Atlantología
Juan
Manuel García Ramos
Pocos pueblos del mundo pueden presumir de
una prehistoria imaginaria como la que poseen los archipiélagos de esta parte
del Atlántico que ocupamos los canarios.
Acabo de leer el libro quizá más completo sobre la genealogía de
El libro en cuestión es
En esas breves páginas, se revisa el itinerario del concepto de
A lo largo del libro de Vilar-Naquet abundan las
referencias a Canarias, a Madeira y a Azores, como los últimos residuos, los
"cerros-testigos", de lo que un día fue un territorio de excepción entre
el resto de los territorios ocupados en el mundo conocido.
Esa idea de que los archipiélagos de Azores, Madeira y Canarias podrían
considerarse los cerros-testigos de
Otro famoso viajero por Oriente en el siglo XVIII, J. Pitton
de Tournefort, sostiene que la apertura del estrecho
de Gibraltar es la consecuencia de la ruptura más antigua que crea el Bósforo y
que puede que la espantosa irrupción que se produjo entonces en el océano
arrojase a esa famosa isla Atlántida que describe Platón. Para Pitton Tournefort las Islas
Canarias, Azores y América son quizás sus restos y no sería sorprendente que
hubieran estado pobladas por los descendientes de Adán y Noé, ni que sus
pueblos utilicen las mismas armas que los demás pueblos de Asia y Europa.
Cuando Francia crea en mayo de 1881 su protectorado de Túnez por el tratado de
Bardo, el Ministerio de Instrucción Pública galo no deja de interesarse por el
problema de
En los albores del nazismo, se publica en Berlín, en 1922, un libro de Karl
Georg Zschaetzch,
Este libro de Zschaetzch se inscribe en lo que Pierre
Vilar-Naquet llama la atlantonomía,
el deseo de muchos pueblos, entre ellos el alemán ya citado, de considerarse
descendientes directos de una Atlántida idealizada, con genealogías procedentes
de los dioses y limpias de toda mezcla racial, un pedazo del cielo en la tierra
de los mortales. El atlantonacionalismo, al que se
adscribieron autores como el teórico sueco Olaus Rudbeck,
quien en una obra en cuatro volúmenes infolio, publicada en Uppsala entre 1679
y 1702, trató de demostrar que en Escandinavia había estado situada
El mismo Vilar-Naquet nos cuenta, a través del relato
de un naturalista veneciano, Gerolamo Fracastore, publicado en Verona en 1530, cómo los españoles
que desembarcan en América interrogan a un sacerdote indígena sobre el
significado del sacrificio que está a punto de ejecutar para una multitud de
enfermos, y el hombre responde relatando la historia de su pueblo: "Sin
duda, dice el sacerdote, el nombre de Atlas ha llegado a vuestros oídos".
Los atlantes fueron antaño un pueblo feliz y querido de los dioses, pero por
sus riquezas provocaron la cólera divina y ésta se manifestó en un doble
castigo: por una parte, el hundimiento de
Estamos, como dice el mismo Vilar-Naquet, en el campo
de la mitología y la fábula, sin duda. Pero hay algunas otras preguntas sin
contestar. Los ideólogos de la corte española del siglo XVI, Francisco López de
Gómara y Gonzalo Fernández de Oviedo hacen descender
a los americanos conquistados y colonizados por sus monarcas de los habitantes
de
Algunos teóricos del ocultismo han llegado a afirmar que la lengua maya es
griega en un tercio de su vocabulario, algo que es inadmisible. Pero qué sucede
con las vecindades fonéticas y semánticas de voces como la griega "theou kalia", "cabaña
de dios", y "pótamos",
"río", y la azteca "teocalli",
"casa de los dioses", y el sustantivo "potomac",
"río", localizado en territorios del este de los Estados Unidos,
entre Maryland y Virginia, y, al parecer, en el léxico aymará de Bolivia.
El libro de Pierre Vilar-Naquet no hace sino refrescar
y animar un viejo debate. Un apasionante debate para todos los canarios en
particular.