Autosuficiencia
como base para la soberanía nacional
Luis
Fco. Padilla
Últimamente se está poniendo en boga promover la
necesidad de trabajar hacia la “soberanía alimentaria”, lo cual está muy bien,
siendo una necesidad que por la insularidad que nos toca no hay que menospreciar.
Apoyo esto y voy más allá; ¿por qué no promover
también la soberanía energética?
Si bien la alimentación es lo más básico para la
subsistencia de un pueblo. La posibilidad de auto abastecernos energéticamente
nos haría una sociedad más libre y menos dependiente del exterior. No nos olvidemos
que somos islas en medio del atlántico y como dicen nuestros mayores, «Ay el día que no entren los barcos al
puerto».
Igualmente necesario es potenciar un buen
planteamiento hidrológico, donde se podría reemplazar las actuales y vetustas
plantas desaladoras por el sistema de “Ósmosis
Inversa” patentado por Alberto Vázquez Figueroa. Produciendo electricidad y agua “grátis”.
¿Electricidad y agua gratis? Es de recibo que al
tendido empresarial, que vive actualmente de tales energías, no le interesaría
en nada lo más mínimo dichos proyectos. Pero debe de ser una seria aspiración a
conseguir en un futuro estado emancipado de la opresión estatal española. Debe
ser también la verdadera bandera de lucha para ecologistas y la izquierda
nacional en general, si es que de verdad están por el progreso sostenible de
nuestra nación.
Soberanía
alimentaria y soberanía energética como pilares fundamentales para la soberanía
nacional:
«Alberto Vázquez-Figueroa. http://www.eldia.es/2006-12-20/vivir/vivir18.htm
Canarias disfruta de una posición
geográfica privilegiada, un clima excepcional, y unas magníficas posibilidades
a la hora de su desarrollo turístico, comercial e industrial, pero adolece de
enormes carencias en lo que se refiere a su capacidad energética dado que
depende de forma casi absoluta de combustibles foráneos.
No obstante, una inteligente política de inversiones
podrían convertir al archipiélago en autosuficiente en ese campo.
Para ello dispone de varios factores esenciales:
Muchas horas de viento al año.
Muchas horas de sol al año.
Costas accidentadas.
Terrenos nunca cultivados o
actualmente abandonados.
El viento proporciona una gran cantidad de energía por
medio de los aerogeneradores eólicos, pero ese tipo de energía, al igual que la
fotovoltaica, presenta el grave inconveniente de que no resulta controlable por
lo cual su aprovechamiento es casi siempre aleatorio e incierto.
Sin embargo para “controlar” dicha energía basta con
transformarla en potencial hidráulico por el sencillo procedimiento de
utilizarla en bombear agua de mar a depósitos situados a gran altura, en lo que
los técnicos han dado en llamar “Sistema Hidráulico Combinado”.
Funciona como las “Centrales de Bombeo Reversibles” de
todos los ríos y pantanos del mundo con la única diferencia de que en lugar de
utilizar agua dulce, escasa y necesaria, se emplea agua de mar.
El agua de mar es más densa a la hora de bombearla, pero
también lo es a la hora de ser turbinada, con lo que
sus rendimientos son idénticos. Sus pérdidas energéticas se sitúan en torno al
18%.
Ahora bien; si los depósitos de cabecera se sitúan a una
cota superior a los seiscientos metros, la diferencia de presión que
proporciona dicha altura permite que, por medio de la nueva tecnología de
“Desalación por Osmosis Inversa por Presión Natural”, parte de esa agua de mar
se transforme en agua dulce sin producir salmuera y a un coste muy bajo puesto
que la mayor parte del gasto corre por parte de la “Central de Bombeo”.
Con agua desalada a bajo coste resulta muy rentable poner
en explotación grandes cantidades de terreno no aprovechados o abandonados
desde que los cultivos tradicionales de las islas dejaron de ser rentables.
Se dedicarían a la producción de
cualquier otro tipo de cultivo adaptado a los suelos elegidos y que hayan
demostrado su eficiencia a la hora de producir biomasa. (El aceite de girasol
está dando unos magníficos resultados en Andalucía). Dicha biomasa se convierte
posteriormente en “biodiesel” no contaminante.
En un período de tiempo no superior a cinco años la
cantidad de “biodiesel” generado en los campos
canarios bastaría para alimentar sus centrales eléctricas que proporcionarían a
las islas toda la energía que necesitasen. El sobrante durante las llamadas
“horas valle” se utilizaría de igual modo en elevar más agua de mar a los
depósitos de cabecera permitiendo “reciclar” una energía que normalmente se
desperdicia, devolviéndola en “horas punta”. Ello permitiría que aumentase la
producción de agua dulce y con ello la explotación de nuevos terrenos con el
fin de aumentar la cantidad de biomasa.
Se trata por tanto de un circuito cerrado de crecimiento
en espiral en el que todos los elementos utilizados han demostrado su
funcionamiento, por lo que al no existir novedades su secreto estriba en
acoplarlos de tal modo que vayan cumpliendo sus sucesivas funciones. A saber:
Viento + generadores = energía no controlada.
Energía no controlada + depósitos
de agua de mar en altura = energía controlada.
Agua de mar en altura + ósmosis
inversa por presión natural = agua dulce.
Agua dulce + terrenos no
aprovechados = biomasa
Biomasa + nuevas tecnologías = “biodiesel”.
“Biodiesel”
+ centrales eléctricas = más energía, más agua, más biomasa, etc…
En un futuro las islas pasarían
de deficitarias en energía a productoras de energía en forma de un “biodiesel” que apenas envía CO2 a la atmósfera.».
«Alberto Vázquez Figueroa. http://www.elmundo.es/elmundo/2005/07/07/ciencia/1120755305.html
Se trata de una desaladora por presión natural,
mediante ósmosis inversa, que conseguirá dar "agua casi gratis".
El procedimiento
consiste, según explicó Figueroa, en "llevar agua de mar hasta una montaña de unos 500 o
Y añade, "a las
pocas horas, cuando la red necesita
otra vez mucha energía, dejamos caer esa misma agua por una tubería de la misma
altitud que la montaña, lo que equivale a 5 o 6 atmósferas de presión.
Esta presión hace que, de forma natural, el 45% del agua se convierta en agua
dulce y la restante, el 55 %, salga doblemente salada a casi la misma presión
con la que entró. Con esto, producimos
electricidad y el agua sale gratis".
Una empresa israelí ya ha comprado la patente para construir la primera desaladora
por presión natural en Murcia. Vázquez ha explicado cómo su proyecto no es un
invento, sino una cuestión de aplicar
"sentido común", que aprendió en su época de buceador.».