¿Cuándo el
Borbón, Rey de España, Don Juan Carlos I, tendrá la valentía que,
recientemente, demostró el Rey Alberto II de Bélgica?
Miguel
Ángel Díaz Palarea
Habló aquel Rey, con motivo de la “fiesta
Nacional Belga”, y lo hizo en un régimen monárquico nacido en un Congreso
Nacional que optó por dicho sistema, por 147 votos favorables y sólo 13 en
contra. Abrió su boca en un país, nacido en 1830, que ocupa el corazón mismo de
la Europa
capitalista, con un nivel de vida que ya lo tuviéramos nosotros. Pero para
comprender el tema, no hay que olvidar algunas variables que se entrecruzan:
1ª.- Bélgica dispone de una población de 10,6 millones de habitantes, de los que
al menos el 60% son flamencos, a los que hay que sumar: Flandes: 6,05; Valonia: 3,41 Valonia; Bruselas,
su capital: 1,03 y la región germanófila con 0,07. 2ª.- Sus lenguas oficiales
son: flamenco, francés, flamenco y francés y alemán. 3.ª Se trata de un país
donde los parámetros democráticos son de los más valorados del mundo mundial;
su historia está jalonada de conquistas y reconquistas; su devenir actual está
condicionada por haber transitado, como moneda de cambio de inconfesables
intereses imperialistas, de mano en mano entre las potencias coloniales desde
el siglo XVI; sin olvidar; pues no me iba a olvidar de España -para furor de
los chiquilicuatres-, que cuando la estirpe de los
Austrias gobernaba España, la gran potencia en aquella época tuvo mucho que
decir en este problema que ahora estalla con virulencia; bastantes perdones,
tantos al menos como los pedidos, con humildad, por todo un Papa por el asunto
de la pederastia de los curas. El Estado Español debería colocarse a su misma
altura y pedirlo con humildad y, si quieren, que junto a ello también se
reconozcan sus cosas buenas; me refiero a la España conquistadora que llegó a conservar
durante un tiempo los Países Bajos del Sur ante el odio generalizado de la
población.
Voy al fondo del asunto y reproduzco las palabras del Rey Alberto II de
Bélgica: "El Estado unitario, Estado regionalizado y Estado federal son
etapas ya agotadas; tenemos que inventar nuevas formas de vivir juntos en
nuestro país".
¿Camina hacia la independencia alguno de sus Estados, cantones o como deba
llamarse, que conforman Bélgica o, como dice el monarca, se necesita
imaginación para dar soluciones y evitar la ruptura sin remedio de su Estado?
Él monarca belga opina que la mejor salida estaría en optar por un Estado
Confederal. Yo no quito, ni pongo rey, pues carezco de fuerzas para ello, pero
sí que, humildemente, expreso mi opinión.
Este hecho histórico en la
Europa capitalista tiene diversas lecturas; así por ejemplo
Luis del Val, tomó el tema en la prensa diaria y
concluía: "…proyectar las frustraciones individuales en empresas
colectivas suele ser un buen negocio para los caudillos que viven de
ello", para rematar queriendo meter gol en las porterías soberanistas,
tomándole el pelo a Joaquín Leguina –“español de pura
cepa española” y esto lo digo yo-: "…recordando la boutade
de que los mejores cantantes franceses siempre han sido belgas. La humorada
tiene sus días contados, porque Bélgica está a punto de desaparecer"; sin
embargo, no opinan lo mismo el Rey Alberto II que conoce el dicho: “Quien no
cuida la finca le ponen Medianero”.
Y yo me pregunto mis cuates: ¿Qué piensa el monarca español, de los españoles,
Don Juan Carlos I de Borbón, que ni siquiera ha sido elegido democráticamente y
que fue impuesto por el genocida Generalísimo Franco de nuestros rencores? No
debe olvidar jamás de los jamases que en el actual Estado Español conviven:
vascos, catalanes, gallegos…y como no las colonizadas en el siglo XV islas
Canarias.
Saldrán a cagarse en mis muertos y les recuerdo, dicho con todos los respeto a
los españoleros y sus chiquilicuatres.
Que debe sustituirse el dicho “Leña al mono hasta que aprenda el catecismo” por
el de “Leña al mono hasta que rompa la cadena”; pero en eso tendrán razón:
“consejo no pedido, consejo mal recibido”: no sean como los neocon
y cheersleaders que confunden “antiamericanismo” –léase
antiespañolismo, con sentido común; no sean unos McCarthy –léase aquí los
Aznar, Jiménez Losantos, Zaplana,
etc. -que reprimía derechos fundamentales con las más absurdas y delirantes
excusas y, por último, no caigan en las trampas simplonas de la prensa
conservadora del imperio Yanqui: Fox News o The Wall Street
Journal, en el Estado Español podríamos traer a la memoria “El Mundo”, “La Razón” y otros; no saquen
sus pistolas descalificadoras de sheriff venidos a menos y, ¡por favor!,
respeten la opinión de otras personas aunque le repateen el hígado; aunque sus
ideas no concuerden con las de lo políticamente correcto, lo de progre izquierdoso de periódico bajo el brazo, que, aunque joda,
permanecen ancladas en un destino en lo universal de la España donde no se pone el
sol, la del Imperio hacia Dios, la de la Leyenda Negra,
aquella que al tiempo que conquistaba Canarias oprimía con sus armas a los
belgas -y ahí vienen lo que les molesta de verdad- la que conquistó a sangre y
fuego nuestras queridas Islas Canarias.
Saludos cariñosos a mis cuates (los míos) desde Lanzarote. El sol brilla en lo
alto, pero el calor aún no me ha derretido la sesera.
6/08/2008