Herrera; doña María (1730); don Diego (1731); don José (1733); doña Antonia María (1734), que casó con el capitán y alcalde don José Delgado Trinidad, con numerosa e ilustre descendencia; doña Catalina (1735); y doña Cayetana Hernández, que casó en 1760 con don José Delgado de Medina. Al igual que su hermano, don Domingo siguió la carrera militar y hacia 1746 ya figuraba como alférez del Regimiento Provincial de Güímar, empleo en el que continuaba en 1760. En 1765, al fundarse la ermita de Belén por el capitán don José Delgado Trinidad, se menciona a don Domingo como "Teniente Capitán de Milicias"; no obstante, en algunos documentos de 1764 se le considera "Capitán ", como aparece al actuar de testigo en una boda y en la partición de bienes del capitán don Juan Rodríguez Adrián. La partida de defunción tampoco aclara demasiado, pues si bien en su interior lo considera teniente capitán, al margen lo consigna como capitán, y este tratamiento indistinto se repite en documentos posteriores. Como conclusión, no ofrece dudas el que alcanzó el empleo de teniente de Milicias y podemos aventurar la probabilidad de que alcanzase el sobregra-do de capitán. En 1760, siendo alférez, fue elegido hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Rosario, instalada en el convento de Santo Domingo Soriano de Güímar. Ocupando dicho cargo, en ese mismo año se suscitaron ciertas controversias con la Hermandad de la Misericordia, que finalmente pudieron ser aclaradas. Testó dos veces, en 1762 y 1770, esta última pocos días antes de su muerte, que se produjo cuando le faltaba un mes para cumplir los 71 años de edad. Le sobrevivió su esposa, que falleció en la misma localidad en 1774, a los 79 años de edad, y recibió sepultura junto a su marido.

116 Nació en Güímar en 1696. Emigró a Venezuela yen 1719 contrajo matrimonio en la Villa de San Carlos de Austria con doña Cipriana Pérez Franco, natural de Tacoronte e hija de don Francisco Pérez Franco y de doña Catalina Domínguez. Se estableció en la mencionada localidad venezolana, donde desempeñó diferentes cargos: Alcalde de la Santa Hermandad (1738), alcalde ordinario (1739, 1746 y 1747) y procurador general (1758). En esta localidad celebró a su costa en 1746 la fiesta de proclamación del Rey Fernando VI. En el aspecto militar en 1739 alcanzó el empleo de alférez reformado de la compañía de Forasteros Milicianos de dicha villa de San Carlos por nombramiento efectuado por el capitán general don Gabriel de Suluaga, del que fue promovido en 1748 a capitán de la misma por el gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela, el mariscal de campo Luís Francisco Castellanos. Fruto de su matrimonio fue su hija doña Feliciana María Hernández de la Rosa, que casó en 1742 con el capitán don Antonio de Sosa y Miranda, natural de La Laguna e hijo de don Antonio de Sosa y de doña Sebastiana de Miranda, y nieto materno del capitán de caballos don Bernardo de Miranda; don Antonio también fue procurador general, alcalde de la Hermandad, alcalde ordinario y capitán de la compañía de Forasteros Milicianos de San Carlos. Éstos fueron padres, a su vez, del coronel José de Sosa y Hernández de la Rosa, caballero de la Orden de Santiago, que al igual que sus mayores fue regidor, alcalde de la Hermandad y alcalde ordinario de la Villa de San Carlos; éste probó su nobleza e hidalguía ante la Real Justicia de Tenerife y el escribano don José Manuel Salazar en el año 1791.

117 Nació en Güímar en 1703. Comenzó sus estudios en el convento de Santo Domingo Soriano de su localidad natal, donde descubrió su vocación religiosa, que luego decidió desarrollar en el clero secular. Por ello, en 1719 fue ordenado de Corona y cuatro Grados en Santa Cruz de Tenerife el obispo de Canarias don Lucas Conejero de Molina; y luego continuó la carrera eclesiástica hasta ordenarse de presbítero. Estuvo ausente de Güímar hasta comienzos de 1750, y en este año recibió el nombramiento de teniente de beneficiado. Desde entonces comenzó a actuar como cura servidor de la Iglesia de Santa Ana de Candelaria, a cuyo frente permaneció durante diez años, hasta 1760. A partir de entonces regresó a Güímar, donde continuó colaborando en las tareas parroquiales. En 1761 otorgó testamento ante testigos, en el que manifestaba su deseo de ser sepultado en la iglesia de San Pedro, en el sepulcro de sus abuelos y padres; asimismo debía celebrársele funeral por el beneficiado con capa, cruz alta, cuatro pausas, con la asistencia de la comunidad del convento de Santo Domingo.

Dejaba 180 misas rezadas, 40 de las cuales debían ser aplicadas por el padre suprior Fray Alexandro Albertos, morador en el Convento Real de Candelaria, y las restantes entre su hermano Fray Sebastián Álvarez y su sobrino Fray Diego Pérez, ambos agustinos. Nombró albaceas al alférez don Domingo Hernández de la Rosa y a don Amaro Martín, vecinos de Güímar, y como heredera universal a su sobrina doña Maria.

Don Pedro de Oliva (o Álvarez de Oliva y Ledesma), como también fue conocido, falleció en su domicilio de Güímar en ese mismo año 1761, cuando contaba 57 años de edad y recibió sepultura en la iglesia de San Pedro, tal como había dispuesto en su testamento.

118 Nació en Güímar en 1714. Al igual que su hermano Pedro siguió la carrera religiosa, pero en este caso en el seno de la Orden de San Agustín, en la que profesó. Estudió Filosofía y Teología en el convento de Ntra. Sra. de Gracia de La Orotava y, al mismo tiempo, se ordenó de Tonsura, Menores, Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado. Aunque permaneció la mayor parte de su vida fuera de Güímar acudió con frecuencia a este pueblo, pues celebró numerosos bautizos y matrimonios en la iglesia de San Pedro, con licencia del Beneficiado. Asimismo, como hemos visto anteriormente, al testar su hermano don Pedro (en 1761), dejó 70 misas a Fray Sebastián Álvarez de Ledesma. La escapada más larga y alejada que le conocemos a este religioso de San Agustín correspondió a su estancia en la Villa de Santiago, donde hizo las veces de teniente de cura, pues celebró misas y sacramentos, con licencia del cura párroco don José Antonio de León Ferrera, entre 1761 y 1763. El "Muy Reverendo Padre Fray Sebastián de Oliva", como también se le conoció, falleció en su Güímar natal en 1774, a los 60 años de edad, recibiendo sepultura en la iglesia de San Pedro. Según sus contemporáneos, poseía una extraordinaria cultura y era un elocuentísimo orador sagrado.

119. Nació en Güímar en 1709. Decidido a seguir la carrera eclesiástica sus padres lo pusieron a estudiar en el convento dominico de su pueblo natal, opositando a la Capellanía que había fundado su tía doña María Ramos, por testamento otorgado en Güímar en el año 1700, a favor de los descendientes de doña Catalina y de doña Anastasia Díaz, sus hermanas; al reunir los requisitos exigidos y ser el único candidato presentado, don Cristóbal recibió la colación y canónica institución de la misma. Pero como aún no tenía suficiente congrua para alcanzar las órdenes mayores, en 1730 sus padres instituyeron y fundaron para él un patronato vitalicio, que se agregó a la mencionada capellanía, y del que tomó posesión dos años más tarde. De este modo, ya pudo seguir la carrera eclesiástica, que culminó en 1733, al ser ordenado de presbítero en la Villa de La Orotavá, por el obispo Dávila y Cárdenas. Tras celebrar su primera Misa en la iglesia de su pueblo natal, don Cristóbal comenzó a colaborar con el beneficiado de Güímar, actividad que se intensificó a partir de 1737. En 1740 ya figuraba como teniente de beneficiado de don Domingo de Páez y Galdona; como tal fue nombrado cura servidor de la ayuda de parroquia de Santa Ana de Candelaria, de la que dependía también el pueblo de Arafo, donde desarrolló una intensa labor pastoral durante tres años y medio (1740-1743). En los dos años que siguieron continuó como teniente, pero esta vez auxiliando al beneficiado en la propia iglesia matriz de San Pedro. Luego, transcurrió un quinquenio en que su labor se reduciría alas que meramente le correspondían como capellán. En 1750, tras una brillante oposición, se le expidió el título de beneficiado propio de San Pedro Apóstol de Güímar y Santa Ana de Candelaria, responsabilidad en la que permaneció durante 15 años, hasta su muerte. La labor parroquial del beneficiado Alonso Núñez estuvo marcada por obras de reedificación y construcción de edificios religiosos, dándole un notable impulso al patrimonio arquitectónico local, como veremos a continuación. A mediados del siglo XVIII la iglesia de San Pedro ya era de tres naves, pero sus tres capillas principales amenazaban ruina; ante ello don Cristóbal Alonso decidió reedificarlas, con la colaboración del vecindario, como así se hizo.

Dentro de su fecunda labor como párroco, don Cristóbal fue destacado impulsor de la construcción de una ermita en el pago de El Escobonal, fundada y dotada por el capitán don José Delgado Trinidad y otros vecinos de Agache; fue bendecida y abierta al culto en 1755, bajo la advocación de San José. En este mismo año acumuló también en su persona el cargo de colector de la parroquia, por fallecimiento de don Juan Alonso Jiménez, haciéndose responsable también de la celebración de entierros que tenía asignada el mencionado presbítero. En 1755, en presencia del Lcdo. don EstanisIao de Lugo, visitador general que se encontraba en Güímar, el beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez solicitó la fundación de un Patronato en la iglesia que regía, argumentan-do que en memoria de haber sido bautizado en dicha iglesia de San Pedro y hallarse actual Párroco de ella, quiere se le permita licencia de colocar en un retablo que está haciendo hecho hasta el presente de costo seiscientos y cinco reales, y finalizado valdrá otro tanto) sólo en madera, tres efigies de talla, la una del Sr: San José, otra del Sr: San Antonio Abad y la otra del Sr: San Amaro, que le han costado mil treinta y ocho reales y seis quartos"; dicho visitador, cooperando con su devoción y para dar fomento a la de los fieles, le concedió la licencia que pedía para poner el retablo en sitio que no sirviese de embarazo, y colocar en él las tres enunciadas efigies; y, una vez hecha la dotación correspondiente para el adorno y aseo de dicho altar, le dio el Patronato de él, con derecho de dos sepulcros delante de la tarima que se habría de poner en el expresado altar, para sí y aquellos a quienes llamase en sucesión de dicho Patronato. También en su época se construyó el Altar Mayor de dicha iglesia, que era portátil. A partir de 1759, don Cristóbal tuvo por teniente suyo al presbítero dominico Fray Andrés Gómez, conventual en Güímar. Al contar con esta ayuda, se permitió el beneficiado encargarse directamente de la ayuda de parroquia de Candelaria, a cuyo frente permaneció desde 1760 a 1761, aunque algunos meses dejó en ella como teniente servidor al dominico Fray Salvador Henríquez, morador en el convento de dicho lugar. En 1765 procedió a la bendición de una ermita rural y pública en Chacaica, que había fundado y dotado el capitán don José Delgado Trinidad; había sido construida a costa de éste en terrenos de su propiedad, contiguos a las casas de su habitación, y dedicada a Ntra. Sra. de Belén.

En 1765 don Cristóbal se ausentó a Las Palmas de Gran Canaria para atender unos pleitos. En esta ciudad le sorprendió la muerte en 1765, de un "accidente repentino", cuando contaba 56 años de edad. Según se puede leer en los Apuntes curiosos del Diario de don José Antonio de Anchieta y Alarcón, el viernes 20 de ese mes de diciem- bre estaban "doblando con el esquilón en la Concepción (de La Laguna), por haber muerto en Canaria Cristóbal Alonso, Beneficiado de Güímar; que había pasado a Canaria llamado del Sr: Obispo por denunciaciones que contra él hicieron los santos benditos de Güímar; frailes, vecinos y mujeres, que daban causa que unos y otros querían; murió de repente ".

120. Doña Anastasia testó en 1758, dejando como albaceas a su único hijo y al beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez, su sobrino. Su hijo, don José Delgado Trinidad, fue capitán de Milicias, alcalde de Güímar y fundador de las ermitas de San José en El Escobonal y de Ntra. Sra. de Belén en Chacaica:; y casó con doña Antonia María de la Rosa. Éste tuvo ilustre sucesión, entre la que destacaron cuatro de sus hijos: el capitán don Juan Delgado Trinidad, el capitán, alcalde y apoderado de Güímar don Francisco Delgado Trinidad, el subteniente de Cazadores y alcalde don José Delgado Trinidad y el clérigo tonsurado y subteniente de Milicias don Cristóbal Delgado Trinidad; así como dos nietos: el capitán, alcalde y diputado provincial don José Domingo Delgado Trinidad, y el brigadier de Ejércitos y diputado a Cortes don Juan Moriarty y Delgado; y su bisnieto don Fabio Hernández y Delgado, coronel de la Guardia Civil.

Febrero de 2008.

Fuente:

Octavio Rodríguez Delgado

El Dr. Don Agustín Díaz Núñez (1796-1866)

Su vida, su familia y su obra.

Edición: Caja Canarias y otros Organismos.

ISBN: 84-7985-046-9

Santa Cruz de Tenerife, 1996.

Continuará...