Autopista hacia el cielo

 

Jorge Díaz

 

   Desde hace unas semanas, cualquiera que vaya hacia el sur por la autopista puede ver, cerca del Polígono Industrial de la Campana, como se está construyendo una anchísima vía que arranca con una pendiente que parece dirigida hacia el cielo. Pero no, no se trata de una vía espiritual. Al parecer es el inicio de la famosa Vía Exterior, sin que nadie aclare de que versión se trata, aunque yo creo que es la 10ª por lo menos. Esta nueva autopista, tan necesaria para la codicia de unos pocos como innecesaria para la prudencia política, es el resultado del conocido sistema de gestión del voto “nacionalista” y de la comunicación directa de los señores del piche con los mandamases y mandamasas de Madrid.

 

   Un ejemplo, por si queda alguien que no conozca las formas de gestión del voto “nuestro”: ¡Oye! ¿Por fin vas a apoyar los presupuestos o qué? Bueno….Claro, tú sabes que nosotros somos leales súbditos. Siempre lo hemos sido (tanto se acostumbraron al “sí, sí” que Mardones quedó imposibilitado para el no). ¡Pero mira…! No me vayas a poner en el proyecto todos los millones de los que hemos hablado para……..(censurado), quiero decir…para carreteras. Tú primero dices que van 600 millones y yo en Canarias digo que ni hablar, que la inversión por habitante es menor, que llevamos veinte años de atraso en infraestructuras…y todo el cuento ese; luego tu accedes a aumentar la partida a los 800 millones en los que habíamos quedado y así quedo yo bien, y todos felices. Bueno, vale Paulino (o Ana, o Román, lo mismo da), quedamos en eso. Si le parece a Usted que este diálogo es producto de la imaginación, está en un error.

 

   Esta obra destruirá miles de hectáreas del suelo agrícola más fértil de la Isla, y resulta que alguien, sin vergüenza o sin pensarlo, ha dicho que este suelo se puede sustituir por otro. ¿Cómo es posible que haya tanta gente pasando hambre y tanta guerra por falta de suelos productivos, teniendo nosotros en Tenerife gente que puede crearlos? Deberíamos regalarle al Mundo nuestros preclaros dirigentes políticos, o al menos deberían darles el Premio Nobel. A ver si van a recogerlo y no vuelven más. ¡Qué cara!

 

   El trazado de esta hermosísima autopista, diseñado con complasencia* extrema, tuvo varias versiones, pero estando claro siempre que pasaría por determinado lugar donde se va a instalar una “Plataforma Logística Insular”. Como no podía ser menos, los propietarios de los terrenos con tan brillante futuro son personajes muy comprometidos con el desarrollo de Tenerife.

 

   El aparato de propaganda del régimen lleva años machacando con la necesidad del anillo exterior y, aunque en principio no estaba claro lo que eso significaba, ahora todo el mundo sabe que este tramo de Montaña Talavera es irrenunciable. Por si queda alguna duda, se compran algún medio de comunicación -¿Inversiones RIC?- y se le suministra una línea editorial clara y responsable que haga ver a los informados ciudadanos la absoluta necesidad de construir esta majadera infraestructura.

 

   Con las perspectivas económicas y energéticas que cualquiera puede entrever en un futuro próximo, con la densidad de carreteras por km2 que hay en Canarias, con las múltiples necesidades de inversión en otros sectores, con la importancia que el paisaje tiene como atractivo turístico, sin hablar de la importancia suprema del suelo agrícola en la sostenibilidad isleña, a nadie en su sano juicio se le ocurriría realizar ahora esta magna obra, y menos en sitio tan inapropiado. Las razones del dislate son sabidas y viejas: la codicia y la soberbia. Y ésas sí que son razones.

 

   Según datos suministrados por Invertia.com, las previsiones del precio del petróleo para los próximos años van desde los 150 dólares el barril en cinco años y 200 para el 2018 (Cladia Kemfert, del instituto de estudios económicos alemán DIW), hasta las más optimistas previsiones de Nuria Álvarez (Renta 4), que lo sitúan en torno a los 100 dólares/barril. Sea como sea, las reservas de crudo son cada vez más escasas y es una increíble irresponsabilidad realizar inversiones públicas sin tenerlo en cuenta.

 

   Por más que lo deseemos, no puede crecer indefinidamente el número de camiones y coches en las carreteras isleñas, no puede aumentar siempre el número de contenedores que se mueven, ni el de habitantes, ni el de turistas que llegan, y de los que no se van, y el de casas, hoteles y campos de golf. Un estúpido es aquél que con sus actos causa daño a los demás y a sí mismo, un ruin es quién obtiene beneficios causando daño a los demás. ¿Estupidez o ruindad?

 

   En Canarias puede aumentar, y mucho, muchísimo, la superficie de tierras cultivadas, el agua desalada con energías renovables -el mejor acumulador de electricidad soñado- y puede aumentar sustancialmente el aprovechamiento de los residuos, infinitamente puede crecer el número de nuestras empresas que gestionen los servicios públicos que ahora llevan foráneas -¿Será esto nacionalismo radical, Sr. Segura?- y podría aumentar, tal vez, la calidad de la educación, y de la atención sanitaria, y tantas otras cosas que no se me ocurren. Muchas cosas se pueden hacer para que no sea necesaria una autopista hacia el cielo. Que cada uno vaya cuando le toque, y que no se formen colas.

 

    *La falta de ortografía es sólo aparente. Según García Márquez, lo importante es lo que se dice, no como se dice.