Desde Bélgica

 

Cabo Verde, un país con pasado colonial

 

Victoria Dorta S.

 

Cuando los portugueses llegaron a Cabo Verde, en la segunda mitad del siglo XV, estas tierras estaban deshabitadas, al igual que Madeira y Azores. Las nueve islas y varios islotes que componen esta pequeña república son de origen volcánico y forman parte junto a Canarias, Azores, Madeira y Salvajes -estas últimas deshabitadas-, de la Macaronesia. Por orden de extensión, el primer lugar lo ocupa la isla Santiago -989 km²-, que también es la más poblada -unos 233 mil habitantes- y donde se encuentra la capital del archipiélago, Praia; le siguen por orden de extensión, San Antonio, Boavista, Fogo, San Nicolás, Maio, San Vicente, Sal y Brava. Según cuenta la historia, en el momento de la colonización esas islas estaban cubiertas por un denso manto verde, lo que animó a los colonos a fundar en la isla de Santiago la primera ciudad de Cabo Verde, Rivera Grande -hoy se la conoce como Ciudad Bella-. A causa de los constantes saqueos y ataques piratas que sufrió la ciudad en diferentes momentos de su historia, los colonos portugueses se vieron obligados a buscar un lugar más seguro en la isla; así fue que nació Praia, la actual capital. La importación de esclavos provenientes de países costeros del África Occidental, principalmente Guinea Bisau, Gambia y Senegal, convirtieron al grupo de islas en punto de paso obligado de los barcos negreros que iban rumbo al Caribe, Brasil y Norteamérica. Las plantaciones de caña de azúcar, algodón, árboles frutales, etc. eran cultivadas y cosechadas por los esclavos. Para sacarle el máximo provecho a la explotación y por consiguiente a la exportación de estos productos, no se les ocurrió a los mandamases otra cosa que ordenar talar extensas arboledas para en su lugar crear más fincas o terrenos productivos; ello contribuyó a que, con los siglos, las islas fueran perdiendo la humedad natural de su clima. Las consecuencias resultantes de la destrucción progresiva del manto vegetal caboverdiano no tardaron en llegar; la naturaleza les pasó factura en forma de repetidas sequías, en diferentes momentos de la historia. Por todo esto, miles de sus habitantes sufrieron la hambruna hasta sus últimas consecuencias, y otros miles tuvieron que emigrar sobre todo a Estados Unidos. La población originaria del archipiélago desciende de los colonos portugueses y de los esclavos africanos, traídos por éstos a la antigua colonia. A pesar de ser tierra de volcanes y haber nacido gracias a la actividad de los mismos -como por ejemplo nuestras Afortunadas-, sólo hay por esas islas un volcán activo y está en la isla de Fogo; el llamado Monte Fogo. Tiene una altura de 2.830 m. y es el punto más alto del país.

Situado en el Océano Atlántico, al oeste de África, a 498 km. de las costas de Senegal y a unas dos horas de vuelo de Canarias, Cabo Verde es hoy en día un país soberano que mira al futuro con esperanza. Desde su independencia de Portugal en 1975, pasó a llamarse República de Cabo Verde; su extensión es de 4.020 km² y su población actual sobrepasa los 500 mil habitantes, de los que más de la mitad viven en Santiago, la mayor de sus islas. Las principales industrias de esta nación atlántica son: la agricultura, la pesca y el turismo, esta última poco desarrollada, pero encaminada a hacerse un huequito en el cada vez más exigente mercado turístico europeo. Tal vez sean las Islas Canarias uno de los espejos en el que se mira actualmente el joven país, como modelo de desarrollo a seguir, incluido el turístico.

 

Fuente: El Día, 23-03-2008