¿Eco qué?

A partir de ahora: ¡NI  AGUA!

 

Josef  Idmim *

 

En mas de una ocasión y en plan coloquial le he oído decir a uno de nuestros mejores escritores, el compatriota Víctor Ramírez;  que si una monja va a un prostíbulo con la intención de recuperar las almas perdidas de las prostituta, lo mas probable es que la monja se vuelva puta a que las putas se vuelvan monjas. Digo esto como preámbulo a lo que más bajo escribo, pues considero que hay que estar protegidos mental e intelectualmente para entrar y no salir pringado en una de las tantas pocilgas coloniales llamadas de información, utilizadas como arma de destrucción de identidad e intoxicación, de tanta basura en la que nadan y se sumergen los oportunistas, asimilados y mercenarios de la pluma que polulan por esta colonia africana.

 

Todo esto viene a cuento por la noticia de la denuncia presentada por el grupo que se dice ecologistas, Ben Magec, ante la Fiscalía  y contra el periódico El Día de Tenerife, noticia que he podido leer en la página Web (ni de coña lo compro) del colonial diario La Provincia. Acción esta que, en mi modesta pero firme opinión, me parece una más de las tantas INCOHERENCIAS en las que han ido cayendo esta asociación o ya franquicia de un tiempo ha esta parte. Y me explico.

 

Según me cuentan, dicen que las leyes españolas nos autorizan y facultan a todos sus ciudadanos, súbditos, castas y populachos para denunciar ante las autoridades competentes (policía, juzgados, fiscalía, etc.) de cualquier tipo de delito que observemos, y en eso también están incluidos, con todo su derecho, los eco-ilógicos de Ben Magec. Y actuando en esa misma tesitura invito a los eco-ilógicos chicos del Ben Magec para que hagan una actuación policial como plan de choque en las calles, guaguas, locales sociales, bares, clubes de futbol, etc., y detengan o denuncien a todos o todas vecinos u opinantes en general que hagan comentarios catalogados como xenófobos o racistas, comentarios que, por desgracia, oímos cada día y con más frecuencia en cualquier lugar de nuestra geografía y que únicamente los reservados, miedosos y mudos escaparían a las denuncias de las ecológicas brigadas político-social y posterior detención. Si así ocurriera y pagaran comisión por detención o denuncia presentadas, tengan por seguro que no les haría falta subvención alguna. Pero, por el contrario, a estos guardianes del ecosistema no se les ha oído nunca pronunciarse contra  medios coloniales que hacen apología no solo de racismo y xenofobia contra el indefenso pueblo canario, sino que además sus pocilgas están llenas de cartas, comentarios de opinión o editoriales de corte fascistas contra la libertad de  expresión de una parte del pueblo canario no conforme con la situación colonial que padece y que, casualmente, es el periódico El Día el que ha abierto el prohibitivo e intocable tarro de las esencias soberanistas y, por tanto, el enemigo a eliminar. Vergonzoso e inexplicable sería que una organización que se llama “ecologista”, que paradójicamente usa como nombre palabras compuesta de antropónimo del antiguo pueblo canario, se prestara a hacer de sicarios de la libertad de expresión y de la libertad de la palabra.

 

Si los eco-ilogistas de Ben Magec hicieran un mínimo intento de reflexión seria y consecuente sobre lo que está ocurriendo en Canarias, e hicieran honor al nombre con el que pretenden que los identifiquemos, sin mucho esfuerzo, a lo mejor o a lo peor, sacarían las mismas conclusiones que hemos llegado otros, protegiéndonos previamente del pringue de las pocilgas intoxicadoras coloniales. Y eso sin recibir o solicitar subvenciones de ningún tipo que pudieran obligarnos a dar cumplidoras denuncias por “obediencia debida”. 

 

A nadie con 1/4 de dedo de frente se le escapa, que en una colonia la ignorantación es la base primordial para la deformación del colonizado. De ahí parten todas las consecuencias para que, a través de la intoxicación y/o contaminación, en una primera etapa con la educación-deformación y el adiestramiento, y otra posterior con la información-manipulación, se obtenga el deseado subproducto humano apetecible al coloniaje. Pues miren ustedes por donde, todo esto no entra en las reflexiones de los chicos y chicas de Ben Magec cuando no ha sido capaces de apreciar que al “subproducto humano canario” se le está alimentando día a día (no el periódico) con la constante noticias en los medios de información (¿?) coloniales que identifican como únicos inmigrantes, que nos están llegando de forma irregular, son los africanos pero ni una pequeña reseña a los “regulares” europeos e irregulares de otros continentes, como el asiático o americano. De ahí que el “subproducto humano canario”, bajo la influencia de la manipuladora máquina colonial y las incomodidades propias de una superpoblación, identifique erróneamente y de forma casi exclusiva a los “negros o moros” a los africanos, como los que nos están invadiendo y perjudicando en lo habido y por haber. Dicen. 

 

Como colofón a este escrito recordarles a estos eco-ilogistas, que hace algunos años un compatriota escribió un articulo de opinión, el cual a continuación reproduzco [1], lavándoles la cara sobre sus incoherentes opiniones, acciones o denuncia pero nunca con intención de entrar en el meollo de la cuestión o debatir abiertamente sobre  la superpoblación que padecemos, cuando es el elemento humano el principal depredador del terreno y el ecosistema por necesidades razonables.

 

Termino contando que el apoyo incondicional a esta supuesta ecológica ONG me costó una fuerte discusión con un compatriota y amigo que casi nos cuesta nuestra amistad. El tiempo y las formas me han dado la razón y ese amigo me acaba de llamar para decirme que para esta gente: ¡NI AGUA!

 

 

* N Guiniwada – Tamarant

25.04.08 – Tigzirin Tiknariyin

 

 

[1]

CONTESTACION A UN ECOLOGISTA

 

Indudablemente que hay que parar el crecimiento la oferta de camas turísticas en Canarias. Indudable que detrás de todo esto hay un modelo económico basado en la explotación de nuestro territorio y de nuestro paisaje que además poco nos revierte. Pero cuando oigo hablar a los ecologistas sobre moratoria de camas, me pregunto por qué no hablarán de moratoria de población, de cupos para regular también la arribada de foráneos que también ocuparán camas, las de sus casas de alquiler o las que habrá que construir para que las compren, ¿o eso no ocupará espacio?


Me pregunto además si la moratoria, esa que plantean los ecologistas de más de dos años, está acompañada de una reivindicación alternativa, es decir, si plantean un modelo económico y social alternativo y si creen que se puede construir algo distinto en Canarias sin soberanía.

 

Probablemente creen que si ya que hablan y hablan en clave de uso de energías alternativas y nosotros no tenemos competencias para ello, de proteger nuestras aguas del uranio pero no les oigo reivindicar las aguas territoriales, de conservar parajes naturales declarándolos parques nacionales y poner a nuestros agricultores y ganaderos como si fueran en ellos figuras de nacimiento inertes. No veo que ningún ecologista entre en acción para erradicar la pobreza del Confital o para ponerse delante de las escabadoras que han construido las grandes superficies. Respeto su lucha pero encuentro que pensando globalmente pierden a conciencia su militancia por lo local. ¿O es que el yanomami se puede permitir el lujo de estar pensando en nosotros o en otros pueblos cuando tiene delante al lobo?

 

Démonos una moratoria de tanta solidaridad mundial en Canarias que ya hemos dado nuestra dosis hasta el 2070 lo menos. Cien mil niños canarios bajo el umbral de la pobreza, necesitan canarios en acción, entre ellos los ecologistas, porque... ¿para quienes vamos a salvar este territorio si terminamos desapareciendo como pueblo?

 

Juan Suárez Ramírez