Influencia histórica de la emigración canaria en el desarrollo de Venezuela (II)

 

BOLIVAR Y CANARIAS

 

 

Aquel genio americano del que se ha dicho que fue "grande en el pensamiento, grande en la acción, grande en la gloria, grande en el infortunio, grande para magnificar la parte impura que cabe en el alma de los grandes, y grande para sobrellevar, en el aban­dono y en la muerte, la trágica expiación de la gran­deza", y que la Historia lo conoce con el nombre de Simón Bolívar, el Libertador, no es un personaje desligado de las Canarias, como tal vez podría pen­sarse, sino que, por el contrario, está estrechamente unido a nuestras islas por fuertes lazos, como puede demostrarse.

 

Por las venas del Libertador corría la sangre guanche. En efecto su abuela materna, doña Francisca Blanco de Herrera, descendía de la primitiva pobla­ción canaria, pues era nieta quinta de Juana Gu­tiérrez, "de nación guanche", y procedía; además de otras familias canarias establecidas en Venezuela, tales como las de Blanco, Ponte, Herrera, Saavedra, Peraza, Ascanio y Guerra.

 

Su ascendencia canaria explicaría, tal vez, porqué Bolívar hallaba diferencia entre los naturales de las islas Canarias, situadas geográficamente en África, y los españoles, tal como lo expresa en la Proclama de Guerra a Muerte, que firmó en Trujillo el 15 de junio de 1813, cuyo párrafo final dice así: "Españoles y Canarios, contad con la muerte, aún siendo indiferentes, si no obráis activamente en ob­sequio de la libertad de la América. Americanos , contad con la vida, aún cuando seáis culpables". En este documento, cuyo objeto es precisamente deslin­dar el campo español del campo americano, el Liber­tador coloca a los canarios, por su situación geográfi­ca y otros intereses, en una posición intermedia entre los dos campos beligerantes, por lo cual los cita con un nombre distinto al de los españoles y al de los americanos.

 

Esta misma idea de Bolívar con respecto al concep­to que tiene de lo canario, la hallamos presente en el Congreso de Panamá, convocado por él el 7 de di­ciembre de 1824, y en cuyo proyecto de temario, después del punto que manifiesta: "Adoptar medidas con respecto a las islas de Cuba y Puerto Rico, y, en
caso de que se resolviese emanciparlas, resolver sobre su destino futuro: si deberían agruparse a alguna de las nuevas Repúblicas o dejar que se constituyesen independientes. Y, en uno y otro caso, determinar a cargo de quién estarían los gastos de campaña". Agregando a continuación el punto siguiente: "Re­solver si las mismas medidas deberían adoptarse respecto de las otras Colonias de España: las islas Canarias y las Filipinas".

 

Es curioso también que, el primer extranjero del cual tengamos noticias que obtuvo la nacionalidad venezolana, concedida precisamente en documento firmado por el Libertador, el 20 de octubre de 1813, cuando aún se hallaba vigente la Proclama de Guerra a Muerte, lo fuera el canario Francisco Lugo, lo cual es expresión cabal del pensamiento que tenía acerca de los canarios. Muchos fueron también los canarios amigos personales de Bolívar, los cuales lucharon en las filas republicanas durante la Guerra de la Inde ­pendencia de Venezuela; entre estos están, por ejemplo: Francisco Escalda, prócer que puso al servicio de la causa bolivariana su goleta "Perla"; Antonio Rosales, teniente de navío que se cubrió de gloria en la Expedición de los Cayos de San Luis (1816); el Gral. Blas Cerdeña, distinguido militar de los ejércitos de la Campaña del Perú, que tomó parte decisiva en el combate de Pórtete de Jarqui (1829), y sostuvo importante correspondencia epistolar con el Libertador; y el Dr. Antonio María Pineda de Ayala, notable médico, fervoroso admirador del ideario bolivariano, y diputado al Congreso de 1833.

 

Y aún en las filas monárquicas tuvo Bolívar leja­nos parientes canarios como lo son Domingo de Monteverde y Manuel del Fierro.

 

Las expresadas circunstancias nos explicarían por qué los canarios residentes en Venezuela proyectamos la erección de un monumento al Libertador en las is­las Canarias, el cual fue inaugurado, en 1970, en Garachico, isla de Tenerife, solar de los Ponte, antepasados de Bolívar, como ya lo mencionamos.

 

Simón Bolívar, el Libertador, es pues, merecedor de la atención de los canarios en razón de las atadu­ras históricas que lo unen a nuestras islas.

 

 Fuente: Influencia Histórica de la Emigración Canaria en el Desarrollo de Venezuela <> Primer Congreso Mundial de Emigración Canaria, Octubre de 1982