DESDE
EL GUINIGUADA
LAS
AVES Y NUESTRO FUTURO
Félix
M. Arencibia
Doramas Martín contempla extasiado cómo bajo el
recién nacido otoño, los pájaros interpretan una danza y hacen malabarismos
saltando de rama en rama, disfrutando del baño con el agua que gotean de las
hojas de los árboles del jardín. Goza viendo a la pechuguita (petirrojo)
presumiendo con su corbata colorada, al variopinto y enérgico frailero, a la
pequeña hornera (mosquitero) que parece tiene jeribilla. Doramas quiere
compartir su preocupación por las aves y nuestro medio ambiente a través de un
correo con su amigo de infancia que vive en Añazo, isla de Chinet. Hola Rafa:
Te escribo
para hablarte de las aves de nuestra tierra que tanto nos encantaban. Recuerdo,
no sé si tú, como los guirres se posaban en bandadas junto al barranco para
comer la carroña que tiraba Maximino que fabricaba los chorizos que hoy le
llaman de Teror. ¿Dónde están ahora los guirres de la isla de Tamarán? Dicen
que han desaparecido. No me lo puedo creer, pero los pesticidas, la falta de
carroña y la marea del cemento acaban con cualquier ser vivo. Por suerte todavía estamos a tiempo a que
esto no se transforme en un desierto sin vida. Mientras escribo oigo el canto
monótono del hornero, mientras el mirlo rompe con su canto estridente el
silencio de las mañanas y trastorna la tranquilidad de la siesta. Algunas
tórtolas su posan sobre los postes, de vez en cuando se aparece la joya
colorada de la pechuguita, el palmero lleno de energía se revuelve de una lado
otro, el cernícalo planea majestuoso… Todo ello me devuelve la esperanza.
A pesar de
ello, Rafa, nuestras aves corren graves riesgos, tanto las de medianía, costas
o cumbres. Entre ellos están: los pesticidas, los tendidos eléctricos, los
incendios y el cemento que está engullendo todo su hábitat. Hablando de
incendios recordamos con tristeza la muerte del bosque con la casi desaparición
del ecosistema del “picapinos” y esa especie tan singular del pinzón azul, que ya estaba en peligro y que ahora se
precipitan sus posibilidades de desaparición.
Son muchos
los lugares en que nuestra flora y fauna del Archipiélago está en peligro de
extinción. Ésta es una razón más para afrontar el Cambio Climático desde el
trabajo de nuestra ciudadanía y nuestros gobernantes. Estos últimos a veces
oyen más a los que quieren depredar el territorio para obtener las más grandes
rentabilidades económicas. Para estabilizar el clima debemos utilizar las
energías limpias y renovables: solar, eólica, marina… En nuestro país tenemos grandes
posibilidades de obtenerlas. Además hemos de recuperar sin dilación nuestro
medio ambiente más cercano e incentivar aún más nuestra agricultura tradicional
o biológica. Salvando a nuestras aves lo estamos haciendo con nosotros, pues si
no tomamos medidas los que estaremos en peligro de extinción seremos los
humanos. Te dejo Rafa con los versos de nuestro poeta Fernando García Ramos: “Que libre campo es el mar / nadie lo asurca
ni siembra…
http://doramas1924.blogspot.com
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“Salvando a nuestras aves nos salvamos nosotros, pues si no tomamos medidas,
los que estaremos pronto en peligro de extinción seremos los humanos.”