En Bolivia se juega el futuro
Por Luis Bilbao
Toda persona consciente debería preocuparse y ocuparse
por lo que ocurre en Bolivia. Estados Unidos está a punto de deflagrar allí una
guerra que sacudiría a la región y, a poco andar, llevaría a un estado de
conmoción y beligerancia a Suramérica entera.
La excusa es la autonomía de cuatro departamentos
(Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija); el instrumento,
la oligarquía; los medios, cuerpos mercenarios financiados, entrenados y
comandados por el Departamento de Estado a través de
Estados Unidos necesita la guerra. La economía
capitalista ya no puede respirar sin ella. Yerran quienes creen que el empantanamiento del imperialismo en Irak le impide abrir
otros frentes de combate. Es a la inversa: sólo les queda huir hacia delante.
Pero buscan hacerlo por una diagonal, espejando la línea de acción en Medio
Oriente: hallar fisuras objetivas en las formaciones económicas, sociales,
étnicas y religiosas; azuzar conflictos latentes; desatar la guerra entre
facciones, ponerse sobre ellas y cabalgar sobre la destrucción mutua de
pueblos.
La diferencia con aquella zona devastada por la invasión,
las luchas intestinas y el constante alimento a la guerra (ya los candidatos a
suceder a George W. Bush
subrayaron su disposición a “arrasar a Irán”), es que en América Latina existe
el germen de un centro político continental. Los gobiernos de Cuba, Venezuela,
Nicaragua y Bolivia han asumido la necesidad de enfrentar al imperialismo en
las condiciones del mundo contemporáneo, es decir, atacando por la raíz al
capitalismo.
La reunión de emergencia realizada en la madrugada del
pasado 23 por Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Carlos Lage en representación de Raúl Castro, y las decisiones
allí adoptadas, son indicativos de que ese bloque comienza a actuar como
dirección política internacional.
Pero no es suficiente. Los partidos y organizaciones con
los que cuentan esos cuatro gobiernos son la vanguardia
revolucionaria del continente, pero no alcanzan aún a nuclear y abroquelar al
conjunto del activo obrero, campesino, juvenil y popular desde el Bravo a
La única vía para llevarla a cabo es que esas
vanguardias, en toda su diversidad, encuentren el camino de las grandes
mayorías y consigan explicar y persuadir a millones de lo que está tan claro
pero a la vez tan oscuro: el imperialismo, las oligarquías que se le subordinan
y las posiciones vacilantes que dudan en plantarse con firmeza frente a
No se podrá impedir la violencia pidiéndole a Evo,
como hace
Urge convocar reuniones en cada ciudad de América
Latina para explicar y debatir esta coyuntura dramática. De esas miles de
asambleas deberán surgir acciones de movilización y formas de
enlace nacionales y regional. Y estar prontos para enviar delegaciones a
*
Director América XXI
Buenos Aires, 25 de abril de 2008.