DESDE
EL GUINIGUADA
BUDAPEST
ABRAZADO POR EL DANUBIO
Félix
M. Arencibia
La niebla se
posa perezosa sobre las aguas del caudaloso Danubio esperando que los primeros
rayos del sol la levite al golpito hasta los celestes y los blancos. Doramas
Martín está recordando la última mañana que estuvo en Budapest en su viaje a
dicha ciudad centroeuropea. Hermosa urbe abrazada por el poderoso brazo del Danubio
y llena de bellezas monumentales. Quiere comentar sus sensaciones con su amiga
la guía Margarita kernész. Hola
Margarita:
Te escribo
desde estas islas cálidas del Atlántico, me supongo que por ahí seguirán las
temperaturas rondando los cero grados. Me causaron una grata impresión los
numerosos y admirables monumentos históricos que atesora Budapest, tiene merecido
el apelativo de
Ahora,
Margarita, se quejan ustedes de lo cara que está la vida, de lo poco que ganan,
del despotismo de las élites de los gobernantes a favor de sus amistades en los
círculos empresariales. Recuerdo que un pequeño comerciante que tenía un puesto
de venta en el hotel y que hablaba perfectamente el español se lamentaba de los
impuestos. Me decía que allí sucede algo parecido a lo de Rusia, que la gente
se muere de hambre bajo el capitalismo salvaje buscando comida en los
estercoleros de las afueras de Moscú. Mientras, unas minorías se han puesto
inmensamente ricas al soco del nuevo poder generado por el capital. Decía que lo
han tachado de anticapitalista por denunciar esto.
Amiga
Margarita, te digo, no para tu tranquilidad, que por aquí sucede algo parecido.
Unos pocos se hacen cada vez más ricos, entretanto aumenta el número de pobres.
A más riqueza más pobreza, y no como pregonan algunos que el crecimiento
económico es bueno para todos. En lo de difundir la historia aquí se hace todo
lo contrario, se esconde y se tergiversa. Todos los indicadores económicos
(nivel de los sueldos, aumento del números de pobres, carestía de la vida,
destrucción de nuestra agricultura y pesca…) muestran nuestra dependencia
política y económica donde la metrópoli, las grandes multinacionales y una
casta caciquil hacen su agosto. Según el escritor Enrique Vilas-Matas, la literatura húngara es la mejor de todas, me
supongo que exagerará. Te dejo con unos versos del poeta Attila József: “No soy yo el que grita: es la tierra la que ruge /
¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡El diablo ha enloquecido!
http://doramas1924,blogspot.com
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“También me llamó la atención como ustedes los guías nos repetían
machaconamente su historia. Una historia llena de invasiones, luchas por la
libertad y la emancipación…”.