DESDE EL GUINIGUADA

 

BUDAPEST ABRAZADO POR EL DANUBIO

 

Félix M. Arencibia

 

    La niebla se posa perezosa sobre las aguas del caudaloso Danubio esperando que los primeros rayos del sol la levite al golpito hasta los celestes y los blancos. Doramas Martín está recordando la última mañana que estuvo en Budapest en su viaje a dicha ciudad centroeuropea. Hermosa urbe abrazada por el poderoso brazo del Danubio y llena de bellezas monumentales. Quiere comentar sus sensaciones con su amiga la guía Margarita kernész. Hola Margarita:

 

    Te escribo desde estas islas cálidas del Atlántico, me supongo que por ahí seguirán las temperaturas rondando los cero grados. Me causaron una grata impresión los numerosos y admirables monumentos históricos que atesora Budapest, tiene merecido el apelativo de la París del Este. También me llamó la atención como ustedes los guías nos repetían machaconamente su historia. Una historia llena de invasiones, luchas por la libertad y la emancipación: la primitiva ciudad romana, la unión de las distintas tribus magiares para formar la monarquía húngara, la invasión de los mongoles, la invasión turca, invasión austriaca, formación del Imperio Austro-húngaro, Revolución de 1848, primera guerra mundial, independencia, la invasión soviética, la revolución contra ella en 1956, entrada en el capitalismo en 1989… Una historia llena de yugos y lucha como otros tantos pueblos.

 

    Ahora, Margarita, se quejan ustedes de lo cara que está la vida, de lo poco que ganan, del despotismo de las élites de los gobernantes a favor de sus amistades en los círculos empresariales. Recuerdo que un pequeño comerciante que tenía un puesto de venta en el hotel y que hablaba perfectamente el español se lamentaba de los impuestos. Me decía que allí sucede algo parecido a lo de Rusia, que la gente se muere de hambre bajo el capitalismo salvaje buscando comida en los estercoleros de las afueras de Moscú. Mientras, unas minorías se han puesto inmensamente ricas al soco del nuevo poder generado por el capital. Decía que lo han tachado de anticapitalista por denunciar esto.

 

    Amiga Margarita, te digo, no para tu tranquilidad, que por aquí sucede algo parecido. Unos pocos se hacen cada vez más ricos, entretanto aumenta el número de pobres. A más riqueza más pobreza, y no como pregonan algunos que el crecimiento económico es bueno para todos. En lo de difundir la historia aquí se hace todo lo contrario, se esconde y se tergiversa. Todos los indicadores económicos (nivel de los sueldos, aumento del números de pobres, carestía de la vida, destrucción de nuestra agricultura y pesca…) muestran nuestra dependencia política y económica donde la metrópoli, las grandes multinacionales y una casta caciquil hacen su agosto. Según el escritor Enrique Vilas-Matas, la literatura húngara es la mejor de todas, me supongo que exagerará. Te dejo con unos versos del poeta Attila József: “No soy yo el que grita: es la tierra la que ruge / ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡El diablo ha enloquecido!

 

http://doramas1924,blogspot.com

 

─ “También me llamó la atención como ustedes los guías nos repetían machaconamente su historia. Una historia llena de invasiones, luchas por la libertad y la emancipación…”.