APUNTES RELATIVOS A LA 

IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE (V)

 

 

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen *

 

Usurpación de los atributos de la Diosa Magek por el cristianismo.

En el transcurso del tiempo, muchas divinidades  se convirtieron en dioses Sol bajo las formas de Amon-Ra y Khnum-Ra, entre otros; lo cual significaba el reconocimiento, en cada uno de ellos, de la fuerza creadora de la Sol. Osiris es, por ejemplo, el dios de la eterna renovación.

El cristianismo retoma la luz como elemento básico (“yo soy la luz del mundo”) con la metáfora espiritual que ello implica. Pero antes, las culturas pre-cristianas, desde Egipto hasta Roma y, desde Asia hasta América incorporaron ya sus creencias religiosas y su poder místico a la simbología solar. Así el emperador romano Caracalla (211-217 d.n.e.) fomentó el culto al “Sol Invictus”. Por aquellas fechas se celebraba el 25 de diciembre el “día natalicio de todas las divinidades orientales”. Según la leyenda el mismo dios cristiano se manifiesta con forma de Sol: a Moisés, a los apóstoles en la Transfiguración, a San Pablo, a Constantino ante las puertas de Roma, etc. Infinidad de pueblos de Asia, Europa, África y América han adorado y adoran todavía la Sol: desde los que creen que es el ojo del Ser Supremo hasta los que lo consideran la máxima deidad “per se”; en particular el sintoísmo glorifica a la Gran Diosa Luminosa Celestial o Diosa de la Sol, por ejemplo, es artífice de la fundación de la nación japonesa: Nihon que significa Japón pero también la Sol (Imperio del Sol naciente).

               Grabado tomado de la Biblia de Coblence  

 

Todavía en nuestros días, los indios quechuas del Alto Cuzco peregrinan el día de la celebración católica del Corpus Christi a la cima del monte Jatunajad para esperar la salida de la Sol y, cuando se produce, cantan a Jesucristo o “Señor de Collariti”. En la sierra Madre mexicana los huicoches rezan al “Abuelo Sol” para que proteja sus plantaciones de maíz.

Posiblemente para los huicoches una vez que fueron obligados a asumir el cristianismo, la Sol pasó a tomar  el estatus de “Abuelo” ante el nuevo dios. Son estos, algunos ejemplos actuales del sincretismo entre la ancestral veneración a la Sol y las posteriores creencias cristianas impuestas.

Según Sergio Fuster: “El sincretismo es un fenómeno de re-ligación necesario. La transformación, constitución, relectura y reafirmación de un conjunto de ideas y cosmovisiones ponen las bases para que las religiones sean y se desarrollen las tradiciones culturales. Lógicamente, esto se da con una marcada instancia en las religiones que componen un corpus literario (como ocurrió en Israel), donde clausuran la doctrina; la fijan.

Ya durante el periodo neo-hitita la presencia de la Diosa solar de Arinna-shwt- (conocida por los hurritas como Hepet(?), que no es otra mas que la Ereskilgal sumeria) es preponderante.

Un texto relativo a una plegaria de la reina Pudu-Hepa (c. 1280) dice:  

Tú, Diosa Sol de Arinna, mi señora,

reina de todo el país, en el país de Hatti,

tú te llamas Diosa Sol de Arinna,

pero en el país del que tú has hecho,

el país de los cedros (Líbano),

tú te llamas Hepet...

(traducción de F. Cardona, en: Sergio Fuster)

En la religión sumeria también aparece el dios Ud o Utu, "luz", ocupando un lugar central, como el dispensador de toda posibilidad de vida. La Sol es también —al igual que en la religión hitita— un elemento fundamental de la alegría de vivir y de la fuerza vital de la naturaleza. El hombre busca el amparo de la claridad de la Sol, siempre en lucha con la oscuridad y los poderes malignos que en ella se ocultan.

Aton, Apolo y Magek, son entre otras, representaciones de la Sol divinizada, que fueron sin más sustituidos por Cristo en sus múltiples representaciones. En el calendario y en el ciclo litúrgico católico. Así por ejemplo, en el Liber Regius, calendario medieval del siglo XII, leemos para el 25 de marzo (equinoccio de primavera en el antiguo calendario juliano):

“Anunciación del Señor. El Sol se hizo y en él se concibió el Sol de justicia y sufrió su pasión y resucitó.” (Transliteración de José Martínez Gázquez, et al, 1981:37)

Desde luego, la identificación no puede ser más expresiva. Esta idea de Cristo-Sol perdurará aún durante varios siglos más.

La encontramos expresada con toda claridad en los escritos de Luís de Adrete y Soto, regidor perpetuo de Málaga y alguacil mayor del “Santo Tribunal de la Inquisición española”, en una obra escrita en 1681 paradójicamente titulada Defensa de la Astrología. Organizase la Filosofía interior destas segundas causas, sus movimientos, aspectos y cualidades y grados de luz que participan del Sol, Vicario del Altísimo...

Hizo Dios en el cuarto día al Sol, de las luces el primero, colocándolo en el firmamento por su Primer Ministro, a quien subdelegó el Gobierno Natural de lo sublunar...

La Esencia de Dios es Luz inmensa. Crió al Sol a su imagen y semejanza, par su Primer Ministro, con movimiento, luz y calor... El Sol es una Luz purísima; todo forma...

Por su parte, el comentador de la obra José Manuel Vallés, en ” papeles sobre el agua de vida y el fin del mundo”, añade: “En la cosmología de Aldreteque recoge en el fondo el sentir de los hombres de su tiempo (siglo XVII)-, el foco, la fuente es Dios; pero entre Dios y el Mundo no se establece un canal de trasmisión directo, sino mediato: a través del Sol. De ese modo, el orden teocéntrico se repite en la imagen heliocéntica...”

En la obra de Gérard de Champeeaux,  Dom Sébastien sterckx o.s.b. Le monde des Dimbole.

 

Nos ofrece un grabado extraído de la Biblia de Coblence de un cristo Pantocrator, sosteniendo en la mano izquierda un medallón con una cruz central con rosas y una cruz vegetal sobre las diagonales de la anterior en que se lee fiat lux: hágase la luz. En esta representación cristo se halla sentado sobre la Tierra, y debajo de él, vemos el personaje del año (akano o achano) y esta vez de los días (diez). Este medallón conforma una estrella de ocho puntas dentro de un círculo, que como sabemos es uno de los símbolos de la Diosa-Madre en su representación como Isthar o Venus.  Cristo aparece en las representaciones con una corona en forma de  cruz tras la cabeza, lo que puede parecer un símbolo genuinamente cristiano. Sin embargo, la Sol ya aparece representada en los kudurrus babilónicos por una estrella de cuatro puntas (los cuatro puntos cardinales, las cuatro estaciones del año, la Sol como elemento formador del mundo simbolizado en 4 y en lo cuadrado). Pero aún puede resultar más chocante lo siguiente:  jeroglíficos muy similares designan a la Sol entre los mayas, (y algunas religiones de la India, en Egipto, fenicia y en las Islas Canarias,) como está recogido en el Códice de Dresde, jeroglífico que se repite también en otros textos similares. En un grabado Maya podemos apreciar la representación de un jinete que porta en su mano una cruz con estandarte y en su derecha una espada,  en acción de atacar a un maya a cuyo lado derecho se puede ver un grabado cuadrado, uno de los símbolos de la Sol mientras que en la mano derecha sostiene una “Roseta” o flor de ocho pétalos o puntas. De nuevo nos encontramos ante  arquetipos universales, a cuyo influjo no ha podido escapar la iconografía cristiana.

 

Este símbolo universal debemos interpretarlo por tanto en una clave universal como es la religión de la Diosa-Madre, y además como astronómica.

 

 Pensemos que la cruz principal del cristo de la Biblia de Coblence es la de los cuatro puntos cardinales del Zodiaco (solsticios y equinoccios), y la secundaria la de los cuatro puntos centrales de la estación.

 

ACHUGUAYU: DIOS LUNA

 

Su condición física.-

 

Con un diámetro de 3.476 km ., comparada con los 12.714 km, de la Tierra, el Luna es mayor que cualquier otro satélite del Sistema Solar. En algunos aspectos es como un planeta gemelo de la Tierra. Los dos cuerpos están gravitatoriamente uncidos uno al otro, de manera que el periodo rotacional del Luna en torno a su eje encaja exactamente con su periodo orbital alrededor de la Tierra (27 1/3 días); lo cual significa que siempre vemos la misma cara del  Luna y que su cara más alejada queda siempre oculta a la Tierra.

En tanto que satélite de un planeta de mediano tamaño, el Luna es de una categoría bastante diferente en el esquema astronómico en relación a la Sol. Sin embargo, desde nuestra perspectiva humana centrada en la Tierra , el Sol y el Luna forman un dúo celeste. Son las dos grandes luminarias del cielo, casi universalmente consideradas como los gobernantes gemelos del día y de la noche. Por añadidura, se da la extraordinaria circunstancia de que a pesar de su distancia tan diferente, ambos cuerpos celestes aparentan tener aproximadamente el mismo tamaño.

El simbolismo asociado al Luna a través de diferentes culturas y  épocas da, en principio, una impresión de la desconcertante diversidad, y suele ser complejo  cuando se lo compara con los significados atribuidos a la Sol. Sin embargo, este carácter evasivo, a su manera es una auténtica expresión de la luminaria nocturna siempre cambiante e inconstante. El Luna aparenta tener mayor preeminencia que e la Sol en los tiempos prehistóricos, en la mayoría de las culturas el calendario se inició como una cuenta de los meses lunares, en lugar de ser una cuenta de las estaciones solares. De manera similar, muchos yacimientos megalíticos con asociaciones astronómicas están dedicados a seguir la órbita del Luna. El nombre de dios japonés del Luna, Tsuki-Yomi, deriva de las palabras japonesas que significan luna y contador.  

El Luna en su aspecto simbólico.-  

El Dios de la Luna del antiguo Egipto, Tot, al que a veces se representa con cabeza de perro, o como un babuino que lleva sobre la cabeza el Luna creciente, muestra una antigua interpretación sacerdotal del hecho de que el Luna y la Sol se relevan entre sí, al salir y ponerse. Mientras que el dios Sol Ra se abría camino por el inframundo en las horas de oscuridad, a Tot se le requería para su lugar en el mundo superior. En algunos relatos, es Ra el que crea al Luna para que ilumine el cielo nocturno, dejándola a cargo de Tot. Tot era también el responsable de regular el calendario. Enseñó a la humanidad las artes y las ciencias, y los griegos lo interpretaron como el dios Hermes. En época posterior, el Dios Luna Tot se convirtió en inspiración de la tradición hermética del ocultismo griego, islámico y europeo.

De hecho, aunque el cristianismo, el judaísmo y el Islam son conocidas como religiones monoteístas, esto no implica que los cristianos, los judíos y los musulmanes rezan al mismo dios. Para los pre-posmodernos que creen que las palabras todavía significan algo, un repaso rápido a la arqueología, historia y teología - acompañado por una dosis de sentido común- puede contestar a la cuestión de si el Alá del Islam es realmente el Dios de la Biblia judeo-cristiana.  

Los antiguos egipcios y hebreos usaban calendarios diferentes. Los egipcios tenían uno basado en el movimiento de la Sol, que las culturas romanas y cristianas tomaron para convertirlo en el modelo del mundo moderno.  

Los judíos tenían un calendario basado en las fases del Luna –como lo tiene el Islam–, que es el motivo de que el mes de Ramadán se mueva en el calendario y tenga lugar en distintos momentos cada año.  

Las religiones judeo-cristianas así como la Islámica no han podido sustraerse al influjo del Dios Achuguayu, bien asumiéndolo directamente o sincretizandolo en sus ritos y símbolos, veamos algunos ejemplos:  

La Pascua cristiana es una de las festividades que trata de armonizar los calendarios solar y lunar. Como regla general, Pascua cae en el primer domingo, después del primera Luna llena después del 21 de marzo. La insistencia en asociar la Pascua a la Luna llena se debe a que ésta denota perfección.  

Desde finales del siglo II la Pascua anual es la fiesta más importante de la Iglesia católica. De hecho, hubo en ese siglo, con respecto a la Pascua , dos corrientes que originaron una tensa controversia.  

La corriente oriental defendía que la Pascua debía celebrarse el Viernes Santo, al atardecer, con una eucaristía. La corriente occidental pensaba que había de festejarse en las primeras horas del domingo siguiente a ese viernes. A finales del mencionado siglo, por decisión del papa Víctor, se impuso la tradición romana, y empezó a celebrarse la Pascua el Domingo de Resurrección. El concilio de Nicea del año 325 determinó que ese domingo fuera el siguiente a la luna llena del equinocio de primavera (entre el 22 de marzo y el 25 de abril).  

Así como para los agricultores el comienzo del año era en otoño, para los nómadas empezaba en primavera. En todo caso, en Pascua florecían las primeras espigas, con cuya harina se obtenía los panes ázimos, es decir, los panes sin la levadura vieja perteneciente a la cosecha anterior. Además, coincidiendo con el florecimiento del desierto, las ovejas tienen sus crías.  

La noche pascual tuvo su origen en la luna llena de primavera, momento en que los pastores se despedían con una comida (cordero, hierbas amargas, pan ázimo), dispuestos a cambiar de lugar de pastos (vestido ceñido, sandalias y bastón). (Diego de la Vega , 2008).

 

El término Pascua proviene de la transcripción griega y latina pasja, de una palabra de origen hebreo y arameo, pesah, cuya raíz significa pasar, altar. La Pascua tiene su origen en la fiesta de primavera celebrada por los pastores nómadas cananeos, quienes, antes de partir para los pastos al terminar el invierno, en el primer mes de primavera -nisán-, intentaban propiciar a las divinidades protectoras sacrificándoles un cordero con la prohibición de romper ninguno de sus huesos.  

Hacia finales del siglo I o principios del II, San Ignacio de Antioquia proclamó: «Los cristianos que celebran la Pascua el mismo día que los judíos o comparten sus símbolos se hacen cómplices de la muerte de Cristo». Poco después, a finales del siglo II, Víctor, obispo de Roma, amenazó con excluir de la comunidad eclesial a la Iglesia de Asia por celebrar la Pascua de forma diferente a la dictada por Roma.  

La Pascua es la victoria de la luz nueva, simbolizada en el cirio pascual, sobre el mundo antiguo y viejo. En la hoguera de la Vigilia pascual se quemaban los algodones que el sacerdote había utilizado para bautizar, los pedazos de ataúdes que nadaban sobre el cementerio, cruces viejas y troncos traídos para alimentar este fuego santo.

Según algunos historiadores de las religiones, la Pascua sería la recuperación de acontecimientos míticos primordiales.

La fertilidad, el nacimiento, la muerte, el renacimiento son manifestaciones de la esencia de la vida.  (Manuel Mandianes, 2008)

La variación en la fecha de Semana Santa católica responde a que el Año Litúrgico católico que por tradición la fija, no se ciñe al año solar, sino al ciclo lunar, que antiguamente dominaba los calendarios. En cambio, la Navidad y la Epifanía son fijas porque fueron establecidas por razones políticas de la Iglesia -imponer el culto a Jesús- en las mismas fechas en que se realizaban ritos “paganos” de honra a la Sol , a Mitra o a Osiris, para reemplazarlos y desaparecerlos.

Pero para la Iglesia no es tan sencillo compatibilizar su almanaque litúrgico Lunar con el calendario gregoriano solar que ella misma impuso en 1582, porque las fases de la Luna (cuatro por mes) no responden al mismo día del mes solar.

Puesto que Jesús era judío, no cabe duda que su Ultima Cena con sus 12 discípulos para celebrar la Pascua, fue un jueves de plenilunio y en memoria de esto los cristianos hacen coincidir la suya con el Luna Llena.

Los primeros cristianos celebraban la cena de Pascua observando que el Jueves Santo fuese alumbrado por el Luna Llena inmediata posterior al equinoccio de marzo, fase que debía producirse antes de la puesta de Sol en Jerusalén.

Pero en el año 325, el primer Concilio Ecuménico en Nicea decretó que nadie debía observar la Cena del Señor (jueves) usando el 14 de Nissan según la manera de los judíos para su Pascua. De tal manera, la Cena de Resurrección (ya no el Jueves Santo) debía celebrarse el primer domingo tras la primera Luna Llena después del equinoccio de Primavera y en caso de coincidir con la Pascua Judía, postergarse para el domingo siguiente. (Ana María Bertolini, de Télam, 2008)

El teólogo Felipe Neal  refiriéndose a la unión de la Pascua de la Biblia con celebraciones paganas de la primavera, Hislop escribe: “Para apaciguar a los paganos al Cristianismo nominal, Roma persiguiendo su política normal [la de sincretismo], tomó medidas para unir los festivales Cristianos y paganos, y con una manera complicada y un sutil ajuste del calendario, se halló que no fue un asunto difícil, por general, para que el paganismo y el Cristianismo-ahora en las profundidades de idolatría-en esto y muchas otras cosas, se dieran la mano.

¿Qué dice la arqueología acerca de Alá?

Los musulmanes afirman que en épocas pre-Islámicas, “Alá” era el dios bíblico de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles. De hecho, la credibilidad del Islam como religión está basada en su afirmación de la continuidad histórica que tiene con el judaísmo y el cristianismo. No sorprende, entonces, que muchos musulmanes se pongan nerviosos cuando las afirmaciones del Islam se someten a la ciencia dura de la arqueología.

Porque la arqueología proporciona evidencia irrefutable de que Alá, lejos de ser el Dios bíblico de Abraham, Isaac y Jacob, era realmente el Dios Luna de tiempos pre Islámicos. Sin embargo, es un hecho histórico y arqueológico comprobado que la adoración del Dios-Luna era la religión principal del antiguo Medio Oriente.

¿Pero cómo fue en la Península Árabe, dónde Mohammed (570-632) lanzó el Islam?

Durante los dos últimos siglos, arqueólogos prominentes han descubierto millares de inscripciones que prueban más allá de cualquier duda que la religión dominante de Arabia durante los tiempos de Mohammed era el culto al Dios-Luna.

De hecho, durante muchas generaciones antes de que Mohammed naciera, los árabes adoraban a unos 360 dioses  contenidos en un templo de piedra en la Meca llamado el Kabah. Según arqueólogos e historiadores, la principal deidad de la Meca era el Dios-Luna llamado el al-ilah (que significa el dios), que fue acortado a Alá en épocas pre-Islámicas. Además, los árabes  habitualmente incluyen Alá en sus propios nombres: Por ejemplo, el padre de Mohammed (Abdallah), tenía Alá como parte de su nombre.  

¿Qué dice la historia acerca de Alá?  

Los historiadores dicen que los árabes pre-Islámicos adoraban al Dios-Luna postrándose hacia la Meca varias veces al día. También hacían un peregrinaje a la Meca , rodeaban el Kabah siete veces y lanzaban piedras contra el diablo. Además, ayunaban por un mes, que comenzaba con la aparición del Luna creciente y terminaba cuando esta reaparecía.  

Estos mismos ritos forman la base del Islam hoy: Los musulmanes se postran hacia la Meca; hacen un peregrinaje a la Meca y rodean el Kabah siete veces; y todavía lanzan piedras contra el diablo. También observan el ayuno de Ramadán, que comienza y termina con el Luna creciente.  

Por otra parte, el símbolo antiguo del Dios-Luna, el Luna creciente, es el símbolo oficial del Islam; aparece en las banderas de países musulmanes, así como encima de las mezquitas en todo el mundo. (Juanjo Romero)  

Según recoge el Dr. Juan Bethencourt Alfonso en su obra Historia del Pueblo Guanche, la teogonía de nuestros ancestros, además de la Diosa-Madre Chaxiraxi giraba en torno a: Magek Diosa Sol y ”Achuguayo, Dios Luna (Nombres guanches del Luna: Yyur Ayur, Agur).  

Personificación del Bien, lucha por los sanos principios de la moral. Reina Achuguayo en los cielos impulsando hacia el bien los destinos del mundo con la cooperación de diferentes deidades más o menos poderosas, como La Sol, las estrellas, el mar, el agua dulce, las nubes, el arco iris y el Fuego Sagrado  hijo de Magek; de la Diosa Tajo. Abona, Abora, Moneyba, aspectos visibles de la Diosa-Madre Universal Chaxiraxi, y de los penates o paredros  Chayuga, Saguañic, Achaman, Acoran etc.

 

Cuanto a la veneración rendida a los  astros como aspectos visibles de la Diosa-Madre, tiene especial atención el Dios Luna como Padre de los tiempos (metereológicos) es el encargado de regularlos; siendo sus fases, así como la marcha de la estrella vaquera, motivo de observaciones para Guadameñes, Kankus, Maguadas y Samarines, que además de astrólogos barruntaban los cambios meteorológicos o sea las cabañuelas con aplicación a la agricultura y al pastoreo. Arreglado a las revoluciones sinódicas del Dios Luna.

 
Sin embargo que los plenilunios del Dios lo celebraban danzando en las guáiras o guacharas (plazas terrizas), en algunos casos le atribuían cierta influencia maléfica como veremos oportunamente  (Estas danzas rituales la cultura invasora las demonizó convirtiéndolas en aquelarres de brujas y adoraciones al demonio-el cristiano naturalmente).

   

Fuego Sagrado.-  

 

El círculo es un símbolo de lo sagrado, porque representaba para la Antigüedad -y continúa representado en la actualidad- la forma perfecta de la Diosa-Madre Chaxiraxi en su aspecto como  La Diosa Magek ciertamente, "cuyo centro se encuentra en todas partes y cuya circunferencia se encuentra en ninguna". Así como el triángulo representa también la forma perfecta de la Diosa-Madre Chaxiraxi.

Así La Sol, así El Luna, así la tierra, así los planetas, así los círculos concéntricos del sistema tolemaico, así el óvulo, así la Rueda de la Vida.  

 

El círculo como símbolo no conoce ni comienzo ni fin, representa lo que no culmina nunca: así la Rueda de la Fortuna.

El círculo de fuego es una manifestación de Magek, en el Efeken sagrado. El círculo de fuego representa también la protección de los espíritus de los ancestros...,

El Fuego y su calor y poderlo reproducir, es para el fiel de la Iglesia del Pueblo Guanche como entrar en contacto con la energía del Universo, y ser parte de la Diosa-Madre Chaxiraxi, por ello gracias al Fuego Sagrado se eleva por encima de todos los demás seres vivientes, aproximándose a lo trascendente.

En el Archipiélago canario, hoy día se encuentran huellas de las grandes ceremonias populares, miles de personas participaban en marchas y ritos, llevando cirios. Las procesiones que se mantienen aún en las costumbres populares, reproducen, aunque sea en una ínfima parte y de manera sincretizada, la relación religiosa y misteriosa entre el hombre y la mujer canarios y el fuego.

El profesor y arqueólogo de la Universidad de La Laguna D. Juan Francisco Navarro Mederos en su intervención durante las Primeras jornadas sobre al virgen de Candelaria y el mundo guanche, que tuvieron lugar en el Municipio de Candelaria durante los día 28 y 29 de enero del presente año de 2008, expuso en relación a unas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la cueva de Achbinico que:  dicha cueva fue un santuario donde ardía leña de manera permanente alcanzando la combustión grandes temperaturas, se encontraron grandes depósitos de restos de cenizas en los extractos más antiguos, el examen de las cenizas mediante el método del carbono 14 dio una antigüedad en torno al siglo segundo  de la era actual, es decir, que hace más de 1800 años ya nuestros antepasados realizaban determinados ritos en Achbinico en torno al Fuego Sagrado, mil doscientos años antes de que los primeros europeos invadieran las islas.

En estos tiempos modernos, nos hemos alejado un poco de esas manifestaciones y ritos aparentemente carentes de utilidad verdadera, pero en lo más íntimo de nuestro ser, continuamos sintiendo la necesidad de rendir culto a uno de los elementos más sagrados, aspecto tangible de la Diosa Magek.

En la Iglesia del Pueblo Guanche, los rituales del Fuego Sagrado conservan su valor, los cuales siguen utilizándose en función de los ritos propiciatorios, para favorecer la concentración y permitirle al hombre y mujer magos entrar en sintonía con las energías que deberán ser canalizadas por su poder, hacia la Diosa-Madre Chaxiraxi.       

Por ello, las Velas, de color verde deben confeccionarse con cera pura de abeja -cuando es posible- y predisponerlas con aromatizaciones naturales, mediante esta ofrenda el fiel dirige sus súplicas a la Divinidad.

En la vida, a menudo somos impacientes, malhumorados e inadaptados. Nos cuesta tratar a nuestros allegados con el amor que realmente sentimos por ellos; a pesar de esto, seguimos juntos debido a una relación familiar que nos incluye y que se mantiene a pesar de las disputas. Esto es un compromiso que asumimos mediante el fuego que emana de los tres tenikes.

Sabemos que los espíritus de nuestros antepasados se manifiesta a través de todos nosotros; cuando tratamos unos con otros, estamos tratando no solamente con nuestra personalidades humanas sino también con el acervo invisible pero siempre presente de nuestros ancestros quienes nos trasmiten ideas, que moran en el templo de la conciencia y esperan su momento para nacer al mundo.

Por todas estas razones, él circulo de fuego es sagrado debe existir en todo lugar de oración; Éste anillo protector, esta frontera para los espíritus de nuestros ancestros nos vivifica en el nivel mas alto. Al trazar este circulo y reconocerlo, aceptamos que los principios están por encima de las personalidades.

Convocamos a los espíritus de servicio, a los del aire, del agua, de la luz, de la tierra, al bien más alto la fe en el cumplimiento de nuestro propio bien, en el de nuestros parientes, nuestros amigos, y en el de nuestros semejantes.

La envidia, la critica y los chismes no tienen lugar entre nosotros, como tampoco el mal humor, la hostilidad, el sarcasmo o la competencia. Estas actitudes pueden ser comunes en el mundo, pero no pertenecen a nuestro ámbito como Magos hijos de Magek, aspecto visible de Nuestra Señora Chaxiraxi y miembros de la Iglesia del Pueblo Guanche.

Al trazar un círculo de Fuego Sagrado creamos un espacio de seguridad y un centro de atracción para nuestro bienestar. Cumpliendo con esta forma de manera fiel atraemos lo mejor hacia nosotros; atraemos a los hermanos y hermanas que necesitamos atraemos a los mejores dones.

Recordemos que en la naturaleza del mundo toda perdida tiene un significado, lo mismo vale para nosotros; bien usado, un fracaso puede ser el abono que nutra el éxito de la siguiente estación espiritual. Debemos recordar que la maduración y la cosecha son procesos a largo plazo y no la materialización rápida de un deseo.

El Fuego Sagrado constituye uno de los ritos básicos de la religión del Pueblo Guanche y está presente en la mayoría de sus celebraciones.

 

Es el del Fuego Sagrado, un rito que no es potestativo solamente de nuestra Congregación, otras antiquísimas confesiones comparten con nosotros este ancestral ritual.


La concepción de un Fuego trascendente y universal, del que nuestros fuegos son solo pálidos reflejos, sobrevive en las palabras "empíreo" y "éter"; esta última palabra deriva de, "encender" (sánscrito indh) e, incidentalmente, no carece de interés que "el tigrincandescente" de Blake recuerda el de los griegos, que se referían así al caballo, al león y al águila; el ôg Veda (II.34.5) habla de "vacas flamígeras (indhanvan)". Para Esquilo, (Fr. 65A; cf. Virgilio, Gergicas II.325); en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 4:24) y para  Pablo (Hebreos 12:29), Noster Deus ignis consumens est; y la epifanía del Espíritu es como "lenguas de fuego" (Hechos 2:3, 4). Agni (ignis, Fuego) es uno de los principales y quizás el primero de los nombres de la Deidad en el ôg Veda. Indra es "metafísicamente Indha", un "Encendedor", pues "enciende" (inddha) los Soplos o Spiraciones (prÎöÎú, êatapatha BrÎhmaöa VI.1.1.2). El Cisne solar (haµsa), "viendo al cual uno ve el Todo", es un "Fuego deslumbrante" (tejas-endham, Maitri Upaniáad VI.35), y de él se habla como "flamígero" (lelÎyati, B¬hadÎraöyaka Upaniáad IV.3.7), igual que las lenguas de Agni (lalÎyamÎnÎú en Muöaka Upaniáad I.2.4). El Buddha, que puede considerarse como un tipo humanizado de Agni o Indrígn«7, es "un maestro consumado del elemento de fuego" (tejo-dhÎtum-kusalo,Vinaya-PiÊaka I.25) que puede asumir a voluntad, y es representado iconográficamente no solo como un Árbol sino también como un Pilar de Fuego. El Maestro Eckhart puede hablar también del "cielo inmutable, llamado fuego o el empíreo" y decir que el néctar (die zúezekeit = ambrosía, am¬ta, "miel", "agua de la vida") está negado a todos aquellos que no alcanzan "esa ígnea inteligencia celestial".


Consideremos ahora la doctrina india de las "Medidas del Fuego". Uso mayúsculas aquí y en los muchos contextos donde es la Deidad , y no al fenómeno natural en el cual Ella se manifiesta, a quien se hace referencia. Debemos explicar primero que, si bien el sánscrito agni es literalmente ignis, "fuego", la palabra tejas, que tendremos que citar repetidamente, es, hablando estrictamente, no tanto el fuego mismo como una cualidad esencial, o la cualidad más esencial del "fuego", ya sea como deidad o ya sea como fenómeno natural. Tejas ( tij, ser agudo, cf., di-stinguo, in-stig-o, hender, clavar, coser), está, tan cerca como es posible, de lo que Jacob Boehme llama la "agudeza de la llamarada del fuego" (Three Principles XIV.69).


En ôg Veda Sa×hitÎ VI.3.5, se dice de Agni que afila sus tejas como una punta de hierro. El adjetivo correspondiente tigma comúnmente califica a ¤ocis, "llama", y Agnimismo es tigma-¤ocis, "de llama aguda". Sin embargo, la palabra tejas se traduce usual y acertadamente por "fuego o "energía ígnea", donde la cualidad esencial corresponde a la esencia y el acto característico al agente; de la misma manera que la Ráfaga (víyu) del Espíritu (Îtman) no es nada sino el Espíritu mismo en los términos de su actividad característica. Al mismo tiempo debe comprenderse que ni agni ni tejas implican un calor que haya de distinguirse de una luz; tejas, por ejemplo, no es meramente una "agudeza" sino también una "brillantez" como de relámpago, de aquí la correlación "Fuego y lo que puede ser iluminado" (teja¤ ca vidyotayitavyaµ ca, Pra¤na Upaniáad IV.8). En el Fr. 77 Heráclito mismo substituye por el del Fr. 20, permaneciendo los verbos sin cambiar. Puesto que hemos hecho de él nuestro punto de partida, y puesto que sería engorroso repetir la "agudeza de la llamarada del fuego" de Boehme, nos adheriremos a la traducción acostumbrada de tejas por "fuego" o "Fuego".


Ahora, "Del Fuego (tejas) que está oculto dentro del Cielo, es solo una pequeña medida (aµ¤a-mÎtram) lo que (luce) en medio de la Sol, en el ojo y en el fuego. Ese (Fuego) es Brahma, Inmortal. Es solo una pequeña medida (aµ¤a-mÎtram) de ese Fuego lo que es la ambrosía (am¬tam) en medio de la Sol, cuyos brotes pujantes (ÎpayaökurÎú) son Soma y los Soplos" (prÎöÎú, Maitri Upaniáad VI.35). Y así, ciertamente, "como las chispas se dispersan en todas las direcciones desde un fuego resplandeciente, así desde este Espíritu Presciente (prajÐÎtman, el Sí mismo solar y último) los Soplos y otras substancias se dispersan a sus estaciones" (B¬hadÎraöyaka Upaniáad II.1.3, Kauáitak« Upaniáad III.3, IV.20, Muö¦aka Upaniáad II.1.1, Maitri Upaniáad VI.26, 31, con pequeñas variantes), y es desde este punto de vista como Brahma se compara a una "rueda ígnea centelleante" (Maitri Upaniáad VI.24). "Estos poderes funcionales (indriyÎöi = prÎöÎú) son del Espíritu (ÎtmakÎni ), es el Espíritu (Îtman) el que procede (en ellos) y el que los controla" (Maitri Upaniáad VI.31); ellos son los rayos o riendas (ra¤mayaú) solares por los que el Único Veedor y Pensador ve, oye, piensa y come dentro de nosotros (Maitri Upaniáad II.6, VI.31, B¬hadÎraöyaka Upaniáad III.7.23, Jaimin«ya Upaniáad BrÎhmaöa I.29, 30, etc.), siendo él, por consiguiente, el "Único Transmigrante" (SaµsÎrin) (Brahma Sètra BhÎáya I.1.5).

 

Así estos poderes activos del habla, visión, pensamiento, etc. "son solamente los nombres de Sus actos", los nombres de las fuerzas que Ella extiende y después absorbe (B¬hadÎraöyaka Upaniáad I.4.7, I.5.21, I.6.3, etc.). En su operación en nosotros mismos todos estos Soplos o Vidas actúan juntos, de modo que nosotros somos capaces de concebir, ver, oír y pensar uno y el mismo objeto simultáneamente (Kauáitak« Upaniáad III.2; cf. I Corintios 12:14 sigs.). (Ananda Coomawama)

 

El término Teja con sus diminutivos y variantes castellanizadas son frecuentes en la toponimia de las islas, por ejemplo: Tajao, nombre de lugar en la costa sur de la isla de Tenerife y nombre de un aspecto de la Diosa Chaxiraxi , Diosa Tajao, sicretizado como Virgen de Tajao. Tejita, diminutivo de Teja, Playa, y montaña de picón rojo en El Médano, isla Chinech (Tenerife), Tijoco Alto, Tijoco Bajo, lugar en el Meceyato de Adeje. Tejeina, lugaren el Menceyato de  Tegueste Chinech. Tejina de Guía en el Menceyato de Adeje, Tejeda, Tejerea también en Chinech. Tajuya, Tigalate, lugares en la isla Benahuare ( La Palma. ) Tejeste, barranco en Erbania, Tejital, localidad en Erbania, Tejuates, aldea en Erbania. Tejan,Tejeguate, Tegüete, Tejan, Tejeneita, Tejerde, Tejetaíta, Tejidote, Tejuda, Tejura lugares en la isla Esero (El Hierro). Tegala, en Erbania. Tejeda en Tamamránt. Cheja, Cheguere,Chegiude,etc.

Otra de las tradiciones “paganas” usurpada por el catolicismo es el Fuego Sagrado sincretizado en la hoguera de vigilia pascual, al concluir la ceremonia cada niño llevaba a su casa un tizón encendido que depositaba sobre el hogar, limpio como una patena para recibir el fuego nuevo, que, al menos teóricamente, duraba todo el año. Si en algún hogar se apagaba, una mujer de la casa iba a buscarlo a otra para asegurar su continuidad.

El Fuego Sagrado para esta confesión es Cristo, simbolizado en el cirio pascual y en los cirios que se encienden sobre el altar cada vez que se celebra la misa. Así como en la hoguera de la Vigilia pascual se queman las cosas viejas -símbolo del hombre viejo-, la quema de Judas, que se hace en muchos lugares, expresa el deseo de quemar y destruir el mal, encarnado en el personaje que entregó a Jesús a quienes lo iban a matar.

Además del tizón, cada casa llevaba una botella de agua de la que había sido bendecida durante la vigilia para bautizar a los catecúmenos. Se bendecían los campos de sembrados desde las cuatro esquinas para alejar las tormentas y las puertas de la casa para espantar las pestes de las personas y de los animales.

Mayo de 2008.

Continuará:

 

* Guadameñe.

 

28 n Wanmayk  n 7º acha n tallit taynay tagwancet.

 

iglesiaguanche@terra.es  y benchomo@terra.es

 

   

Para saber más:

logokbehibenchomo.jpg (24851 bytes)