APUNTES RELATIVOS A LA 

IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE (III)

 

 

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen *

 

 

En la isla Chinech (Tenerife), y según comunicación personal de un grupo de personas que practican submarinismo, existen ánforas de posible adscripción púnica en los siguientes lugares del litoral tinerfeño: Icod, proximidades del puerto de la Cruz , Punta de Guadamojete, costas de Arico y costas de Arona (Los Cristianos y Playa de Las Américas). (Rafael Molina Tejera, 2001)

 

“Desde el hallazgo, excavación y publicación de la piedra Zanata, hemos seguido actuando hacia la búsqueda de los restos de la colonización feno-púnica de Canarias. En este sentido se siguió la prospección de las proximidades al yacimiento Zinete, en la intención de documentar y ambientar todo lo posible el hallazgo, y conocer en profundidad el comportamiento arqueológico de las zonas altas de la isla. Así fue encontrado el sitio de la Cañada de los Ovejeros, por Rafael González Antón y Antonio Vela, en Diciembre de 1993. (Rodrigo de Balbín Berhamann et al. 1995:16)

 

Este yacimiento está compuesto de un conjunto de grandes piedras, formando un gran circulo al pie de la montaña de Tomás Seche, lugar donde abundaban los Cedros Canarios, y zona de abundante extracción de pez, debido a la abundancia de pinos canariensis, muchos de ellos centenarios, que cubren no sólo la montaña, sino todo el entorno, muchos de los cuales aún conservan huellas de las incisiones que se les hacían para extraerles la savia con la que se elaboraba la pez producto profusamente empleado entre otras aplicaciones, para calafatear barcos.

 

“...Tenemos un último monumento muy llamativo, que son los enterramientos infantiles en ánfora de Cendro, Telde, en el NE de Gran Canaria. No existe aún sobre este documento ningún estudio científico, sino parcas noticias de periódico y referencias genéricas (Museo Canario. 1984.) Su expectación es tan grande como el deseo que tenemos de que su  excavador publique al fin la memoria de estas excavaciones que nos pone de nuevo en relación con el mundo de las ideas feno-púnicas y de los Tophes característicos de esta cultura. En una zona de ladera se localizaron tres inhumaciones de neonatos contenidas en recipientes cerámicos y otras trece mezcladas en el sedimento con diversidad de detritus cerámicos, fauna terrestre y marina, considerándose por sus excavadores como resultado del vaciamiento de cuevas de habitación.” (Rodrigo de Balbin Berhmann et al, 1995:18)

 

El hallazgo de ánforas o vasijas con esqueletos de niños está también documentado en la isla de Tenerife, por el Doctor Bethencourt Alfonso, quien nos dice que en el Charco del Boxo, en Arico, dedicado por nuestros antepasados al bautizo de los recién nacidos, se encontraron cinco tallas de barro conteniendo un esqueleto de niño cada una. (Juan Bethencourt Alfonso, 1991:239)

 

El punto de partida y núcleo del estudio que se desarrolla en las páginas siguientes es precisamente la investigación de uno de esos indicios, de una pista cuyo rastro me ha llevado hasta los fenicios de  Cádiz de la época arcaica y sus empresas marítimas en el Atlántico africano.

 

Entre las noticias geográficas que Plinio el Viejo ofrece sobre la costa atlántica africana en su enciclopédica obra se encuentra referida a la existencia de unas insulae Fortunatae. Su información sobre ellas depende, como reconoce expresamente, de Sebosus y Iuba. Según el texto de Plinio distinguía dos grupos de islas; en el primero se encontraban Iuniona, Pluvialia y Capraria, y en el segundo Invallis y Planasia (nat. VI, 202-203). Juba, por su parte, y siempre siguiendo el relato pliniano, incluía entre las Fortunatae las siguientes islas (las cito en el orden en el que se enumeran): Ombrion, Iunonia, Iunonia (minor), Capraria, Ninguaria y Canaria (nat. VI, 203-205).

 

...La notable excepción la constituyen “Islas de Juno”, es decir, las islas que en el pasaje de Plinio reciben el nombre de Iunonia. Su excepcionalidad proviene del hecho de que se trata de un topónimo teóforo. Los topónimos de esta índole no son demasiado frecuentes en la geografía antigua, aunque hay un ámbito en el que aparecen especialmente documentados: en puntos concretos de las costas e islas. Muchos de estos topónimos se encuentran en puertos, cabos, golfos, promontorios, montes y otros accidentes geográficos que jalonaban las costas y las rutas marítimas del Mediterráneo, apareciendo frecuentemente asociados a aras, altares, templetes o templos.

 

Santuario al aire libre dedicado a la Diosa Tanit en Taganana, Chinech conocido como Piedra de los Escalones, en él, están grabados prácticamente todos los antiguos símbolos representativos de la Diosa Tinnit-Tanit. Fotografía del Autor.

 

Las características y funciones de los promontorios vinculados a construcciones sacras fueron exploradas por E. Ch. Semple hace ya más de 70 años, en un artículo de gran interés (aunque no exhaustivo)  y que todavía hoy es el único que ha tratado monográficamente este tema. Sus conclusiones proporcionan valiosas pistas para entender la naturaleza de las “islas de Juno”. Semple constató la existencia de 175 de estos puntos a lo largo de buena parte de las costas del Mediterráneo, desde la  Península del Sinaí, en oriente, hasta la Península Ibérica , en occidente. Descubría esta autora dos principios básicos que recogían su distribución: a) jalonan las principales rutas comerciales y b) aparecen (aisladas o en grupos) en las proximidades de puertos. El primer principio se explica por la importancia de estos promontorios como puntos de referencia para los navegantes, y el segundo por su función de señalizadores de los puntos de partida y llegada de los viajes por mar, indicando a los marineros que ya se encontraban en aguas familiares. (...) Explicaba también que las divinidades que presidían estos lugares fueron muy diversas, aunque de una forma u otra se vinculaban al mar y a las empresas marinas: Apolo, Atenea, Hermes, Hera (o Juno), Posidón o  dioses de origen semita como Baal, Melkart o Astarté. Apreciaba también una sucesión o superposición de diferentes dioses en ciertos promontorios, consecuencia de prácticas coloniales, empresas militares u otras de control de territorio.

 

...Queda ahora por determinar la adscripción de las “Islas de Juno”, en su condición de “lugares sacros”, a una cultura concreta. Dada la localización atlántica de esas islas y la muy probable antigüedad de las fuentes últimas del pasaje pliniano (en todo caso anteriores a Juba, como se verá más adelante) hay que pensar en el mundo semita. En este punto hay que hacer constar que al igual griegos y latinos, fenicios y púnicos conocieron la tradición de “lugares sacros” costeros asociados a la navegación. Que en el texto de Plinio dichos lugares aparezcan bajo la advocación de Juno, diosa de nombre romano, puede significar únicamente que la divinidad originaria sufrió una implantación, a través de lo que se conoce como “interpretatio”, por la que el autor del texto, un latino, consideraba su equivalente. Quizás ya dicha suplantación fue promovida por el propio Juba, fuente inmediata de Plinio, que escribió su obra en griego y pudo haber conocido las islas con el nombre de “islas de Hera” (cf. Ptol. IV,6,14). En cualquier caso esta práctica está perfectamente atestiguada en muchos puertos del extremo Occidente, donde la presencia de dioses griegos o latinos se explica como una adaptación a la religiosidad grecolatina de divinidades semitas preexistentes.

 

...En cualquier caso, el abandono de Mogador en la segunda mitad del siglo VI a.d.n.e., que coincide con el fin de un determinado modelo económico (la “segunda fase” en el esquema de López Pardo), supuso el fin de toda exploración y reconocimiento de la costa atlántica africana en dichas latitudes extremas. Las “islas de Tanit”, “islas de Hera-Juno” de los grecos latinos, fueron olvidadas y su recuerdo reducido a los datos que de ellas quedaron registrados en la documentación conservada en Gadir (quizás también en Lixus y después en la Cartago púnica) y tal vez también a algunas vagas referencias en las tradiciones orales que pudieron circular en el entorno marinero de la ciudad.” (José Á. Delgado Delgado, 2001: 1 y ss)

 

 Es evidente que los contactos de pueblos libio-púnicos con las islas contribuyeron a la expansión del culto a la Diosa-Madre en representación como Tanit, pero es más que probable que este culto ya se practicara en las islas en épocas anteriores a la arribada de estas poblaciones. Este aserto queda refrendado por el hecho de que la simbología representativa de la Diosa difundida en las islas, es mucho más arcaica que la empleada en Cartago en la época en que ésta promocionó el poblamiento de las islas con poblaciones libica-imazighens. Ello nos autoriza a creer que la población que habitaba el territorio antes de la llegada de estas poblaciones, no sólo tenía un origen claramente norteafricano, sino que eran portadores de una cultura religiosa feno-púnica (Diosa Tehenu o Net) anterior a la cartaginesa y, como hemos indicado más arriba, con un gran substrato cultural de origen egipcio.

 

En este contexto es en el que hay que insertar la noticia trasmitida por Pseudo Aristóteles (Mir. 84) y Diodoro Sículo (5.19-20) del descubrimiento accidental de una isla en el Océano por “naves fenicias” (gadiritas) que merodeaban la costa africana, que entendemos que se debe identificar con las Canarias. Su descubrimiento dio lugar a un asentamiento, posiblemente de pobladores gadiritas, que llegó a ser conocido y codiciado por los etruscos, y que Cártago mandó destruir por temor a que se estableciera una colonia a sus espaldas.

 

Aunque se admite que los textos se escriben en torno al 300 a .C., los hechos que se cuentan se remontan a la época de la expansión etrusca, anterior al último tercio del siglo VI o comienzos del V a.C., entre la batalla de Alalia ( 540 a .C.) y las Cumas ( 474 a .C.) en las que los etruscos  ganan y pierden, respectivamente, su poder marítimo. El relato refleja, pues, el enfrentamiento entre Gadir y Cartago, el intento del cierre del Estrecho a las navegaciones no cartaginesas y muestra el cambio de orientación de las bases económicas de Gadir originado por la crisis del comercio de metales hacía la explotación de los recursos piscícolas, para cuyo propósito crea una amplia red de factorías de pescado en cuyo contexto, según demuestra R. González Antón et al. (1995), debe comenzar a insertarse la protohistoria de Canarias. Esto es lo que decididamente indican con claridad, además de lo mencionado para Gran Canaria, los datos: «piedra Zanata» (González Antón R., 1995) y anforoides en Tenerife; hipogeos en Gran Canaria (Balbín Behrman, R. et al., 1999): González Antón, R. et al. 19995); Representaciones de Tueris y Tanit (Atoche Peña, P. 1997); pozo de cámara púnico con representación de Tanit (Atoche Peña, P. et al. 1999) y escarabeos (Atoche Peña, P. Et al.1999) en Lanzarote; presencia de palmeras datileras (Santana Santana, A. y Rodríguez Toledo, J. M., 1997) en varias islas, y un largo etcétera que es difícil resumir aquí.” (Enrique Gozalbes Cravioto, 2002: 47-48) Son varios los lugares en nuestras islas que, desde nuestro punto de vista, tienen connotaciones feno-púnicas y que veremos en su lagar, y que están íntimamente ligados a la Diosa-Madre Chaxiraxi en su presentación como Tinnit- Tanit, Tara.

 

Es probable que el culto a  la Diosa-Madre , tal cual la practicaban los feno-púnicos, se  sobrepusiera a otras formas de veneración practicada por los primitivos moradores de las islas antes de la llegada de los contingentes libio-fenicio, suponemos que sin grandes traumas ya que básicamente los respectivos panteones se componían de iguales o similares deidades, variando quizás algunos aspectos puramente formales de las prácticas rituales, ya que como es natural las prácticas religiosas, al ser parte esencial de la comunidad, van evolucionando externamente es decir en sus ritos, conforme lo hace la sociedad que los practica.

 

Están ampliamente documentadas las conexiones entre los pueblos imazighen, de los cuales forma parte el antiguo pueblo canario, con los egipcios desde tiempos inmemoriales y de los cuales existen vestigios en las islas. Por tanto, es normal que estos pueblos compartieran aspectos de la Diosa-Madre Universal. Uno de los aspectos y atributos de la Divinidad asumidos  es el de La Diosa Net también denomina Tehenut, al respecto la investigadora Rosa Thone nos dice: “Diosa llamada Tehenut, "la libia", también conocida  por los egipcios por Net y los griegos la denominan como Neit y asumida por estos como Atenea. Su culto se remonta al periodo predinástico; los textos la presentan como una diosa anterior a Ta-tenen y a Nut. Su función más antigua parece haber sido la de diosa guerrera y de la caza, aunque fue también diosa de la sabiduría.

En el Período predinástico tenía forma de escarabajo y posteriormente, sus atributos fueron el arco y dos flechas cruzadas sobre el escudo, que constituyen su emblema; también llevaba una lechuza en la mano derecha y una lanza en la izquierda; de ahí que Herodoto la asimilara a Atenea. A partir del Reino Antiguo protege a Osiris, a Ra y al faraón y se identificaba con la abeja, símbolo de la realeza. Sus flechas adormecen a los malos espíritus. En el ciclo osiríaco se creía que había surgido del contacto de las heridas de Osiris con el agua cuando Seth lanzó sus pedazos al Nilo. En el Reino Nuevo es llamada "Diosa-Madre", "la que dio luz a Ra" mientras se hallaba en las aguas de Nun, por lo que asumió la posición de diosa primordial y es "la iniciadora del nacer después que no hubiera el nacer", por lo que adquirió los atributos de la diosa Nut; sus sacerdotes eran médicos especialistas en obstetricia. Asumió la posición de una Diosa ni masculina ni femenina y ambos a la vez, era el principio que crea a los dioses y hombres.

Otro centro de culto era Esna, donde se la conocía como "La Terrorífica"; aquí era esposa de Jnum y madre de Apofis. En el periodo Saíta se convierte en una diosa nacional y se proclamará "Madre de todos los dioses". Era también una divinidad funeraria, "Dama de Occidente", protectora de los muertos, vela por el difunto junto con Isis, Nesftis y Selkis; guardaba el estómago del difunto en el vaso canopo representado por Duamutef. Neith fue también la diosa inventora del tejido y la que ofrecía los vendajes para el cuerpo del difunto, por lo que se la hace patrona de los tejedores de Sais.

Es la Diosa protectora  de Sais, (dinastías Libias) capital del nomo XX del Bajo Egipto, en el Delta, y gozando de una situación privilegiada en   el ámbito geográfico  que hizo de la ciudad una de las más prósperas de la etapa predinástica y dinástica antigua y luego sede de la denominada dinastía saíta, que potenció de nuevo el culto de la Diosa. 

Un texto de Plutarco, extraído del templo de Net en Sais dice: "Soy todo lo que ha sido, lo que es y todo lo que será. Ningún mortal ha sido capaz de alzar el velo que me cubre", texto que también es aplicado a Isis.” (Rosa Thode, 2007)

En Cartago, la epigrafía y los templos primitivos documentan el culto Melkar y Astarté junto con un dios supremo Baal Shamem, pero es posible que, a comienzos del siglo V a.d.n.e., se produjera allí una cierta reforma religiosa, en la que obtuvieron la primacía Tanit y Baal Hammón. Ellos son objeto de la mayoría de las dedicaciones conocidas, tanto en Cartago como en su área de influencia en el Mediterráneo central. Tanit, identificada a veces con Astarté, es el nombre de una Diosa fenicia de escaso relieve en su país de origen, al igual que Baal Hammón, cuyo epíteto documenta cerca de Tiro, quizás como el Baal de una pequeña ciudad llamada Hammón, o como el señor del altar de los perfumes,  que sería el significado del vocablo Hmn. Ambos adquieren una gran importancia como objeto de las más famosas actividades del culto cartaginés.

 

Panteones similares, y más o menos completos los había en las restantes colonias occidentales, siendo factible determinar por ellos la importancia de la presencia cartaginesa y el origen de sus primeros fundadores. (Ramón Corzo, 1994:54)

 

Otro de los aspectos culturales guanches, capaces de acercarnos cronológicamente a la época de los primeros pobladores de las islas, lo son,  sin duda, los petroglifos. Este arte, ampliamente difundido en todo el orbe desde tiempos inmemoriales, en nuestro caso nos puede servir de guía para ubicarnos en el tiempo. Estos petroglifos, (grabados que son realizados en la piedra)  una práctica artística realizada por todas las culturas, posiblemente desde épocas anteriores al neolítico, en Canarias los encontramos en todas las islas. Su temática es múltiple y compleja expresando los artistas mediante ellos, diversos aspectos de la religión, mensajes sobre conocimientos de los astros o señalan lugares sacros. Generalmente, en Canarias los yacimientos de grabados rupestres suelen estar asociados a abundantes restos de cerámica. Es de notar que la mayoría de estos grabados rupestres suelen estar orientados Este a Oeste, especialmente los cruciformes que frecuentemente van asociados a espirales sencillas o complicadas y con giros hacia la izquierda o derecha, símbolos éstos que desde la antigüedad  son tenidos como representaciones de la fecundidad, del nacimiento y de la vida después de la muerte.

 

En cuanto a la cronología de los grabados rupestres de Canarias, los científicos no mantienen una línea de acuerdo, siendo dispares las interpretaciones conforme a los intereses que defienden cada grupo en función del grado de compromiso contraído con una u otra postura, es decir, quienes practican la investigación por la investigación y quienes investigan partiendo de las tesis emanadas desde la Metrópolis. Vemos algunos planteamientos expuestos desde el punto de vista de los primeros por el profesor de la Universidad de Alicante D. Mauro S. Hernández Pérez: “...En este periodo sólo hemos registrado el hallazgo de los yacimientos de La Erita, Tajodeque y El Calvario, los tres en La Palma (Jiménez de Cisneros, 1923), y, en el análisis teórico, la reiteración de las opiniones de R. Veneau (Hooton, 1970,64), que, asimismo, utiliza J. Pérez Barradas (1939) en su propuesta de cronología y migraciones en la que los grabados no alfabetiformes corresponderían a los contactos de la primera población canaria, los protoguanches, con Marruecos y la Península Ibérica hacia el 2000- 1800 a .C., mientras las inscripciones alfabéticas, que denomina siguiendo a G. Marcy inscriptiones tifinagh, se relacionan con una segunda invasión camita situada hacía el siglo VIII-IX a.C. La aportación más significativa de este periodo es, sin lugar a dudas, G. Marcy. Sus estudios sobre las inscripciones líbicas (Marcy, 1937 y 1938) ejercen una notable influencia en los investigadores canarios. Para G. Marcy los grabados alfabéticos canarios eran análogos a los saharianos del borde atlántico, desde el Draa al Senegal, siendo sus autores los propios habitantes de Canarias que como sus parientes los bereberes de Mauritania conocían el alfabeto líbico.” (Mauro S. Hernández Pérez, 1996:31)

 

“...La etapa que se inicia en 1970 coincide con la creación y primeras actuaciones del Departamento de Arqueología de la Universidad de La Laguna. Directamente implicado, no puedo ser objetivo en la valoración de aquel periodo, que ha sido considerado de «anquilosamiento» en la investigación, cuando no con otros términos más duros.”

 

“En el campo de las manifestaciones rupestres se produce una excepcional aportación, al menos patrimonial. En efecto, el registro de yacimientos aumentó considerablemente, si bien los dos corpus elaborados en aquellos años permanecerían inéditos. Uno de ellos sería realizado A. Beltrán y el otro por nosotros.

 

Beltrán realizó en 1971 una monografía sobre el Barranco de Balos al que considera un santuario, cuyos grabados, que responden a un culto a la fecundidad y a la Sol, tienen una antigüedad de unos cuatro mil años –desde el Eneolítico o bronce Medio europeo hasta nuestros días.” (Mauro S. Hernández Pérez, 1996: 35)

 

En dicho Barranco de Balos, en Agüímes, isla Tamaránt (Gran Canaria) existe un yacimiento de grabados rupestres entre cuyos motivos hay uno que consta de tres caballos con jinetes en un primer plano y unos dibujos en segundo plano que sugieren árboles más concretamente unos pinos.

 

El dibujo, por sí sólo es una pieza extrañísima pues hasta el descubrimiento de este yacimiento no se tenía noticias de que los antiguos Canarios tuviesen conocimiento de la existencia de éstos equinos. La curiosidad ante tan insólita representación me obligó a  indagar en busca de manifestaciones paralelas en nuestro entorno cultural, nuestros esfuerzos se vieron recompensados por el hallazgo documentado de otro grabado similar localizado en un yacimiento de la antigua Alta Nuvia egipcia, elaborado quizás con la misma técnica y que igualmente representa a tres caballos con jinetes, pero en esta ocasión éstos son guerreros que portan armas y escudos y además forma parte del conjunto un elefante.

 

Pero, siendo extraordinaria la similitud que muestran ambos grabados no es menos extraordinario el hecho de que este grabado nubio, está datado nada menos que en el 3800 a .d.n.e.

 

Creo que esta datación nos puede aproximar la época en que se produjeron los primeros poblamiento de las islas, o por lo menos a una  de las primeras arribadas a la isla Tamaránt  (Gran Canaria). (Extraído del libro inédito La Diosa-Madre en las islas Canarias, de Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen)

 

 

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El grabado de la izquierda corresponde al yacimiento del Caboco, La Zarzita en Benahuare ( La Palma ), los de la derecha, a un panel localizado en la antigua Nubia egipcia. Datados en 3500- 3200 a .d.n.e. Egipto predinástico.

Fotos: Archivo del Autor, y “Manifestaciones Rupestres de Las Islas Canarias”.

 

 

 

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Estela dedicada a la Diosa Tanit localizada en Cartago, según Léo et Monique. <> Grabado con figura antropomórfica representación de la Diosa Tanit localizado por el autor en un bloque de una pared en la zona de Guadameñe Los Baldiós, Chinech (Tenerife). Compárese con la de la estela de Cartago que le acompaña. Fotografía del autor.

 

 

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Grabado representación de la Diosa Tanit localizado en la boca de un horno rústico en Las Cuevecitas, Araya de Candelaria, Chinech (Tenerife). Fotografía del autor tomada en el año 2000.

 

Todas estas manifestaciones de arte rupestres en las islas que en un principio fueron despreciadas por la ciencia oficial inmovilista, en las últimas décadas algunos profesionales de mente más abierta han decidido "cambiarse el chip" y han iniciado el estudio de estos vestigios de nuestro pasado ancestral desde una óptica más amplia, desechando viejos condicionamientos sostenidos durantes centurias en torno a criterios políticos y no científicos. Estos estudios científicos, en los que intervienen diferentes disciplinas, vienen demostrando que tanto la tamusni, como los planteamientos expuestos por diversos estudiosos europeos y “aficionados” canarios, llevan razón en cuanto a la existencia de una ancestral cultura guanche, en contraposición con las tesis largamente sostenidas por el sistema cultural colonial interesado en hacer creer que los antiguos canarios nos encontrábamos en un estadio neolítico en el momento de la invasión y conquista de las islas.

En Lanzarote poseemos una tardía e interesante representación de la Diosa púnica Tanit, con sus caracteres típicos bien marcados, y la condición de estar realizada sobre uno de los bloques de piedra asentados en el Pozo de la Cruz, en San Marcial del Rubicón. Esta representación de la Diosa está asociada a signos neopúnicos. Es probable que los bloques pétreos empleados en la construcción del pozo por los invasores normandos, fuesen extraídos de otra construcción más antigua de origen maho, o bien que dicho pozo fuese de construcción púnica, en ambos casos queda bien patente la presencia de los símbolos de Tanit en la isla siglos antes de la llegada a la misma de los invasores normandos y castellanos. (tomado de: www.elguanche.net)

En opinión de algunos expertos: "la presencia de esta imagen de Tanit, en compañía de podomorfos de grafía aborigen, es manifestación a las claras del arraigo de una figura y un culto de origen púnico en los pobladores de Lanzarote, hasta el punto de su pervivencia a las puertas de la edad moderna". (R. González Antón et al. 1995:33)

Es indudable la ascendencia imazighen-Libia del pueblo guanche. Durante algún periodo de nuestra Historia Antigua, nuestros ancestros  continentales mantuvieron contactos con la civilización  egipcia conformando una parte importante de la población, llegando incluso a gobernar Egipto en un periodo de su historia (dinastías líbicas) es mas que seguro que desde allí se extendieran el culto a la Diosa-Madre por el mundo conocido en la época,  llegando ser además  la Divinidad Suprema del panteón egipcio.

Los aspectos de la Diosa representada como Net y en otro desdoblamiento de la misma como Isis, por el mismo periodo histórico los fenicios implantaron el culto a la Diosa bajo diferentes denominaciones, entre otras la de Tanit-Tinnit, por todo el mediterráneo y una gran extensión del Atlántico, llegando hasta nuestras islas y, como es sabido, Tanit fue asumida por griegos, etruscos y romanos, como Venus, Afrodita, Venera, Dea Caeleste, Cibeles, Juno etc. etc. Estas advocaciones de la Diosa-Madre le fueron usurpadas y sincretizadas por la iglesia romana atribuyéndoselas a María madre de Jesús, quien realmente no comenzó a ser venerada por los cristianos sino a partir de mediados de siglo IV d.e.a., en un intento por contrarrestar la veneración que los primitivos neófitos cristianos continuaban profesando a la Diosa-Madre Universal.

En las Islas Canarias, se la adora como Chaxiraxi, Tanit, Tara,  "La Señora" Moneiba, Magek Abora, Diosa Celeste, de La Luz, Tajo etc. A partir de  la conquista española, la Iglesia del Pueblo Guanche fue brutalmente desarraigada y destruidos o usurpados sus lugares cultuales.

Monasterios guanches

El panteón de la Diosa-Madre pasó a ser ocupado por una pléyade de vírgenes y santos paganos católicos, hasta el extremo de que el 98% de los templos católicos en las islas, están dedicados a vírgenes, santas y santos del santoral católico, y sólo un triste 2% a otros dogmas católicos. Además, muchos de los templos de esta confesión están situados en lugares donde anteriormente estuvieron ubicados Almogarenes, Efekenes o santuarios guanches.

Marín de Cubas, refiriéndose a Chinech (Tenerife), nos dice: “Tenían mujeres que vivían en comunidad y clausura á modo de las Marimaguadas de Canaria.” (Tomás Marín de Cubas, 1993:221)

 

Otra de las instituciones de la Iglesia del Pueblo Guanche que han perdurado en el recuerdo son los Monasterios de las Maguadas (sacerdotisas), así tenemos El conventito, localizado hacia las cumbres de Granadilla, entre el Salto de Samarines y montaña de Juan González, emplazado en un llano, donde hasta el pasado siglo existían las ruinas del edificio que era de piedra seca; El convento, en la Mancha , entre los valles de Anosma y Ujama, junto a la hermosa cueva de las Arenas, en Añazu (Santa Cruz); El convento de los guanches o El convento, en el antiguo valle de las Damas o de las Monjas, en la Portalina , San Juan de la Rambla , donde fueron datados Hernando Talavera y Luis de Mayorga; y El convento en el Valle de San Lorenzo, en Arona, también llamado Las Monjas donde también estaba el Drago Santo; Cueva Santa o convento de Chacorche en el barranco del mismo nombre en Igueste de Candelaria; «Convento de los antiguos[1]» entre la Matanza y la Victoria ; Cueva de las Maguadas en Anaga.

 

Además, están una serie de cuevas y lugares relacionados con la actividad de los Samarines, una de las comunidades sacerdotales de  la Iglesia del Pueblo Guanche, tales como: Cueva y playa de Samarines, entre Candelaria y el Socorro, en el menceyato de Güímar; Barranco y salto de los Samarines, próximo a la Cueva Santa o de San Blas, en Candelaria; Salto y fuente del Samarin, en el monte de Chicaica ( la Esperanza ) El Rosario; El Samarin en Chinguaro, Güímar; El Salto del Samarin, en el Lomo de Valeria, en Fasnia; Casa del Samarin, junto al Morro del Tagoro, en Granadilla; el Salto del Samarin, encima de los Frontones, también en Granadilla; Cueva del Samar o Samarin, en la Aldea de San Miguel; Salto del Samarines, al Naciente de Cruz cambada. Vilaflor; Cueva del Samarin, posteriormente conocida como de los Machines, en Valle de San Lorenzo, en Arona; Samarines, frente a Hoya Grande. Adeje; y Cueva del Samarin, en las Cuevas del miedo, de Tejina de Guía.; Cueva Sama o Samara, en el monte Las Arenas, en Tierra del Trigo. Icod; Cueva del Diablo en Anaga, posiblemente relacionada con el clero guanche de los Samarines.

 

Isla Benahuare (La Palma)

 

Eran grandemente idólatras ó devotos; en cada término de los referidos  había gran montón de piedras solas, y en ciertos días diputados de la luna,  venían á él todos los vecinos de la comarca á bailar y cantar endechas y corridos y á luchar, y comían allí carnes medios crudas y asadas, y leche y otras cosas de su uso. Entienden que en lo alto hay un Señor todopoderoso que gobierna todo lo criado, á quien llaman Abora; los del territorio de Eccero en lugar de montón de piedras tiene un roque muy alto y delgado de más de cien brazas, muy venerado y de tanta estimación como ídolo llamado Aidafe; á éste iban á pedir  en sus necesidades les socorriese, y por que siempre estuviese enhiesto y no cayese le hacían rogativas y ofrecían las asaduras de todos los animales que mataban en aquella rogativa; todos los vecinos y cofrades llevaban las asaduras entre dos cantando y respondiendo, muy poco á poco, y el uno decía: "Iguida iguan Aidafe", que significa "dice Aidafe que se ha de caer", y respondía el otro: "Quegueire iguantaro", "pues dale lo que llevas y no caerá", y llegando al pie del risco las arrojaban y las comían las aves, cuervos, milanos, guirres ó quebrantahuesos. Contaban los días por lunas y los años por el sol, y tenían á estos planetas grande veneración. El demonio se les aparecía muchas y frecuentes veces en figura de perro grande lanudo; llámanle lruene. (Tomás Marín de Cubas, 1993:217)

 

Isla  Esero  (El Hierro):

 

El santuario por antonomasia del Hierro lo constituye Los Santillos o Santillos de los antiguos. Lugar de veneración del pueblo bimbache dedicado a Eranoranhan y Moneiba... “No les sacrificaban; Más de rogarle para herbaje de sus ganados. Y a estos sus ídolos o dioses no los tenían hecho de alguna materia, sino solamente eran intelectuales, fingiendo que su habitación y lugar para hacerles bien eran dos peñascos largos a manera de mohones, que están en un término que llaman Bentayca, que hoy llaman Los Santillos de los Antiguos...Y así, cuando veían tardar las aguas del invierno, juntábanse en Bentayca, donde fingían estar sus ídolos, y alrededor de aquellos peñascos estaban sin comer tres días, y con el hambre lloraban y el ganado balaba, y ellos daban voces a los ídolos que les mandasen agua...”

 

En la toponimia y antroponimia de Tamaránt así como en el resto de las islas existen ciertas coincidencias con las de otros lugares epónimos, es posible que estas coincidencias sean debido a la grafía castellana, pero aún así creo que deberían ser objeto de estudio. Como curiosidad expongo algunos de estos topónimos y antropónimos los cuales posiblemente tengan conexiones entre si desde la mas remota antigüedad, especialmente los nombre de Divinidades.

 

Artemisa                          Artemisión Hemoroscopión (Eubea-Grecia)

 

Artemisa                          Mote Atabyris (Imparta-Turquía, antigua Ifriquiya)

 

Artemisa Taurópala          Montes Tauros (Turquí, antigua Ifriqiya)

 

Artenara                           Monte Artenara  (Tamaránt)

 

Atabeira                           Macizos Atlas y Andes

 

Además: Temisas, Artemi, Tauro, Taurito…

             

Según recoge la antigua tradición griega la Diosa Artemis es hermana gemela de Apolo, al igual que él portaba siempre un arco y unas flechas y era una excelente tiradora. Ártemis, quizá porque había sido testigo directo de los sufrimientos que el amor de Zeus acarreó a su madre, nunca quiso saber nada de matrimonio ni  mantener relación con varones.

 

Se declaró partidaria decidida de la libertad y defendió su radical independencia de toda pretensión masculina. Su dedicación favorita era correr por los bosques con un séquito de ninfas, cazando, hasta el punto de que muchos la identifican como diosa de la caza y de los bosques. Los romanos, por ejemplo, la llamaron siempre «Diana cazadora».

 

Continuará…

 

Abril de 2008.

 

 * Guadameñe.

 

28 n Wanmayk  n 7º acha n tallit taynay tagwancet.

 

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[1] Doña Concepción Suárez Martín, natural de Puerto Mequinéz (Puerto de la Cruz ) y vecina desde muy joven de La Matanza de Acentejo y que contaba con más de noventa años de edad, nos comunicó: “Cuando jóvenes íbamos mucha gente al convento de los antiguos, tanto hombres como mujeres, allí comíamos, cantábamos y bailábamos hasta la media noche, a partir de esa hora bailaban sólo los hombres los cuales bailaban como locos hasta salir el sol.”